Veneno radiofónico
Con motivo del Día Mundial de la Radio, analizamos cómo la radio rusa controlada por el Estado difunde desinformación sobre la UE, mientras las fuerzas rusas de ocupación en Ucrania utilizan las frecuencias de radio como arma política para silenciar voces independientes y amplificar las narrativas del Kremlin.
El Día Mundial de la Radio es una celebración anual instaurada por la UNESCO en 2011 para reconocer que la radio sigue siendo uno de los medios de comunicación más fiables y accesibles del mundo. Según una encuesta reciente del Centro Levada, la mayoría de la población rusa (60 %) afirma que la televisión es su principal fuente de información, mientras que solo el 10 % se informa a través de la radio. Además, los encuestados también recurren a las redes sociales, las publicaciones en línea y la aplicación de mensajería Telegram más que a la radio.
Difundir mentiras hasta en el último rincón de Rusia
Sin embargo, la radio continúa siendo una herramienta clave para llegar a los habitantes de las zonas más remotas. Las emisoras controladas por el Estado, como Vesti FM, Radio Rossii y Mayak, abarcan el 98 % del territorio ruso y llegan incluso a personas que tal vez no tienen acceso a la televisión o a Internet. Otras emisoras destacadas son Kommersant FM, Business FM, Govorit Moskva y Radio Sputnik, las cuales forman parte del mismo operativo de influencia que RT.
Distintos medios, mismo engaño
Esta semana hemos escuchado lo que las emisoras de radio rusas controladas por el Estado han dicho sobre la UE y sus Estados miembros. Como era de esperar, sus discursos están plagados del mismo veneno tóxico y engañoso que se difunde por todos lados.
En el programa Soloviev Live (Vesti FM, 11/02/2025), los propagandistas Sergey Mikheyev y Roman Golovanov describieron a la UE como una entidad «sin poder alguno» y afirmaron que se está «desmoronando debido a sus divisiones internas». Mikheyev aseguró que se avecinaban «tiempos oscuros» para Europa, ya que el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, está trazando un nuevo rumbo al establecer vínculos independientes con EE. UU. en lugar de alinearse con Bruselas.
Mikheyev llevó el alarmismo nuclear al extremo al advertir que, si las negociaciones entre Rusia y Occidente fracasan, los dirigentes ucranianos podrían ser «destruidos sin piedad» y Rusia podría proceder a la «aniquilación total» del país mediante una guerra nuclear.
La UE presentada como una entidad desprovista de poder
Describir a Europa como un continente en decadencia y sin poder alguno es una narrativa habitual en los medios pro-Kremlin y los programas de la radio no son una excepción. En Formula Smysla (Vesti FM, 10/02/2025), los propagandistas Dmitry Kulikov y Fyodor Lukyanov afirmaron que Europa se está «arrimando al Gran Hermano» de Washington, desesperada por mantener las garantías de seguridad de EE. UU. debido a la insuficiencia de sus propias capacidades militares.
Además, aseveraron que la UE ha quedado «relegada a la insignificancia» en la política mundial y señalaron que las futuras negociaciones sobre seguridad se desarrollarán exclusivamente entre EE. UU. y Rusia, dejando a los líderes europeos al margen.
Discursos sobre «piratería económica»
Los programas de radio también aprovechan acontecimientos recientes para atacar a los Estados miembros de la UE. En el programa Evrozona (Vesti FM, 08/02/2025), el presentador Vladimir Sergienko describió a los Estados bálticos como agresores y los acusó de estar preparándose para entrar en guerra con Rusia debido al corte del suministro energético ruso y la adquisición de material militar de Occidente.
Sergienko también acusó a Dinamarca de practicar «piratería económica» por haber endurecido los controles sobre los envíos de petróleo ruso a través del mar Báltico. La decisión de la Autoridad Marítima danesa de imponer inspecciones más estrictas a los petroleros rusos de mayor antigüedad fue presentada como un ataque a la economía rusa, en otro claro ejemplo de cómo los medios pro-Kremlin tergiversan los hechos para convertir acciones legítimas en supuestas agresiones de Occidente.
La radio se emplea para hacer llegar narrativas manipuladoras como estas hasta los rincones más remotos de Rusia, incluidos los territorios ucranianos ocupados. En estas zonas de conflicto, donde los cortes de electricidad e Internet son frecuentes, la radio se erige a menudo como la única fuente de información fiable disponible.
Silenciar la esperanza en la radio
Varios ciudadanos de regiones ocupadas y liberadas por el ejército ucraniano en otoño de 2022 cuentan que escuchar la radio ucraniana les daba esperanza al sentir que no habían sido olvidados. Las emisiones de radio pueden recibirse a través de aparatos a pilas relativamente simples y no dependen de infraestructuras situadas en el propio territorio ocupado. En 2023, el Ministerio de Comunicaciones lituano financió la transmisión, desde su territorio, de programas de radio ucranianos dirigidos a audiencias de las zonas ocupadas.
Precisamente por esta razón, una de las primeras acciones de las fuerzas de ocupación rusas fue interferir las transmisiones ucranianas y tomar el control de las emisoras de radio y televisión. En 2023, ya habían establecido una red prorrusa de fuentes de noticias, que incluía emisoras como Za! Radio Melitópol, con el objetivo de inundar los territorios ocupados de propaganda pro-Kremlin. Este proceso sigue en marcha, tal y como evidencia la modernización de las infraestructuras de radio y televisión por parte de las fuerzas de ocupación con el objetivo de reforzar su control sobre la información.
Reescribir las normas de la radiodifusión
Una parte clave de esta toma de control consiste en reasignar las frecuencias de radio ucranianas requisadas a emisoras controladas por Rusia. En diciembre de 2023, el organismo ruso regulador de los medios de comunicación, Roskomnadzor, transfirió formalmente las frecuencias de radio de Melitópol y Berdiansk a Radio Crimea, una emisora de propaganda financiada por las fuerzas de ocupación en Crimea. Esta medida formó parte de una maniobra más amplia en la que las autoridades rusas asignaron 105 frecuencias de las zonas ocupadas de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia, Jersón y Crimea a medios pro-Kremlin.
Dicha operación viola la normativa internacional, ya que el uso no autorizado de frecuencias sin la aprobación del Consejo Nacional de Radiodifusión y Televisión de Ucrania infringe la Constitución de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Los organismos reguladores ucranianos han condenado estas acciones y han advertido de que Rusia intenta reescribir las normas internacionales de radiodifusión para justificar el uso ilegítimo del espectro radioeléctrico en los territorios ocupados.
Las narrativas del Kremlin siguen siendo ineludibles
Al erradicar las voces independientes y reemplazarlas por propaganda patrocinada por el Estado ruso, el Kremlin se asegura de que sus narrativas sigan siendo ineludibles, incluso en las zonas donde la electricidad y el acceso a Internet son inestables.
No se deje engañar.

Otros casos detectados esta semana por nuestra antena de desinformación:
- La UE impone sanciones a sus socios si estos cooperan con otros países Los medios pro-Kremlin suelen difundir la falsa idea de que la UE impone sanciones a países simplemente por cooperar con otras naciones; no como Rusia, que supuestamente apoya la «multipolaridad». Esta afirmación en particular se basaba en una declaración del enviado especial de la UE en materia de sanciones, David O’Sullivan, quién advirtió a las empresas kazajas que podrían sufrir restricciones si se descubría que colaboraban con las acciones bélicas de Rusia. Los medios pro-Kremlin presentaron esta advertencia como una prueba de que la UE castiga a Kazajistán por mantener vínculos económicos con Moscú. Se trata de una narrativa de desinformación recurrente con la que se pretende desacreditar las sanciones impuestas por la UE en respuesta a la invasión rusa de Ucrania. La UE no impone sanciones extraterritoriales, pero trabaja con Kazajistán para evitar que su territorio sea utilizado para eludir las restricciones. Las autoridades de la UE han aclarado en repetidas ocasiones que respetan la decisión de Kazajistán de no sumarse a las sanciones y que cualquier medida restrictiva solo se aplicará a las entidades que se demuestre que participan en actividades comerciales ilícitas que beneficien al complejo industrial-militar de Rusia.
- Los Estados bálticos están iniciando deportaciones masivas de población rusófona Estonia, Letonia y Lituania siguen ocupando los primeros puestos de la lista negra del ecosistema de desinformación pro-Kremlin, especialmente en el contexto de su desvinculación de la red energética rusa la semana pasada. Un medio bielorruso ha afirmado que los Estados bálticos son «totalitarios» y «rusófobos» y están iniciando deportaciones masivas de población rusófona como parte de un supuesto «etnocidio». Presentar a la población rusófona como víctima de una opresión sistemática es una narrativa de desinformación pro-Kremlin muy recurrente. Sin embargo, los Estados bálticos, según la organización estadounidense Freedom House, defienden valores democráticos y se encuentran entre los países más libres del mundo.
- La civilización rusa es única en tratar a todo el mundo por igual Mientras que «Occidente» es supuestamente racista y considera a los demás «bárbaros», Rusia es excepcionalmente virtuosa y trata a todas las personas como iguales, al menos según la desinformación pro-Kremlin. Esta falaz narrativa dibuja a Rusia como moralmente superior a las sociedades occidentales, lo que refuerza la idea de que la «civilización rusa» es distinta de todas las demás. Se trata de una táctica común de propaganda del Kremlin, que representa a Occidente como moralmente corrupto, al tiempo que encubre las políticas discriminatorias de Rusia. La ideología del llamado mundo ruso (Russkiy mir) es un concepto imperialista que se usa para justificar la agresión contra los países vecinos, y no un modelo de igualdad. En realidad, el Estado ruso ha deshumanizado a Ucrania de forma sistemática y ha presentado su mera existencia como una amenaza. Las propias minorías étnicas y religiosas de Rusia también sufren discriminación y represión sistemáticas.