El ruido y la furia de los engaƱos del Kremlin

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El sábado 7 de octubre por la mañana, Hamás, el grupo islamista de Palestina considerado una organización terrorista por la UE, EE.UU. y otros tantos países, lanzó múltiples e indiscriminados ataques contra Israel. Los ataques le han costado la vida a por lo menos 1200 personas, la mayoría de ellas civiles, y han dejado miles de heridos. Los militantes de Hamás también han secuestrado a más de un centenar de personas. En conjunto, esta serie de ataques se considera una de las más mortíferas de la historia del país.

Mientras que la UE y una larga lista de países de todo el mundo han condenado inmediatamente las incursiones terroristas, el comunicado oficial de Rusia ha sido ambiguo. O peor aún, algunos altos cargos del Kremlin han iniciado una ofensiva de manipulación informativa intentando culpar a Occidente de la escalada de violencia. María Zajárova, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, ha considerado falazmente los hechos como una «consecuencia directa del incumplimiento crónico de las resoluciones pertinentes de la ONU y su Consejo de Seguridad y del bloqueo de facto por parte de Occidente de la labor del “cuarteto” de mediadores internacionales para Oriente Próximo». Dmitri Medvédev, el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, ha ido mucho más allá haciendo unas insensatas declaraciones sobre EE. UU.: «En lugar de trabajar activamente en un acuerdo palestino-israelí, estos imbéciles [los EE. UU.] se inmiscuyen en nuestros asuntos y ayudan a los neonazis con todas sus fuerzas, enfrentando a dos naciones cercanas».

Además, los medios de desinformación pro-Kremlin, faltos de escrúpulos, no han dudado en usar estos horrendos ataques para trazar falsos paralelos entre Hamás y Ucrania. Vladimir Solovyov, una figura destacada del aparato de propaganda del Kremlin, ha declarado que los aberrantes actos de Hamás son similares al maltrato que supuestamente debieron sufrir los civiles de Mariúpol favorables a Rusia y los prisioneros de guerra rusos a manos de los «nazis» ucranianos.

Con tal declaración, Solovyov ha intentado matar dos pájaros de un tiro. En primer lugar, ha repetido una de las principales excusas de las que se ha servido Rusia para justificar su invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022. Y en segundo lugar, ha intentado imputar a Ucrania, en lugar de a Rusia, las consecuencias de la invasión, incluidos los crímenes de guerra. Numerosas ONG, incluida la prestigiosa ONG internacional Human Rights Watch, han reunido pruebas irrefutables sobre la comisión de crímenes de guerra por parte de Rusia.

En «60 Minutos», el infame programa televisivo de difusión de propaganda controlado por el Kremlin, se ha afirmado, estableciendo otro falso paralelo, que los israelíes bombardean Gaza de forma indiscriminada, mientras que las fuerzas armadas de Rusia solo atacan objetivos militares en Ucrania. Hay pruebas de sobra de que las fuerzas armadas rusas han bombardeado objetivos civiles, torturado a soldados ucranianos y maltratado a civiles.

Avivando los problemas en Nagorno Karabaj

Después de la operación militar de Azerbaiyán en Nagorno Karabaj, el Kremlin también ha empezado a prestar más atención a esta región. En primer lugar, varios medios pro-Kremlin han afirmado que la misión de la UE en Armenia (EUAM) tiene por objetivo única y exclusivamente el espionaje. No obstante, la EUAM es una misión civil que se ha puesto en marcha a petición de Armenia para apoyar las tareas rutinarias de patrullaje e informar de la situación sobre el terreno, mientras busca fomentar la paz.

En un intento de hacer alarde del imperialismo ruso en toda la región, un medio ha afirmado que la UE quiere expulsar a Rusia del Cáucaso Meridional. Esta acusación se enmarca en una tendencia más amplia de los medios pro-Kremlin, que consiste en difundir la idea de que el Cáucaso se encuentra exclusivamente dentro de la zona de influencia geopolítica rusa y, a la vez, restar credibilidad a los demás intentos de mediación entre Armenia y Azerbaiyán.

Otros casos de desinformación pro-Kremlin en el radar de EUvsDisinfo esta semana:

  • Varios medios de desinformación pro-Kremlin, incluido NewsFront, controlado por el Servicio Federal de Seguridad ruso, han afirmado que Occidente está obligando a Ucrania a enviar a menores al frente. Ante la sigilosa movilización rusa de amplios sectores de su sociedad, es cierto que el exsecretario de Defensa del Reino Unido, Ben Wallace, ha afirmado que Ucrania debería reconsiderar la escala de la movilización en el país. No obstante, el exmandatario no hizo ninguna declaración sobre la supuesta necesidad de incorporar adolescentes a las filas del ejército ucraniano.
  • La versión española de Sputnik dirigida al público latinoamericano ha apuntado que la población ucraniana está infectando Europa con enfermedades resistentes a los antibióticos, posiblemente relacionadas con los laboratorios biológicos de EE. UU. Esto constituye una distorsión deliberada de un artículo publicado en el Financial Times. El artículo original describía el único caso conocido, el de un soldado ucraniano anónimo que presenta resistencia a prácticamente todos los antibióticos disponibles. Nada de lo dicho en el artículo del Financial Times sugiere una relación con los supuestos laboratorios biológicos que el ejército estadounidense mantendría en territorio ucraniano, una narrativa de desinformación que ha sido desmentida en numerosas ocasiones.
  • Una serie de medios vinculados al Kremlin, incluido Sputnik Afrique, han informado de que, a diferencia de los BRICS, los países occidentales esclavizan al resto del mundo mediante las instituciones financieras. Este es un caso de desinformación muy trillado sobre la teoría de la conspiración de los «mil millones de oro», una idea urdida en la Unión Soviética en 1990, y sobre el supuesto papel mesiánico de Rusia. En más de 30 años, no se ha hallado ni una sola prueba que confirme la existencia de dicho complot. Las instituciones financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial poseen modelos de gobernanza que no permiten que un pequeño grupo de conspiradores controlen dichas instituciones en beneficio de las supuestas élites mundiales (los «mil millones de oro»).

ClÔusula de exención de responsabilidad

Los casos de la base de datos de EUvsDisinfo se centran en mensajes del espacio informativo internacional que ofrecen una representación parcial, distorsionada o falsa de la realidad y que difunden mensajes pro-Kremlin claves. Sin embargo, esto no implica necesariamente que un determinado medio esté vinculado al Kremlin o que su línea editorial sea pro-Kremlin, ni que haya pretendido desinformar de forma intencionada. Las publicaciones de EUvsDisinfo no representan la postura oficial de la UE, puesto que la información y las opiniones expresadas se basan en los informes y anÔlisis de los medios de comunicación del Grupo de Trabajo East StratCom.

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