¡Tenednos miedo, por favor!
Esta semana nos centramos en dos acontecimientos muy ilustrativos del manual de engaño y manipulación utilizado por el Kremlin. Primero, una suerte de aviso que Putin dirigió a Occidente en San Petersburgo. Y segundo, el ataque de una aeronave militar rusa contra un buque civil que transportaba grano ucraniano a Egipto.
Donde dije digo…
Putin aparece constantemente en los medios estatales rusos. Se lo puede ver en su oficina del Kremlin, en grandiosos desfiles, en fábricas militares, visitando a veteranos de guerra o dando instrucciones a sus ministros. Dónde y cómo se lo representa es clave para descifrar los mensajes implícitos, puesto que todo suele estar meticulosamente orquestado por el mismo Kremlin o por los medios controlados por el Estado.

Captura de Piervy Kanal, el Canal 1 de la televisión pública rusa
El 12 de septiembre, Putin concedió una entrevista a pie de calle en las inmediaciones de la Plaza del Palacio de San Petersburgo a Piervy Kanal, el Canal 1 de televisión pública rusa. En este nuevo espacio, Putin estuvo visiblemente incómodo y sus respuestas fueron largas y enrevesadas. Su imagen estaba lejos de la actitud de macho dominante con la que el Kremlin suele representarlo en las apariciones públicas. Su mensaje principal fue el de que los ucranianos no pueden utilizar armas occidentales de largo alcance sin ayuda. Según su análisis, si Kiev llegara a usar dichas armas para atacar territorio ruso, significaría que habría soldados de los países de la OTAN implicados. En palabras suyas, esta implicación «cambiaría la naturaleza del conflicto». Pero nosotros nos preguntamos: «¿Quién empezó la guerra?»
Los medios estatales añaden una buena dosis de falsa fanfarronería…
Al parecer, a los medios controlados por el Estado y a otros medios afiliados al Kremlin se les había encomendado la tarea de interpretar las palabras de Putin para el común de las masas. Durante los días siguientes a la entrevista, la línea general que fue perfilándose fue que «Occidente se estaba arriesgando a una guerra contra Rusia», aseveración que el ecosistema de desinformación pro-Kremlin amplificó inmediatamente.
…pero las fanfarronadas reales estaban bien ocultas en el sitio web del Kremlin
A pesar de ello, los responsables del área de comunicación parecen haberse puesto de acuerdo en ocultar este mensaje todo lo posible en el sitio web del Kremlin, incluyéndolo en una publicación anónima titulada «Respuesta a una pregunta de los medios». Por lo demás, la web del presidente ha recogido cada movimiento de Putin y cada artículo, discurso o documento suyo denigrando a Ucrania y comentando la «operación militar especial», es decir, la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania.
Una vez más, según los cálculos de Moscú, lo importante era salvaguardar la imagen de Putin por encima de todo. Por lo tanto, no tiene que darse a entender que Putin está declarándole una guerra abierta a Occidente. Más bien ha de ser Occidente quien se «autodeclare» en guerra contra Rusia. Y luego, que sean los periodistas y expertos en desinformación los que difundan ese mensaje. Lo cierto es que medios de comunicación de todo el mundo se han hecho eco de tales declaraciones.
Cabría preguntarse si lo que pretende reflejar este tipo de comunicación no es el deseo del Kremlin de recurrir a la amenaza nuclear cada vez que tiene la más mínima oportunidad, sino más bien el deseo de lograr el mismo efecto de temor en las sociedades occidentales por otras vías.
Es evidente que para alguien como Putin, con una imagen de líder todopoderoso meticulosamente construida, no es fácil aceptar que se estén perpetrando ataques contra tropas, arsenales o bases aéreas en territorio ruso. Por ejemplo, esta semana, exactamente el 18 de septiembre, se produjo un ataque con drones contra un gran depósito de municiones en la región de Tver, al oeste de la región de Moscú. En los medios se ha hablado de explosiones que se asemejaban a pequeños terremotos.
La situación, sin tanto rodeo ni palabrería, es la siguiente: Rusia atacó a Ucrania. Ucrania se está defendiendo, de conformidad con el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. Más de 50 países la están ayudando a hacerlo. Fin de la historia.
Mientras tanto, en el mar Negro: Rusia ataca un buque civil que transportaba grano
Un día antes de la entrevista de Putin en San Petersburgo, Moscú transmitió otro mensaje. El 11 de septiembre, una aeronave militar rusa atacó un buque de carga civil con un misil antibuque supersónico. La embarcación, operada por Turquía, navegaba por aguas internacionales para transportar trigo con destino a Egipto. Este tipo de embarcaciones están protegidas por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que permite la libertad de navegación por alta mar para fines pacíficos.
Este ataque, el primero de este tipo desde que Rusia tumbara la Iniciativa sobre la Exportación de Cereales por el Mar Negro, se produjo durante el desarrollo de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, en la que Rusia está intentado engatusar a países de Oriente Próximo, África, América Latina y Asia. Moscú ha intentado engañar al mundo entero haciéndole creer que Rusia está del lado de los países que más dependen de la importación de alimentos. Solo hay que escuchar las diatribas de Lavrov, ministro de Exteriores, contra lo que Moscú denomina la «mayoría global». Esta operación de propaganda de RT, Sputnik y otros medios estatales sirve también de fachada para ocultar operaciones de influencia clandestinas en África y América Latina.
Una guerra en todos los sentidos, una guerra de aniquilación
El equipo de EUvsDisinfo ha desvelado cómo Rusia utiliza estas palabras mientras bombardea puertos, terminales de cereales y cultivos ucranianos con el objetivo de detener las exportaciones agrícolas de Ucrania que tan importantes son para los países importadores y para la economía de Kiev. Si observamos esta campaña a la luz de los ataques rusos contra infraestructura ucraniana civil y de producción de energía y de los bombardeos en áreas residenciales que solo tienen como objetivo causar terror, un mensaje se hace evidente: la guerra de Rusia contra Ucrania persigue el objetivo de aniquilar a la nación ucraniana.

También bajo nuestro radar de desinformación esta semana
- Ucrania está construyendo campos de concentración en Kursk. Aquí estamos nuevamente ante una serie de afirmaciones particularmente incendiarias concebidas para imponer un imaginario de campos de concentración acorde con la sempiterna acusación de Moscú de que «los ucranianos son neonazis». La semana pasada, muchos medios estatales rusos se hicieron eco de la noticia, que fue publicada en varios idiomas a través de la red estatal de RT y Sputnik. Los propagandistas estatales rusos han sido pillados en numerosas ocasiones urdiendo mentiras flagrantes, como, por ejemplo, la crucifixión de civiles y la quema de iglesias, por medio de la apelación a las emociones.
- Soldados franceses ahorcan a ocho niños en la región de Kursk. Otra mentira más en torno a Kursk tejida para invocar imágenes de escuadrones de la muerte. A pesar de estar «hecha en Moscú», está confeccionada a la medida de (¡sorpresa, sorpresa!) la opinión pública francesa y se divulgó en francés y en inglés. La población francófona de países de África también ha sido el blanco de otras noticias falsas como esta: tropas francesas participan de forma directa en la incursión ucraniana en la región rusa de Kursk. Cuando escuche o lea titulares como estos, acuérdese del «efecto del durmiente», es decir, de que la repetición de una mentira, por falsa que sea, deja una impronta en la mente, una sospecha leve de que debe de haber algo de verdad en la historia.
- Las mujeres rusas son infinitamente más felices que las occidentales, que están oprimidas. RIA, la principal agencia estatal de noticias, nos ofrece un ejemplo más de cómo se intenta instaurar un clima de «nosotros frente a ellos» que irremediablemente nos recuerda a la URSS, que ya solía ser presentada por sus medios como la líder mundial en esto o aquello. No olvidemos el hecho de que esta afirmación no está respaldada por ninguna investigación sociológica. Lo que sí se ha investigado es que Rusia ocupa el puesto n.º 56 de 177 países en lo que respecta a la inclusión, la justicia y la seguridad de las mujeres, según el Índice Mundial de Mujeres, Paz y Seguridad de 2023.
No se deje engañar.