Bielorrusia: militarización de menores
Uno de nuestros anteriores análisis ya abordó el tema de la sovietización de los colegios bielorrusos, la mayoría de los cuales han sido recientemente rebautizados con nombres de héroes soviéticos. Esta tendencia se ha producido en el contexto de un fenómeno aún más preocupante en el sistema educativo bielorruso: se incita a los menores a participar en actividades militares y se les adoctrina con ideas paranoicas.
«Educación militar y patriótica» en los colegios al estilo soviético
En septiembre de 2021, paralelamente al endurecimiento de la represión, el régimen estableció un nuevo puesto docente en los colegios bielorrusos: supervisores de «educación militar y patriótica». Estos puestos, a menudo ocupados por oficiales militares retirados, se asemejan a los del entrenamiento militar previo al reclutamiento que se impartía en los colegios durante la época soviética. Según datos oficiales, en marzo de 2023, el 93 % de los colegios de secundaria y el 52 % de las instituciones de educación superior contaban con uno de estos supervisores.
En su intervención en un seminario a nivel nacional, el viceministro de Educación, Alexander Kadlubai, se refirió a las personas nombradas para estos puestos de supervisión como «transmisores de la ideología de Estado» y afirmó que inculcar una educación patriótica «es una línea de acción urgente y de extrema importancia».
En abril de 2023, el ministro de Educación, Andrei Ivanets, también abogó por convertir los sábados en días de «educación patriótica» y de «legado histórico» en los colegios. En cuanto a la enseñanza de la historia, los colegios bielorrusos se centran en los periodos de la Unión Soviética y el Imperio Ruso. A Putin, desde Moscú, le encantará saber que Bielorrusia ha copiado su propio proyecto de adoctrinamiento histórico al pie de la letra.
Una nueva asignatura convierte a los alumnos en intérpretes para prisioneros de guerra anglófonos
En enero de 2024, el Ministerio de Educación de Bielorrusia publicó la programación didáctica de la asignatura «Traducción militar», una nueva optativa para estudiantes de segundo ciclo de educación secundaria. Esta materia, que se enmarca en la asignatura de inglés, consta de 69 horas lectivas. Entre otros aspectos, la asignatura evalúa la capacidad del alumnado para actuar como intérpretes en «una conversación o interrogatorio a prisioneros de guerra» y para «identificar rangos y categorías del personal de los ejércitos de Estados Unidos y el Reino Unido a partir de sus insignias».
Si bien la retórica del régimen presidido desde hace casi 30 años por Lukashenko siempre ha sido hostil con respecto a Occidente, esta obsesión por enfrentarse a EE. UU., el Reino Unido y los llamados «anglosajones» es una tendencia reciente que refleja la actitud predominante de los medios estatales rusos y pro-Kremlin.
Las autoridades suelen basar la «educación» ideológica de los niños bielorrusos, dictada por el Estado, en un sentimiento antioccidental y antimoderno. Recientemente, los propagandistas del Estado han tachado los actos relacionados con Halloween de «perversas celebraciones occidentales». En uno de los habituales programas de «sermones dominicales» de un canal de televisión estatal, un sacerdote ortodoxo criticó los juguetes modernos e instó a recuperar las «tradiciones históricas de los juguetes eslavos» como forma de evitar que los niños se conviertan en seres desalmados. En palabras del presentador, «los juegos de la civilización moderna son esencialmente una manifestación del neopaganismo, cuyo centro es la deificación de los ídolos y las pasiones». Anteriormente también había afirmado que las construcciones de Lego [una marca de juguetes danesa que estimula la creatividad de los niños] fomentan la agresividad.
«Clubes militares y patrióticos» para menores de edad
Además de las clases de «educación militar y patriótica» en los colegios, desde 2022, algunos alumnos han recibido una formación ideológica y militar más amplia a través de los llamados «clubes militares y patrióticos». El primer club de este tipo nació en octubre de 2021, algunos meses antes de que, en mayo de 2022, Lukashenko firmara un decreto que regulaba la creación y el funcionamiento de dichas instituciones.
Estos clubes pertenecen y están supervisados por unidades de las tropas del Ministerio del Interior, fuerzas armadas y otras fuerzas de seguridad, o bien por el Ministerio de Situaciones de Emergencia. Actualmente, hay más de 54 clubes en funcionamiento, que enseñan a más de 3 000 menores de edad a disparar, prestar primeros auxilios, luchar cuerpo a cuerpo sin armas e incluso atacar un tanque con una granada de mano falsa tras dejarlo pasar por encima de una trinchera.
En un reportaje emitido en enero de 2023 por el canal de televisión STV, que elogiaba un campamento de tres días organizado por uno de estos clubes, se afirmaba: «Momentos inolvidables, nuevos amigos y experiencias útiles; todo esto es lo que los participantes obtienen en el transcurso de unos pocos días».
Estos clubes son similares a las organizaciones DOSAAF, que existieron en la Unión Soviética y han resurgido en la Rusia de Putin, donde se anima a los jóvenes a aprender técnicas y disciplinas militares básicas y a manifestar su simpatía por las fuerzas armadas.
Imagen de un reportaje del canal de televisión Bielorrusia 1 sobre un campamento militar para menores de edad
Un reportaje emitido por un canal de televisión estatal en octubre de 2022 mostró el resultado de la «educación patriótica» en el primer «club militar y patriótico» bielorruso de este tipo. Filmado en el primer aniversario del club, mostraba a menores de edad vestidos con uniforme militar alabando al gobernante bielorruso y amenazando a sus oponentes políticos. Los eslóganes que pronunciaban o gritaban en frente de la cámara eran: «Nuestro presidente es el mejor», «El enemigo no pasará», «Camarada presidente, no le fallaremos», «No os hagáis ilusiones, zmahars», etc. Zmahars («luchadores» en bielorruso) es un término denigrante empleado por la propaganda estatal para referirse a los oponentes políticos de Lukashenko y a la ciudadanía bielorrusa con ideas prodemocráticas.

Imagen de un reportaje del canal de televisión STV sobre un «club patriótico» de la ciudad de Maladziechna
Los propagandistas estatales incluso sugirieron arrebatar por la fuerza a los hijos de familias de disidentes políticos para meterlos en «clubes patrióticos». Uno de estos propagandistas escribió esto en su canal de Telegram en mayo de 2023: «Los hijos de los sacerdotes y de los representantes de las fuerzas de seguridad son la base social más sólida de nuestro Estado, por lo que veo útil educar en monasterios y clubes militares y patrióticos a los huérfanos sociales y podríamos añadir también a esta categoría a los hijos de extremistas políticos (zmahars)».
Grupos escolares «militares y patrióticos»
Además de las decenas de «clubes patrióticos» vinculados a unidades de las fuerzas armadas y de seguridad, en estos últimos dos años también están proliferando grupos «militares y patrióticos» en los colegios. Soldados o representantes de distintas fuerzas de seguridad supervisan ocasionalmente a los alumnos miembros de estos grupos. A principios del curso escolar 2022-2023, existían en torno a 80 «grupos patrióticos» en colegios. En la primavera de 2023, este número se había multiplicado por 10. En octubre de 2023, el ministro de Educación, Andrei Ivanets, hizo un llamamiento para que, a finales del curso escolar 2023-2024, hubiera grupos «militares y patrióticos» en cada colegio del país.
Imagen de un reportaje del canal de televisión STV sobre la creación de un grupo patriótico en una escuela secundaria de Minsk
Los medios estatales también citaron al ministro Ivanets, quien dijo que los jóvenes deberían «ser conscientes de su deber de amar y defender a la patria». El aparato estatal tiene un gran interés por conocer el nivel de compromiso de los jóvenes con tal deber patriótico. En marzo de 2023, los medios bielorrusos independientes informaron del hecho de que las autoridades de la ciudad de Brest habían ordenado a estudiantes universitarios que rellenaran una encuesta titulada «Disposición para defender los intereses de la patria». Algunas de las diez preguntas tenían un trasfondo bélico. Se les preguntaba a los jóvenes si estarían dispuestos a realizar un acto heroico «por la patria» y a «luchar por la defensa de la patria en caso de ataque».
Nikita Rachilovsky, presidente de la organización juvenil dirigida por el Estado «Parlamento de la Juventud», que busca atraer a jóvenes de entre 18 y 30 años, ejemplificó de forma retórica la postura de muchos otros partidarios del régimen. Entrevistado en 2023 por uno de los principales propagandistas del Estado, afirmó: «De ser necesario, estoy dispuesto a morir por mi presidente. Y no soy el único».
«Centros patrióticos» en escuelas infantiles
Los planes de las autoridades para militarizar a los menores en Bielorrusia no terminan aquí. En abril de 2023, los medios estatales cubrieron la visita de Natalia Kochanova, presidenta de la Cámara Alta del Parlamento de Bielorrusia y estrecha colaboradora de Lukashenko, a un «centro patriótico» de una escuela infantil situada en una pequeña localidad bielorrusa. Kochanova elogió la idea y manifestó: «Es una decisión totalmente acertada. La educación patriótica debería empezar en edad preescolar. A pesar de que haya gente que considere que 3-4 años es una edad demasiado temprana, yo no lo creo».
En el marco de los llamados «actos patrióticos», representantes de la Fiscalía realizan visitas ocasionales a escuelas infantiles, donde informan a los niños sobre los avances en las investigaciones del «Genocidio del pueblo bielorruso en los años de la Gran Guerra Patria» [1941-1945]. Teniendo en cuenta el momento escogido para iniciar esta investigación, 2020-2021, todo hace pensar que con ella también se pretendía desviar la atención de las protestas populares. Esta investigación fue utilizada con fines propagandísticos para comparar a los opositores políticos de Lukashenko con criminales nazis.
Campamentos militares infantiles «con condiciones parecidas a las de combate»
En los últimos años, las autoridades han organizado varios campamentos de verano «militares y patrióticos» juveniles. A mediados de 2022, había alrededor de 150 campamentos de este tipo en funcionamiento. Un año después, el Ministerio de Educación bielorruso podía presumir de contar con 736 campamentos militares-patrióticos para cerca de 27 000 niños durante el verano de 2023, 2 200 supervisores de «educación militar y patriótica» y 191 simuladores multimedia de campos de tiro instalados en colegios. También se suministran miles de máscaras antigás, trajes de protección química y otros equipos de uso cotidiano para los soldados con el fin de que se conviertan en parte habitual del entrenamiento.
En octubre de 2023, la administración de la región de Vítebsk en Bielorrusia anunció sus planes de crear «campamentos militares y patrióticos» infantiles en cada uno de los 21 distritos de la región. «Nuestro objetivo es tener al menos un campamento [infantil] en funcionamiento conjuntamente con las fuerzas de seguridad de cada distrito. Lo ideal es que los campamentos funcionen día y noche. Someter a los niños a condiciones similares a las del combate y el campo de batalla, codo con codo con los oficiales, contribuye a su educación», declaró Dzmitry Khoma, responsable del Departamento Regional de Educación.
En la región de Brest se anunció la creación de unos ambiciosos planes de similar naturaleza para 2024, lo que hace suponer que, en un futuro próximo, se crearán campamentos militares infantiles de este tipo en cada uno de los 118 distritos bielorrusos.
Imagen de un reportaje del canal de televisión Belarus 1 sobre uno de los clubes «militares y patrióticos»
Lukashenko: ¡Seguid al líder!
Para dar a entender que el entrenamiento militar de menores es normal, Lukashenko habló de su propia familia. En una visita a una base militar en octubre de 2022, afirmó: «Todo el mundo debería ser capaz de luchar y de disparar». Mi familia se atiene a esta máxima a pesar de que soy el presidente. Todos mis hijos, incluso el menor, son soldados. Están preparados para defenderse a sí mismos y a los demás. ¡Tenemos que defender a nuestro país!»
En el contexto de las manifestaciones que tuvieron lugar en verano de 2020, el 23 de agosto, Lukashenko y su hijo Nikolái, que entonces tenía 15 años, inspeccionaron, armados ambos con metralletas, los alrededores del palacio presidencial de Minsk, dando a entender que estaban preparados para enfrentarse a la población bielorrusa que se manifestaba pacíficamente.
Paranoia como parte del plan de estudios
La «educación patriótica» impuesta recientemente a los niños bielorrusos busca convencerlos de que su patria se equipara con el régimen de Lukashenko y desea instruirlos para que defiendan vehementemente al presidente, tanto de hipotéticas amenazas externas como de legítimos oponentes internos.