Desviar la atención, diseñar paranoias, fabricar amenazas falsas
El gozo de bombardear… pero que no se note mucho
Mientras gran parte del mundo veía con horror y repulsalas noticias sobre los ataques con misiles de Rusia en Dnipró y otras ciudades ucranianas el 15 y 16 de enero, la maquinaria mediática del Kremlin contaba otra historia. Durante diecinueve minutos de informe de guerra, el principal canal de noticias ruso dedicó el sábado doce segundos a mostrar los espantosos ataques con misiles a residencias, que ya se han cobrado las vidas de cuarenta y cuatro civiles.
Esos doce segundos se rellenaron con imágenes genéricas de tráfico nocturno en Dnipró. El presentador se apresuró a señalar que existe una gran confusión sobre lo acontecido, pero que las fuerzas ucranianas son las culpables, ya que tienen por costumbre disparar a objetivos ucranianos o actuar de forma poco profesional. Por ejemplo, lanzan misiles en territorio polaco, afirmó el presentador, aludiendo al incidente del 15 de noviembre de 2022, cuando un misil de defensa aérea ucraniano que interceptaba un ataque con misiles ruso cayó en territorio polaco. Se mostraron otras imágenes del 26 de febrero para confundir y desviar la atención.


Y, poco después, el presentador pasó a otro tema. Otras noticias mostraban imágenes triunfales de las fuerzas rusas en la ciudad de Soledar, con el líder separatista Denis Pushilin hablando sobre Donetsk mientras repetía el tópico de «los neonazis en Kiev», o se referían a lo mal que funciona el material militar occidental, en particular los tanques. El domingo se repitió el mismo patrón, solo que con más jugo. Se trataron temas como los planes nucleares de Estados Unidos contra Rusia y las amenazas contra la fe ortodoxa un Ucrania. Hablaremos de esto último más adelante.
¿Por qué no mostrar imágenes del bombardeo?
Los ataques perpetrados durante el fin de semana en ciudades ucranianas, entre ellas Dnipró, pusieron de manifiesto una serie de paradojas. No debería sorprendernos que los medios pro-Kremlin manipulen imágenes o ignoren material informativo obvio, dejando así de ser periodistas profesionales. Pero la manipulación y desatención hacia ciertos temas resultan especialmente llamativas esta semana, tras once meses de guerra y cientos de ataques con misiles y drones rusos contra la población ucraniana.
La maquinaria mediática del Kremlin no suele vacilar a la hora de mostrar imágenes dramáticas y sangrientas. Entonces, ¿por qué no exponer públicamente este bombardeo y, como siempre, presumir con tono triunfal de haber alcanzado a «nacionalistas»? ¿Se les fue la mano con este incidente? ¿Hubo demasiadas víctimas civiles? Y si la culpa la tiene «la defensa aérea poco profesional de Ucrania», entonces, ¿por qué no disfrutar exponiéndolo ante el público ruso e internacional? Algo falla, incluso aunque «la operación militar especial» (su eufemismo para referirse a laguerra) esté omnipresente en el panorama mediático en Rusia.
Mensaje a Occidente: no enviéis armas
El mensaje implícito que ahora aparece en el panorama mediático ruso y el ecosistema pro-Kremlin se puede resumir así:
Para Occidente: No enviéis armas. O bien la reacción rusa será atacar con armas nucleares (véanse los muchos discursos de Putin), o bien los torpes ucranianos usarán las armas contra su propio pueblo.
Para el público ruso (un mensaje contradictorio): no os preocupéis, las armas de Occidente son chatarra. Al mismo tiempo, uníos a las filas de los defensores de Rusia en esta batalla existencial por la supervivencia del Estado y la cultura rusos.
EE. UU. es el eterno enemigo de Rusia
Otro tema recurrente de la desinformación rusa es que «EE. UU. tiene un plan para destruir a Rusia», simple y llanamente. Esta semana, el discurso subió de tono con las acusaciones de que EE. UU. planeaba lanzar trescientas bombas nucleares sobre la URSS y de que la adquisición por parte de esta de su propia bomba atómica en 1949 había sido la única forma de evitarlo. Se comentó como si acabara de pasar.

¡Un bravo a la ciencia soviética! Un mensaje a la industria rusa actual: ¡Sé patriótica, inventa! ¡Militariza! Para el pueblo, otra dosis de nostalgia de la URSS: ¡apreciad la gloria de ser una superpotencia nuclear! Manteneos alerta y desenmascarad a los agentes encubiertos de EE. UU. y Occidente. Por eso es necesaria una lista de agentes extranjeros, para que no se filtre ningún secreto. Tal pensamiento es, en realidad, la vía rápida hacia la censura.
Introducir cuñas con múltiples ramificaciones
Avanzamos a la actualidad: EE. UU. y la OTAN obligan a Ucrania a combatir a Rusia. Esta desinformación se ha diseñado para introducir cuñas con múltiples ramificaciones. La primera cuña es la que pretende dividir a Ucrania y Occidente. La segunda penetra en la propia Ucrania, entre la población que sufre las penurias de la guerra y los supuestos líderes títeres que sirven a sus amos de Occidente. Véase también: EE. UU. presionó a Ucrania para que entrase en guerra, con el giro de que Occidente utiliza a Ucrania para luchar contra Rusia, con un gasto desproporcionado e insostenible. Según afirman los medios pro-Kremlin esta semana, los planes siniestros de los líderes de Kiev y sus amos de Occidente se pueden resumir en pocas palabras: «saquemos el armamento nuclear, juguemos sucio».
Involucra a la fe ortodoxa y métele fuego… con mentiras
Después de Año Nuevo, los medios pro-Kremlin recurrieron a la religión y comenzaron a publicar noticias con tono apocalíptico. La televisión estatal rusa transmitió imágenes impactantes para hacer ver que habían incendiado una iglesia ortodoxa rusa en la región ucraniana de Volinia. De hecho, estas imágenes se correspondían con un incendio que tuvo lugar en diciembre de 2021 en la región de Dnipropetrovsk, meses antes de la invasión rusa en febrero. Véase más abajo. Las autoridades locales de Volinia informaron de que no se había registrado ningún incendio en ninguna iglesia de la zona. Véase aquí o aquí.

Este uso malintencionado del incendio de una iglesia ilustra cómo trabajan los medios de comunicación del Estado ruso, y nos recuerda la noticia falsa que casi dio la vuelta al mundo en julio de 2014 sobre la crucifixión de un joven en Dombás a manos de las fuerzas ucranianas. Todo era mentira; una actuación a cargo de un actor ruso grabada por el Primer canal ruso (Piervy Kanal) y diseñada para suscitar ira contra Kiev (véase nuestro informe aquí).
Ahora los medios aderezan la noticia de la iglesia con alegaciones incendiarias de que el Gobierno ucraniano intenta acabar con la fe ortodoxa en Ucrania recurriendo a neonazis. La ortodoxia se entiende como el monopolio del Patriarcado de Moscú, mientras que la Iglesia ortodoxa ucraniana es rebajada a una «institución pseudorreligiosa». Los presentadores echaron más leña al fuegoafirmando que EE. UU. está detrás del plan de dividir a las Iglesias y, emulando la política del mismísimo Adolf Hitler, busca crear una «Iglesia imperial». Los medios pro-Kremlin llevan tiempo denigrando a la Iglesia ortodoxa de Ucrania. Véanse ejemplos aquí.
El Patriarcado de Moscú, que bendice la guerra, y el Gobierno ruso no pueden aceptar que la Iglesia ortodoxa ucraniana sea una Iglesia independiente de pleno derecho. La Iglesia recibió el Tomos de la autocefalia en enero de 2019 y ha sido reconocida tanto por el Patriarcado Ecuménico como por otras Iglesias. Como el Kremlin considera que Ucrania es un constructo artificial y un experimento histórico desacertado de los bolcheviques, no puede ser que tengan una Iglesia real. Esto no es más que supremacismo religioso e imperialismo de toda la vida versión 2023.
Amenaza de una invasión de Occidente de Rusia y Bielorrusia… hum
Esta semana, los medios también sacaron a relucir la paranoia de una invasión por parte de Occidente. Polonia, objetivo principal del Estado ruso y de los ataques de desinformación pro-Kremlin, y los Estados bálticos se están reforzando militarmente, preparándose para un ataque. Es una disparatada afirmación arraigada en el ecosistema del Kremlin que Polonia quiera anexionar partes del oeste de Ucrania (véanse ejemplos aquí), aunque supuestamente Varsovia ahora planea también ir tras Minsk.
La respuesta lógica para el Kremlin es una maniobra militar conjunta de Rusia y Bielorrusia. La maniobra se inició este lunes con la advertencia de Minsk de que «Bielorrusia también está lista para responder a posibles amenazas de Ucrania».
No se deje engañar. Moscú quiere desarrollar una amenaza militar creíble al norte de Ucrania para, o bien desplazar a las fuerzas ucranianas del frente del sur, o bien reiniciar operaciones militares desde Bielorrusia, como en febrero del año pasado. Moscú asegura que «solo son maniobras, no vamos a invadir», pero son palabras vacías,
al igual que lo son las que aseguran que «estamos listos para negociar, pero no con Zelenski». Véase nuestra noticia aquí. Nunca se crea nada hasta que el Kremlin lo haya negado.

Bajo el radar de EUvsDisinfo esta semana
- Los Wagner son voluntarios valientes y desinteresados que ayudan a liberar Soledar. No: son mercenarios a merced del Kremlin. Los soldados del Grupo Wagner luchan por dinero, por botines de guerra; muchos de los criminales convictos reclutados eligen luchar en vez de pudrirse en cárceles rusas. No hay altruismo alguno cuando te dicen que o avanzas a paso firme o te pegan un tiro en la espalda. Analistas militares estiman que el índice de bajas es del 70 % para la carne de cañón mal entrenada en este brazo armado adicional de las fuerzas rusas.
- Los locos de la UE y de la OTAN planean una guerra mundial y su declaración conjunta significa que se preparan para una agresión a Rusia. También falso. La declaración del 10 de enero refuerza el mecanismo de defensa colectiva. Este documento no sugiere ninguna acción bélica contra Rusia. Lo repetimos: es Rusia la que ha invadido Ucrania y Georgia y se dedica a enturbiar asuntos de seguridad europea aprovechándose de varios conflictos latentes. No se ha producido invasión alguna en Rusia.
- El Foro Económico Mundial pretende reducir la población humana a mil millones de «personas elegidas». Esta afirmación conspiranoica, que promueve la idea de reducir la población mundial de los actuales ocho mil millones a mil millones, ha surgido de la nada, sin prueba alguna, para desprestigiar a una organización internacional de renombre y generar indignación contra «Occidente».