Modus Trollerandi. Séptima Parte: Refutación
Cómo TROLEAR a la democracia: Siete argucias baratas
En esta serie de artículos, EUvsDisinfo mostrará algunas de las argucias baratas de la «retórica de la desinformación», cómo los generadores de desinformación desbaratan sistemáticamente el intercambio de ideas —la esencia de la democracia— mediante una serie de artimañas útiles. Los troles del Kremlin se aseguran de empantanar el discurso público con un atolladero de refutaciones inútiles. Un activista sueco ha acuñado el término modus trollerandi para describir las maneras de intentar arruinar el debate público mediante una serie de argucias baratas. EUvsDisinfo ha desarrollado aún más este concepto para mostrar cómo se recurre a TROLEAR a la democracia mediante la manipulación maligna.
T: ‘Testaferro’:
Se atacan opiniones o ideas nunca manifestadas por el objetivo.
R: Recurso al ‘whataboutismo’:
Desviar la conversación del tema.
O: Ofensiva:
Uso de lenguaje agresivo para disuadir a la oposición.
L: Ludibrio:
Uso de sarcasmo para desacreditar a la oposición.
E Enfrentamiento:
¿Quién se beneficia del cui bono?
A: Agotamiento
Desbordar a la oposición con detalles y tecnicismos.
R: Refutación:
Negar toda prueba.
R de Refutación
La refutación es, sin duda, el método de desviación de la atención preferido por los medios de comunicación pro-Kremlin que difunden desinformación. EUvsDisinfo ha recopilados más de quinientos ejemplos de declaraciones en los medios de comunicación pro-Kremlin que contienen las palabras «No hay pruebas». En el ecosistema pro-Kremlin, «no hay pruebas» significa «no hay pruebas que aceptamos». Cualquier prueba que no esté en consonancia con la narrativa del Kremlin simplemente no existe. Las pruebas, ya sean relatos de testigos, pruebas irrefutables, restos de veneno, fotos o vídeos, o incluso personas detenidas son «ninguna prueba». Cualquier persona, ONG o agencia que comunique datos que pongan en duda la responsabilidad de las autoridades rusas o que las vinculen con cualquier delito es, según el Kremlin, parcial y las pruebas no tienen ningún valor. Incluso las Naciones Unidas no son imparciales en su trato con Rusia y Bielorrusia.
Un caso particular de refutación es la negación continua por parte de Rusia del despliegue de unidades militares en Crimea durante la primavera de 2014, ya que sugiere que los militares que se encontraban allí eran activistas locales que adquirieron su equipamiento en tiendas de excedentes militares. El presidente Putin reconoció más tarde que el personal emplazado allí formaba parte de unidades regulares rusas desplegadas en Crimea para controlar el «referéndum».
La refutación, a pesar de la acumulación de pruebas, puede ser eficaz, sobre todo si se combina con otras argucias de la caja de herramientas retórica.
Los límites del culto a la refutación
El «culto a la refutación» crea, de vez en cuando, problemas para el Kremlin. Incluso la redactora jefa de los portavoces de la desinformación del Kremlin, Sputnik y RT, Margarita Simonyan, duda del valor de la refutación tajante:
«Existen dos religiones en cuanto a cómo debe comportarse un país grande y exigente en caso de una metedura de pata calamitosa. La primera plantea que el país debería entrar en una fase de refutación obstinada; no admitir nada, no expiar nada. De lo contrario, todo irá a peor. Porque sí. Los camaradas más responsables de la mayoría de los países más poderosos, incluido el nuestro, profesan esta religión.
La otra religión sugiere que hay que actuar como Irán. Esta visión encaja mejor conmigo. Por simples razones humanas. En mi sistema de valores, Irán actuó como un hombre de verdad».
Irán admitió haber derribado por accidente un avión de pasajeros ucraniano y no tardó en presentar sus disculpas y proponer indemnizaciones. El incidente fue una tragedia, pero la historia pronto abandonó las portadas de los medios de comunicación mundiales. Los Estados Unidos actuaron de manera parecida cuando un avión civil iraní fue derribado por un buque de la armada estadounidense en 1996.
Las pruebas en el caso del MH17 han sido recopiladas por investigadores, ONG y autoridades y están siendo examinadas por un tribunal de justicia de los Países Bajos. El conjunto de pruebas señala a las estructuras estatales rusas. Rusia continúa refutando una y otra vez dichas pruebas, y el caso ha intoxicado las relaciones de Rusia con prácticamente el resto del mundo.
Con esto concluye la serie de argucias baratas del Kremlin. No desvíe su atención del tema principal y no se deje TROLEAR.
