DESINFORMACIÓN PRO-KREMLIN Y ELECCIONES EN BIELORRUSIA
En estos últimos días, miles de personas han salido a las calles de Bielorrusia para protestar por los resultados de las elecciones presidenciales, que dieron al presidente Aleksandr Lukashenko una victoria aplastante entre acusaciones generalizadas de fraude electoral. Las autoridades han respondido con violencia policial, cortes de internet y detenciones masivas de periodistas y manifestantes.
Mientras tanto, los canales de televisión controlados por el Estado bielorruso informan de meros «desórdenes» (беспорядки) en las calles orquestados por «organizadores extranjeros», combinados con reportajes sobre el inicio de la temporada de setas.
Los disturbios sin precedentes en Bielorrusia se ven agravados por un complejo panorama de desinformación difundida por fuentes nacionales y externas durante el período previo y posterior a la votación.
El malestar del Kremlin
Los medios de comunicación bielorrusos están fuertemente controlados por el Estado y aproximadamente la mitad del contenido que se emite en horario de máxima audiencia en la televisión bielorrusa es de producción rusa. La desinformación pro-Kremlin tiene un fuerte arraigo y se apoya en una extensa red coordinada de páginas web regionales que se aprovechan de la confianza de la gente en las noticias locales.
Esta red se esmeró antes de las elecciones presidenciales. Atacó a Svetlana Tijanóvskaya, Maria Kalesnikava y Veranika Tsepkala, que se atrevieron a plantar cara a Lukashenko, alegando que eran instrumentos de las feministas europeas para tratar de destruir los valores bielorrusos y dando a entender que detener a sus partidarios equivalía a defender Bielorrusia. La red acusó a varios países europeos de tratar de hundir al Estado bielorruso y afirmó que los católicos polacos trataban de incitar los disturbios en Bielorrusia.
Sin embargo, incluso con esta fiel red de páginas web y el amplio acceso a los telespectadores, los desinformadores pro-Kremlin tropezaron con las complejidades bielorrusas. Unas semanas antes de las elecciones, los medios de comunicación estatales de Bielorrusia anunciaron que 33 ciudadanos rusos, presuntamente miembros del grupo Wagner, habían sido detenidos como sospechosos de haber viajado a Bielorrusia para «desestabilizar la situación durante la campaña electoral».
Esta acción planteó un dilema para los medios pro-Kremlin, que respaldan el régimen desde hace años. Los comentaristas de la televisión controlada por el Estado ruso reflexionaron tímidamente sobre un «malentendido» y hablaron de «radicales bielorrusos» supuestamente entrenados en campos clandestinos, irónicamente para quejarse después de que este segmento concreto de desinformación había sido censurado en las emisiones bielorrusas.
Sin embargo, pronto los medios pro-Kremlin encontraron el modo de esquivar este espinoso tema centrándose en un culpable más cómodo: Ucrania.

«Provocación ucraniana»
«La detención de los rusos en Bielorrusia fue una provocación ucraniana», afirmaron múltiples medios de comunicación pro-Kremlin, tras la dudosa información del tabloide ruso Komsomolskaya Pravda, que fue rápidamente desacreditada por medios de comunicación rusos independientes. Esto no disuadió a las fuentes pro-Kremlin, que siguieron culpando a los ucranianos y afirmando que sus servicios secretos estaban controlados por Occidente o la CIA y planeaban ataques terroristas en Bielorrusia.
Una vez que los medios de comunicación pro-Kremlin resolvieron el delicado tema de la detención de los mercenarios de Wagner, las compuertas de la desinformación pro-Kremlin se abrieron de par en par: las protestas en Bielorrusia eran una revolución de colores y el malvado Occidente estaba detrás de ella. La agencia de noticias estatal rusa RIA Novosti intervino para decir que los enemigos de Lukashenko, en concreto, Polonia, querían un Maidán sangriento en Minsk (el artículo ha sido visto casi 100.000 veces desde entonces). A la Unión Europea, que afirmó que las elecciones de Bielorrusia no habían sido ni libres ni justas e instó repetidamente a las autoridades bielorrusas a poner fin a la inaceptable violencia contra los manifestantes, se la acusó de aplicar un doble rasero.
Los comentaristas pro-Kremlin también se apresuraron a «asegurar» a los bielorrusos que ellos, junto con los ucranianos y los rusos, eran una sola nación, perturbada solo por «niñatos» que se habían criado en la ideología liberal de la rusofobia, y afirmaron que solo el 10 % de los bielorrusos se oponía a un Estado de la Unión con Rusia.
La mayoría de estas narrativas nos resultan familiares. Los medios de comunicación pro-Kremlin han difundido las mismas retóricas de desinformación durante años, con referencias a «revoluciones de colores» e «intromisiones occidentales», respecto a cada protesta popular que ha tenido lugar: en Ucrania, Georgia, Armenia e incluso en Estados Unidos y Hong Kong. Los movimientos democráticos y las elecciones libres y justas alrededor de Rusia y más allá siguen siendo el mayor temor del Kremlin. Pero esta vez, al parecer, los bielorrusos no tienen miedo.
*Actualización del 21 de agosto de 2020: esta es una historia en evolución. El texto refleja la situación a fecha de 13 de agosto, cuando se publicó inicialmente. El 20 de agosto, el Servicio Secreto de Ucrania (SBU) declaró oficialmente que cualquier rumor sobre su supuesta implicación en el asunto era falso.
Otros casos destacados de desinformación de esta semana:
- Se ha detectado que Ucrania está implicada en la explosión de Beirut
- Anthony Fauci y Bill Gates serán detenidos debido a las vacunas y a la creación artificial del virus
- Los actos terroristas en Ucrania son signos de un nuevo Maidán
