La bola de cristal de las quimeras
Durante los últimos días del año y por todo el mundo, la gente suele dedicar un tiempo a reflexionar y tratar de vaticinar lo que les deparará el nuevo año. Son fechas que se prestan a una autorreflexión melancólica y a realizar un repaso sincero de los éxitos y fracasos pasados para trazar el camino a seguir en el año que va a comenzar. Como en otras ocasiones, en EUvsDisinfo hemos hecho nuestra propia reflexión sobre los vericuetos que ha seguido la desinformación rusa el año pasado.
Pero, para los medios de desinformación pro-Kremlin, 2022 ha sido otra oportunidad de tergiversar la realidad y abonar el terreno para futuros actos de manipulación informativa en 2023. Echemos un vistazo a la bola de cristal del Kremlin, que nos traslada a una realidad muy diferente.
Frente a la bola de cristal
La mayoría de las predicciones de la desinformación pro-Kremlin se centran en distintas variaciones del argumentario según el cual Ucrania perderá la guerra y flaqueará el apoyo de Occidente. Algunos afirman que Europa presiona a Kiev para que ceda ante Rusia, empujada por un supuesto descontento creciente con los refugiados ucranianos entre su población. Obviamente, asustar a la población de la UE con el hombre del saco de los refugiados es otra manida treta sacada del manual de desinformación pro-Kremlin. Este discurso convenientemente obvia el hecho de que Europa ha recibido con los brazos abiertos a millones de refugiados ucranianos y la UE se ha comprometido recientemente a aportar 18 000 millones de euros de ayuda a Ucrania.
Otros medios esbozan una imagen apocalíptica de Europa que se haría realidad si esta sigue oponiéndose a Rusia y negándose a negociar en los términos impuestos por Moscú. Por extraño que parezca, la desinformación pro-Kremlin trata de demostrar el supuesto colapso inevitable de Occidente aduciendo que la mayoría de la comunidad global ve con buenos ojos los actos de Rusia en Ucrania. Pero las cuentas no cuadran. 143 Estados miembros de las Naciones Unidas han reconocido que las regiones de Donetsk, Jersón, Lugansk y Zaporiyia se encuentran ocupadas temporalmente por Rusia como resultado de una agresión que vulnera la integridad territorial de Ucrania, su soberanía y su independencia política. También hacen un llamamiento para que abandonen y reparen de inmediato estos actos.
Contra viento y marea
Los medios pro-Kremlin añaden un toque de pretendido triunfalismo a los análisis de 2022 y a las predicciones de 2023. Son muchas las voces en el universo informativo pro-Kremlin que afirman que Rusia prepara una ofensiva imparable. También aseguran que el tope al precio del petróleo será una sentencia de muerte para los mercados globales del petróleo y que solo Rusia sobrevivirá a la hecatombe.
Pero uno de los propagandistas pro-Kremlin realmente ha logrado llevar sus artes adivinatorias al sinsentido. Con más ahínco que nunca de contaminar el éter con la neolengua del Kremlin, Medvédev lanza a sus seguidores de Telegram las más insospechadas predicciones. Sus afirmaciones, que van desde la abolición de la UE a la guerra civil en Estados Unidos, son demasiado disparatadas como para resultar creíbles. Un análisis más profundo deja al descubierto el metarrelato de la desinformación pro-Kremlin que presenta una Rusia triunfante, contra viento y marea.
Todo triunfante vencedor necesita a un malo de la película al que debe enfrentarse aun con todo en contra. Para los medios de desinformación adeptos al Kremlin, conscientes quizás de que el mundo no va a ser indulgente con Rusia en 2023, el «tipo malo de verdad» va tomando forma al otro lado del Atlántico. Estados Unidos, la encarnación del «pérfido Occidente» en la retórica de los propagandistas pro-Kremlin, está siempre en la diana de la desinformación rusa, que le culpa de urdir estratagemas para destruir a Rusia. Sorprendentemente, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, no compartió esta línea de ataque en sus últimas declaraciones.
El pasado es presente
La reflexión más destacable sobre 2022 de la esfera pro-Kremlin la realizó el propio Putin en el mensaje de Año Nuevo que pronuncia todos los años. Inevitablemente el tema principal era la guerra y se hizo una recapitulación de la desinformación rusa sobre Ucrania. Además de regodearse con los temas recurrentes de la desinformación pro-Kremlin (la «Ucrania nazi» o las supuestas amenazas de la OTAN a Rusia), Putin también utilizó su discurso para presentar los actos brutales de Rusia en 2022 como una pugna por sobrevivir, conservar su soberanía y salvaguardar su verdadera independencia. Se trata de un excelente ejemplo de manipulación de la información y reescritura sobre la marcha de la historia.
Cabe destacar que el llamamiento de Putin a los sacrificios que serán necesarios en 2023 es un elemento esencial de la manipulación de la información, con el que probablemente trata de preparar nuevas movilizaciones. Junto con los medios de desinformación pro-Kremlin, que subestiman la capacidad de Ucrania para avanzar en el campo de batalla y afirman sin fundamento que el armamento ruso es superior, este llamamiento pretende respaldar la gran falacia de que Rusia está destinada a alzarse con la victoria ante Ucrania.
Pero no todo ha sido retórica autocomplaciente y predicciones estrafalarias. El Kremlin también se ha apresurado a presentar una oleada de nuevas medidas legislativas, como si de un regalo de Año Nuevo se tratara, aparentemente para reforzar la seguridad del Estado y reforzar el apoyo a los movilizados.
No obstante, la mayoría de estas nuevas medidas, como las que permiten bloquear páginas web con información sobre el armamento ruso y la fabricación de munición sin necesidad de una orden judicial o imponer sanciones a quienes instan a abandonar los deberes civiles (es decir, a oponerse a la guerra), no harán sino emborronar aún más el panorama informativo y ocultar las decisiones del Gobierno ruso para alejarlas del escrutinio público y la transparencia. Se trata, por supuesto, de uno de los clásicos instrumentos de los adeptos al Kremlin para limitar el acceso a la información, manipularla y enturbiar las aguas.

También bajo el radar de EUvsDisinfo:
- Los medios pro-Kremlin siguen comprometidos con su juego favorito de enfrentar a Europa y Rusia y proclamar el rápido declive de Europa y su pérdida de independencia. Muy al contrario, la Unión Europea es una entidad soberana creada por iniciativa voluntaria de los países europeos que la componen y posee su propia política exterior independiente, consensuada por sus Estados miembros. Este discurso aborda un tema recurrente de la desinformación pro-Kremlin: la supuesta pérdida de soberanía de la UE.
- La maquinaria de desinformación afín al Kremlin también se afana en crear tensiones en los Balcanes occidentales utilizando el falso argumento de que la solicitud de Kosovo de ingresar en la UE infringe los Acuerdos de Washington. No obstante, según el acuerdo firmado entre Kosovo y Serbia en Washington en septiembre de 2020, Kosovo debía cumplir una moratoria de un año antes de poder solicitar su adhesión a una organización internacional. Kosovo presentó su solicitud de adhesión al Consejo de Europa y la Unión Europea tras el fin de la moratoria en septiembre de 2021.
- Algunos medios de desinformación pro-Kremlin dieron rienda suelta a su imaginación y comenzaron a divulgar teorías conspiratorias según las cuales la guerra en Ucrania forma parte de un plan secreto de Occidente para instigar una guerra entre Rusia y China. Estas afirmaciones infundadas tienen el propósito de presentar a Ucrania como una marioneta de Occidente y poner en tela de juicio su soberanía y su condición de Estado. No es la primera vez que se saca a relucir la conspiración Rusia-China. Otros envites previos de desinformación afirmaban que Occidente creó la COVID-19 para castigar a China por no enfrentarse a Rusia y que las protestas de Hong Kong eran la forma de Occidente de vengarse de China por no alzarse en armas contra Rusia.