Alteración y manipulación del espacio informativo
En la jerga militar, los oficiales suelen hablar de «alterar el campo de batalla» en referencia a aquellas intervenciones que se llevan a cabo para condicionar las operaciones bélicas. Estas intervenciones, a veces, tienen lugar incluso antes de que empiece el enfrentamiento en sí. A menudo, los agentes de manipulación, de desinformación, o los dirigentes autocráticos tratan de «alterar el campo de batalla» a nivel retórico arrestando a periodistas, cerrando medios de información independientes o de periodismo de investigación, inundando las redes sociales de mensajes no deseados o spam, o tergiversando la actualidad para tratar de desviar la atención de las cuestiones incómodas. Todos estos ejemplos clásicos de tácticas de manipulación se han puesto en práctica esta semana.
Un extraño en Nueva York
El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas celebrada en Nueva York y ante una sala medio vacía, trató de nuevo de desviar el foco internacional evitando hablar de lo más obvio: la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania.
En cambio, dedicó la mayor parte de su intervención a culpar a Occidente de todo, desde haber creado un mundo injusto, hasta haber emprendido una guerra híbrida contra Rusia. Su retórica manipuladora incluía las narrativas siguientes:

En EUvsDisinfo hemos desmentido en multitud de ocasiones este tipo de afirmaciones falsas que tratan de manipular la realidad. Basta buscar en nuestra base de datos términos en inglés como «UN Charter», «Orange Revolution», «Minsk Agreement», «peace talks» o «sanctions». También puede encontrar varios artículos que analizan estas afirmaciones en profundidad. Pero para corregir rápidamente estas falsedades no hay más que cambiar las palabras «Occidente», «Estados Unidos» o «Ucrania» por «Rusia», y viceversa. Seguro que el resultado ofrecerá un reflejo más sensato de la realidad.
En una conferencia de prensa celebrada en Nueva York, Lavrov también afirmó que Rusia reconocería la integridad territorial de Ucrania según sus fronteras de 1991 (tras la disolución de la Unión Soviética), siempre que Kiev deje atrás sus alianzas políticas y respete a las minorías rusas.
Esta engañosa retórica manipula el diálogo y desvía la atención de los hechos: Rusia se anexó Crimea ilegalmente en 2014, después, en la primavera del mismo año, inició un conflicto armado en el este de Ucrania, y en febrero de 2022, emprendió una invasión abierta y a gran escala. Estas acciones no sugieren precisamente una buena disposición a «respetar la integridad territorial» de Ucrania. Además, entran en contradicción con las palabras de Putin y con las leyes rusas, que insinúan que Crimea y las cuatro regiones ocupadas del sudeste de Ucrania son, ahora y para siempre, territorio ruso. Evidentemente, son simples artimañas verbales de Lavrov.
Operación relámpago en Nagorno Karabaj
La situación en Nagorno Karabaj es, desde hace años, compleja y tensa. Azerbaiyán y Armenia se han enfrascado en varias guerras por la región. La semana pasada, Azerbaiyán lanzó una operación relámpago que le permitió tomar el control efectivo de Nagorno Karabaj. Véase aquí un resumen explicativo de la situación.
El 21 de septiembre, el alto representante de la UE publicó un comunicado en el que afirmaba que la UE condena la operación militar emprendida por Azerbaiyán contra la población armenia de Nagorno Karabaj, lamenta la pérdida de vidas humanas causada por esta escalada del conflicto y hace un llamamiento a Azerbaiyán para que garantice el acceso inmediato y sin obstáculos de ayuda humanitaria a la población necesitada.
El domingo 24 de septiembre, el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián, criticó a Rusia y a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva controlada por Moscú, lo que puso de manifiesto la disfuncionalidad de este organismo. Más tarde, el jefe de gabinete del primer ministro armenio acusó a los altos cargos y a los medios rusos de haber iniciado una «guerra híbrida» contra Armenia. Destacó las declaraciones de Moscú que responsabilizaban a EE. UU. de la derrota militar en Nagorno Karabaj, así como el apoyo del Kremlin a las amplias protestas públicas acontecidas en Ereván.
Para el Kremlin, que sigue anclado en los tiempos de la Guerra Fría, es imposible que un país más pequeño que Rusia tenga criterio propio. EUvsDisinfo ha recopilado múltiples casos de desinformación que exponen una de las narrativas pro-Kremlin más populares: «ser la marioneta de Occidente». La maquinaria de desinformación del Kremlin hace uso de ella en cualquier ocasión que sea conveniente. Los acontecimientos en Nagorno Karabaj no son una excepción. Esta vez, el volumen de los «altavoces» de la desinformación está al máximo.
Culpar (y seguir culpando) a Occidente
Un reciente comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso señala como culpables de la situación al primer ministro armenio, Nikol Pashinián, y por supuesto, a Occidente. No es la primera vez que los medios pro-Kremlin centran su atención en el «desagradable» (según palabras de Moscú) líder de Armenia. Tampoco es la primera vez que el Kremlin vincula a un líder elegido democráticamente con la influencia de Occidente. Ucrania es otro ejemplo de ello.
El jueves 20 de septiembre, la principal cadena de televisión estatal rusa, Channel One, culpó a EE. UU. de haber provocado la tensión. Esta semana, los medios pro-Kremlin y las plataformas estatales, incluidas las principales cadenas de televisión, trataron de echar la culpa de la reciente operación militar azerbaiyana y de la situación humanitaria en Nagorno Karabaj a líderes europeos como el presidente francés Emmanuel Macron, el canciller alemán Olaf Scholz, y el presidente del Consejo Europeo Charles Michel, sugiriendo que eran los responsables de que Ereván tuviera que renunciar al resto de Nagorno Karabaj.
En una ocasión anterior, la redactora jefa de Russia Today, Margarita Simonián, quien tiene vetada la entrada a Armenia desde 2022, arremetió contra el primer ministro armenio y echó también parte de las culpas a la OTAN. Dmitry Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad y expresidente ruso, publicó un revelador mensaje secundando la misma narrativa: aseveró que un «homólogo de un país fraternal» había «perdido la guerra, si bien extrañamente seguía manteniendo su puesto». Tras ello, señaló con un tono tendencioso que dicho homólogo «decidió coquetear con la OTAN y su mujer llevó galletas a nuestros enemigos. Adivinen qué destino le espera…» Digamos que Medvédev no es un narrador de historias especialmente elocuente.
Seguir el guión del Kremlin
Según el medio independiente ruso de periodismo de investigación Meduza, el miércoles 19 de septiembre, el Kremlin distribuyó directrices a los medios rusos controlados por el Estado en las que se dictaba que culparan a Armenia y a Occidente del mortífero bombardeo de Nagorno Karabaj perpetrado por Bakú. Meduza ha obtenido una copia de dichas instrucciones (en ruso, Temnik) que, de nuevo, ilustran el control directo del Kremlin sobre el panorama informativo prorruso. Véase aquí nuestro análisis del sistema Temnik.
Hay que ser un auténtico manipulador para intentar responsabilizar a los dirigentes europeos o a EE. UU. de un conflicto que se desencadenó a raíz de la disolución de la Unión Soviética.
Puede que estas afirmaciones desinformativas no sean más que un intento desesperado por parte de un frustrado Moscú de evitar preguntas incómodas sobre por qué la presuntamente todopoderosa Rusia, que cuenta con «fuerzas de paz» rusas sobre el terreno, fue incapaz de impedir la acción militar azerbaiyana.
Censura en las áreas ocupadas de Ucrania
En otro intento de moldear el espacio informativo público, Denis Pushilin, presidente de la llamada República Popular de Donetsk, firmó decretos que introducían el toque de queda e imponían la censura militar en las comunicaciones por correo, Internet y teléfono. Esta actuación es significativa al menos por dos razones. Primero, porque los esbirros de Moscú como Pushilin suelen afirmar que los habitantes de la región son patriotas prorrusos. Segundo, porque Rusia ha estado ocupada instalando transmisores para emisoras de radio y televisión rusas mientras cortaba el acceso a Internet para el resto de Ucrania desde las zonas ocupadas. ¿Por qué tomar todas estas medidas si teóricamente no hay nada de lo que preocuparse?
Kará-Murza, trasladado a Siberia
¿Existe un gesto más clásico de los autócratas que silenciar a sus opositores trasladándolos lejos? En un acto seguramente encaminado a intimidar y que recuerda a los tiempos de los gulag, las autoridades rusas trasladaron al periodista de la oposición Vladimir Kará-Murza a una colonia penal en la región de Omsk. Kará-Murza fue condenado, en un juicio altamente politizado, a 25 años de prisión por un supuesto delito de traición por haber participado en las actividades de una «organización indeseable» y haber difundido «noticias falsas» sobre el ejército ruso. Véase aquí nuestra serie de artículos analizando el cambiante espacio informativo ruso tras la aplicación de las leyes de censura en marzo de 2022.

También bajo nuestro radar de desinformación:
- «Stoltenberg confirma que Rusia invadió a Ucrania por culpa de la OTAN». Falso. Esta es otra malvada y absurda manipulación de una frase sacada de contexto. El secretario general de la OTAN sorteó las cortinas de humo del Kremlin recalcando que Putin quiere controlar a sus países vecinos estableciendo una esfera de influencia y que esta guerra tuvo sus inicios en 2014. Vea las declaraciones literales aquí.
- «El ataque de misiles contra Sebastopol fue llevado a cabo por Occidente en su conjunto». Falso. Las fuerzas armadas ucranianas actuaron en defensa propia, tal y como defiende el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. La Flota del Mar Negro rusa es una fuerza de ocupación que está desplegada de forma ilegal en la península ucraniana de Crimea.
- «Rusia destruyó un tanque Leopard con tripulación alemana». Otra afirmación falsa. Moscú trata de demostrar con todas sus fuerzas, a través de noticias estremecedoras, escándalos y conspiraciones, que Occidente está librando una guerra contra Rusia. Pero, de nuevo, los medios no fueron capaces de presentar pruebas o documentación creíbles al respecto. Sin aportar la hora ni el lugar, solamente información vaga, es otro intento de fomentar el sentimiento militarista y patriótico entre la población rusa.