La alineación de la desinformación

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En Bielorrusia se suceden las protestas desde hace ya casi un mes. Mientras tanto, los medios de comunicación controlados por el Estado bielorruso y el Estado ruso han ido perfeccionando y puliendo sus narrativas de desinformación para situarlas en la misma onda.

Se han alisado las molestas «arrugas» iniciales, como cuando los medios de comunicación del Estado bielorruso afirmaron que los militantes del grupo ruso Wagner habían viajado a Bielorrusia para desestabilizar la situación del país antes de las elecciones presidenciales. Ahora los medios de comunicación pro-Kremlin, cuyos emisarios han sido enviados a mantener en pie la televisión estatal bielorrusa, pueden centrarse en producir narrativas de desinformación en serie tanto para el público ruso como para el bielorruso. El objetivo es desacreditar las protestas y echar por tierra los derechos cívicos y democráticos de los ciudadanos bielorrusos.

Estas son algunas de las narrativas de desinformación más prominentes que hemos observado esta semana:

Desinformación: Las protestas de Bielorrusia están maquinadas por Occidente.

Este es actualmente el mensaje central de los medios pro-Kremlin sobre Bielorrusia. Esta semana en particular, las publicaciones pro-Kremlin han afirmado que EE. UU., la OTAN y la UE quieren dictar las reglas del cambio de régimen al pueblo de Bielorrusia, y que la postura de la OSCE respecto a las elecciones estaba predeterminada, dando un pretexto para dudar de quienes afirman que las elecciones no fueron ni libres ni justas.

En un nivel más práctico, se acusó a las cadenas de televisión extranjeras de instigar la violencia en Bielorrusia y de dar consejos para atacar a los policías. Sea como sea, tales consejos habrían caído en saco roto, ya que, según Amnistía Internacional:

«A diferencia de sus gobernantes, la población bielorrusa ha demostrado una contención excepcional y ha organizado concentraciones singularmente pacíficas; tanto es así, que las decenas de miles de manifestantes que marcharon por la capital, Minsk, y otras ciudades despejaron las calles de basura y se quitaron el calzado para subirse a los bancos».

Desinformación: Las protestas de Bielorrusia están maquinadas por Occidente, en particular por Polonia y Lituania.

Polonia y Lituania, junto con otros Estados bálticos, están desde hace mucho tiempo en el punto de mira de la desinformación pro-Kremlin (véase nuestro reportaje sobre el revisionismo histórico, por ejemplo). Ahora, los medios de comunicación pro-Kremlin tratan de presentar a estos países como depredadores que acechan a Bielorrusia y su pueblo. Se ha dicho que Polonia comenzó a reclamar la región de Grodno. Y Lituania, ese «satélite antirruso de EE. UU.», estaría al borde de graves consecuencias económicas, ya que correría el riesgo de perder la comprensión de Lukashenko —su «dios económico y benefactor»; y, junto con ella, el tránsito de mercancías a través del puerto de Klaipeda.

Desinformación: La oposición bielorrusa es un títere de Occidente.

Si, según la desinformación pro-Kremlin, las protestas de Bielorrusia están «maquinadas por Occidente», el siguiente paso lógico es afirmar que unos titiriteros extranjeros controlan a la líder de la oposición bielorrusa, Svetlana Tijanóvskaya. Para convertir estas afirmaciones en más (in)verosímiles aún, esta semana los medios pro-Kremlin han comunicado que la oposición bielorrusa está guiada por un centro de operaciones psicológicas de la OTAN y la CIA en Polonia.

Como norma general, cuanto más tiempo se centran los medios de comunicación pro-Kremlin en un tema en particular, más extremas y propensas a las conspiraciones se vuelven sus afirmaciones.

Desinformación: Si los manifestantes triunfan, Bielorrusia se hundirá.

Una campaña de desinformación nunca está completa sin una buena dosis de alarmismo. Al mismo tiempo que trataban de desacreditar las protestas, las publicaciones de desinformación se ocuparon de exponer situaciones catastróficas para la economía bielorrusa. Los bielorrusos protestan por el derecho a quedarse «sin trabajo y sin techo», afirmó Sputnik en Polonia. Si tienen éxito, según Sputnik, Bielorrusia seguirá los pasos de Polonia y entregará sus propiedades a empresas occidentales. Polonia, donde hace exactamente cuarenta años el movimiento «Solidaridad» clavó una estaca al comunismo en Europa o, según la versión de Sputnik, condenó al país al «terrible sistema neoliberal del mundo occidental».

Sputnik obviamente no menciona que, bajo ese «terrible sistema neoliberal», el PIB per cápita de Polonia es más del doble que el de Bielorrusia; en su lugar, se centra en los males del capitalismo. RT se sumó a la causa, acusando a la UE de crear un cinturón de pobreza en el Este y de tratar de arrastrar a Bielorrusia hacia él.

A la luz de tan sombrío panorama, a las publicaciones pro-Kremlin aún les quedaba un mensaje más:

Desinformación: El futuro de Bielorrusia está solo con Rusia.

Según la desinformación pro-Kremlin, Lukashenko «traicionado» por Occidente y rodeado por tropas extranjeras solo tiene un modo de salir de la situación: convertir rápidamente a Bielorrusia en parte de Rusia. Pero desde la perspectiva de los medios de comunicación pro-Kremlin, el destino del propio Lukashenko no es tan sencillo.

Hace una semana, el empresario y propagandista ruso Konstantin Malofeev, sancionado por la UE, argumentó en la televisión rusa que el presidente en funciones de Bielorrusia «es familia, da igual cómo sea» y que, por tanto, hay que apoyarlo para evitar una revolución de colores en Bielorrusia. Esta semana, los comentaristas de la cadena Rossiya 1, de gestión estatal, han hablado de que Rusia tiene que poner en marcha reformas económicas en Bielorrusia, las cuales son «imposibles» mientras Lukashenko esté en el poder… Puede que las estrellas de la desinformación pro-Kremlin estén alineadas, pero el camino que le marcan al líder bielorruso no está nada claro.

Actualización sobre Alekséi Navalny

Si bien los sucesos de Bielorrusia continúan estando en el centro de atención de los medios de comunicación pro-Kremlin, algunas publicaciones han seguido implicándose en teorías conspirativas acerca del envenenamiento de Alekséi Navalny, prominente figura de la oposición rusa. Al igual que la semana pasada, la desinformación pro-Kremlin trató de conjurar teorías sobre quién podría salir beneficiado del incidente y halló respuesta: acusó a EE. UU. de utilizar el envenenamiento de Navalny para bloquear el desarrollo de la vacuna rusa contra la COVID-19 o de alimentar las esperanzas de que condujera a la cancelación del gasoducto Nord Stream 2.

Mientras tanto, el gobierno federal alemán dijo que las pruebas toxicológicas posteriores arrojaban «signos inequívocos de la presencia de un agente nervioso químico del grupo Novichok» en las muestras de sangre de Alekséi Navalny. La Unión Europea condenó el envenenamiento de Alekséi Navalny con la mayor contundencia posible.

 

Otros casos destacados de desinformación de esta semana:

ClÔusula de exención de responsabilidad

Los casos de la base de datos de EUvsDisinfo se centran en mensajes del espacio informativo internacional que ofrecen una representación parcial, distorsionada o falsa de la realidad y que difunden mensajes pro-Kremlin claves. Sin embargo, esto no implica necesariamente que un determinado medio esté vinculado al Kremlin o que su línea editorial sea pro-Kremlin, ni que haya pretendido desinformar de forma intencionada. Las publicaciones de EUvsDisinfo no representan la postura oficial de la UE, puesto que la información y las opiniones expresadas se basan en los informes y anÔlisis de los medios de comunicación del Grupo de Trabajo East StratCom.

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