Aferrándose a cualquier cosa: cómo los medios de comunicación pro-Kremlin trataron de legitimar la anexión ilegal de Crimea
«Entre los muchos y variados ejemplos de afirmaciones objetivamente falsas que han emanado del Kremlin y los medios de comunicación fieles a su guion desde 2014, el caso de la anexión de Crimea destaca posiblemente como el más flagrante y el más grave desde una perspectiva geopolítica», escribimos en 2018, en el cuarto aniversario de la anexión ilegal de esta península. Ahora, tres años después, estas palabras siguen siendo más importantes que nunca.
La anexión ilegal de Crimea junto con los «hombrecitos verdes» —soldados rusos sin insignia, que invadieron y tomaron el control de la península— han permitido ver la forma en que la desinformación puede respaldar operaciones hostiles sobre el terreno. Sin embargo, el caso de Crimea también demuestra los límites de la desinformación pro-Kremlin.
Desde hace ya siete años, los medios de comunicación y los políticos pro-Kremlin han intentado crear una ilusión de legitimidad para esta flagrante apropiación de tierras y violación del Derecho internacional, y, en cada ocasión, han tenido un traspié.
He aquí un resumen de los torpes esfuerzos de desinformación sobre Crimea:
Cuando los medios de comunicación pro-Kremlin informaron sobre la visita de distintas «delegaciones» a la península
A lo largo de los años, los medios de comunicación pro-Kremlin se han aferrado a cualquier cosa para crear la imagen de que el mundo, especialmente el Occidental, ha aceptado la anexión ilegal de Crimea.
Una forma de hacerlo es presentando a Crimea como una zona frecuentemente visitada por «delegaciones» extranjeras, como señal de la aceptación del cambio de situación de esta península. Por ejemplo, en 2018, la agencia de noticias RIA FAN, asociada con la infame «fábrica de troles» de San Petersburgo, informó de que «una delegación noruega ha llegado a Crimea para una visita oficial».
En realidad, lo que sucedió es que un grupo de ciudadanos noruegos, desatendiendo las recomendaciones de su Gobierno, hicieron un viaje privado a Crimea. Una vez allí, fueron recibidos por las autoridades locales como si fueran una delegación oficial y su viaje se utilizó con fines propagandísticos.
Tácticas similares se han utilizado muchas veces. «Delegaciones» de Turquía, Finlandia, los Estados Unidos y otros países, tan codiciadas por los medios de comunicación pro-Kremlin, resultaron estar formadas por representantes de extrañas ONG o estar vinculadas con conocidos comentaristas pro-Kremlin. Algunas de las «delegaciones» eran totalmente inventadas, como la vez en que la agencia de noticias RIA Novosti, controlada por el Estado ruso, afirmó que un grupo de la Universidad de Bristol iba a comenzar excavaciones en yacimientos históricos de Crimea.
En algunos casos, las «delegaciones» que visitaban Crimea incluían políticos europeos locales o incluso algunos diputados del Parlamento Europeo. Sin embargo, ninguna de ellas representaba de manera alguna posiciones oficiales. La Unión Europea mantiene la política de no reconocimiento de la anexión ilegal de Crimea; la cual fue reiterada recientemente por el Alto Representante y Vicepresidente de la Comisión Europea, Josep Borrell.
Cuando los medios de comunicación pro-Kremlin se obsesionaron con los mapas
Los medios de comunicación pro-Kremlin también han informado diligentemente cada vez que alguien, en algún lugar (principalmente, por error), ha compartido un mapa que muestra a Crimea como parte de Rusia.
En 2016, un titular del periódico Komsomolskaya Pravda proclamaba con orgullo que «Coca-Cola reconocía a Crimea como rusa», después de que una agencia de publicidad, sin consultar a la empresa Coca-Cola, publicara en las redes sociales un mapa con Crimea como parte del territorio de Rusia.
Komsomolskaya Pravda no informó con tanto entusiasmo de que, sin embargo, al día siguiente, la empresa se disculpó por el incidente, a pesar de que no tuviera ninguna responsabilidad al respecto.
Dado que las Naciones Unidas se niegan a reconocer la apropiación rusa de tierras ucranianas, los medios de comunicación pro-Kremlin debieron pensar que la multinacional era una buena alternativa.

Cuando los medios de comunicación pro-Kremlin alabaron el referéndum más democrático de todos cuanto se hayan celebrado
A pesar de que el Kremlin está dispuesto a infringir la legislación internacional, anhela el reconocimiento internacional. Por lo tanto, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó una resolución que establecía que el supuesto referéndum en Crimea no tenía validez alguna y que no serviría como base para ningún cambio en la situación de la península, ¿qué quedaba por hacer?
La respuesta: crear una realidad alternativa en los medios de comunicación pro-Kremlin. Estos medios han afirmado reiteradamente que Crimea votó democráticamente a favor de la reunificación con Rusia. La base de datos EUvsDisinfo contiene más de ciento cincuenta afirmaciones de desinformación registradas que alegan que Crimea se «reunificó» con Rusia en virtud de un referéndum democrático. Aunque ni la OSCE ni los observadores de la UE estuvieron presentes en el supuesto referéndum, los medios de comunicación pro-Kremlin insisten en que «los observadores internacionales» nunca pusieron en tela de juicio la legalidad del referéndum. A los asesores de comunicación del Kremlin les debe haber parecido tan atractivo este argumento que se ha utilizado en «elecciones» y «referéndums» sucesivos, con afirmaciones de que «Crimea es el lugar más democrático del mundo» y que «los observadores internacionales han elogiado el voto en toda Rusia sobre las enmiendas constitucionales en Crimea» (que conste: no lo han hecho).
Cuando Crimea fue presentada como un destino de la migración moral
El medio de comunicación privado ruso «Life» destaca de manera prominente entre los numerosos esfuerzos de los medios de comunicación pro-Kremlin para reforzar la imagen favorable de Crimea tras la anexión ilegal.
En 2019, publicó un artículo en el que se afirmaba que los europeos elegían Rusia y, en particular, Crimea, para refugiarse de «la educación sexual agresiva, la dictadura homosexual y la justicia para menores» en Europa. El medio de comunicación incluso citaba a un político local de Crimea que afirmaba que habían recibido 1 500 solicitudes tan solo de Alemania.
Esta cifra ha aparecido varias veces a lo largo de los años, exclusivamente en medios de comunicación pro-Kremlin, y siempre citando al mismo político crimeo. Es muy probable que la cifra presentada sea falsa (como las estadísticas sobre el turismo en Crimea).
El relato de por sí ahonda en narrativas bien conocidas de desinformación pro-Kremlin sobre la decadencia moral en Europa, que se complementan con burdeles de animales, ferias que venden bebés auténticos y satanismo, de forma que se presenta a Rusia como el último bastión de «valores tradicionales».

Cuando los medios de comunicación pro-Kremlin arremetieron contra Eurovisión
En 2016, la cantante ucraniana Jamala ganó el Festival de la Canción de Eurovisión con su canción «1944» sobre la deportación de tártaros crimeos bajo el gobierno de Stalin.
Los medios de comunicación pro-Kremlin interpretaron los resultados del festival como que Europa ayudaba a Ucrania a robar la merecida victoria de Rusia. La cadena de televisión NTV, propiedad de Gazprom, publicó un titular que llamaba al festival «euroODIO», mientras que el tabloide ruso Komsomolskaya Pravda (ver más arriba) intentó desacreditar a la ganadora Jamala al afirmar en el titular que «Jamala y sus padres no rehúyen ganar dinero en la Rusia que odian».
Y, cuando Ucrania, como ganadora legítima, organizó el festival al año siguiente, los medios de comunicación pro-Kremlin continuaron con afirmaciones como que Ucrania no podía permitírselo, que los residentes en Kiev tendrían que cubrir los costes pagando más por la electricidad; y que los medios de comunicación alemanes eran contrarios a la celebración del festival en Kiev.
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La base de datos EUvsDisinfo contiene actualmente más de seiscientas afirmaciones de desinformación pro-Kremlin sobre Crimea. Por desgracia, es probable que esta cifra aumente: durante las últimas semanas, seguimos encontrando afirmaciones de que la anexión ilegal nunca tuvo lugar e incluso de que Crimea nunca ha formado parte de Ucrania. Sin embargo, a pesar de todo el empeño puesto por los propagandistas del Kremlin, un hecho no deja de ser un hecho: Crimea es Ucrania.