Se está librando una guerra contra Rusia en todos los frentes
Año y medio después del inicio de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia y de los constantes ataques a civiles ucranianos, el Kremlin tiene la desfachatez de declarar que «se está librando una guerra contra Rusia». La historia está llena de líderes déspotas quienes, tras provocar a todos los países vecinos y fomentar el antagonismo, han sucumbido a la misma gran paranoia: «el mundo está contra mí». Desde el verano de 2023, Rusia se ha convertido en un nuevo ejemplo de ello.
Para desmontar esta absurda declaración bastan algunos datos, como que los ataques llevados a cabo por Rusia con misiles y drones han aumentado durante la primavera. En mayo se produjeron al menos 19 ataques, algunos perpetrados durante el día y en ciudades ucranianas, y cada uno de ellos con salvas de 15, 30 o 40 drones y misiles. En la madrugada del 28 de mayo, Kiev fue víctima de un ataque masivo con 59 drones, según informaron las autoridades locales.
Esta ofensiva debería compararse con la del ataque de drones a la capital rusa el pasado 30 de mayo, que fue muy limitada. No obstante, la reacción de Putin y otros dirigentes rusos fue de sorpresa, rabia y llamamientos a la «venganza».
¿Puede haber meta más noble que defender un país?
Medios rusos controlados por el Estado y emisarios del Kremlin como el ministro de Asuntos Exteriores Serguéi Lavrov, quien actualmente se encuentra de viaje diplomático por África una vez más, han difundido públicamente la típica narrativa de la «pobre víctima que se ve obligada a defenderse», con el fin de cosechar apoyos y tergiversar la realidad. En lo que respecta a la opinión pública en Rusia, esta táctica constituye un paso más en la dirección de controlar los sentimientos de la población haciendo que todo sea cuestión de amor o traición a la patria. Para la opinión pública ucraniana, en caso de que haya audiencias interesadas en escuchar tales narrativas, el mensaje solo puede interpretarse como una clara señal de la intención de Rusia de seguir causando la mayor muerte y destrucción posible en Ucrania.
Paranoia patriótica
El omnipresente portavoz del Kremlin Dmitry Peskov presentó los hechos a gusto de Moscú:
«En esta guerra, Rusia está siendo atacada por todos los frentes. Eso incluye la economía y las relaciones interestatales, las relaciones patrimoniales, etc.».
La cadena de televisión estatal rusa Rossiya 1 hizo públicas el 28 de mayo las declaraciones de Pescov en su programa «Moscú. Kremlin. Putin», de gran influencia en la esfera política. Peskov continuó con su mentalidad de que Rusia es una fortaleza asediada y pidió «fuerza, resolución y determinación frente a la cada vez mayor implicación de Occidente en ‟el conflicto” de Ucrania». Asimismo, señaló que «los objetivos de la operación especial no han cambiado y que deben alcanzarse».
Cabe mencionar que esta retórica va de la mano de crecientes alardes de potencial nuclear (véase el final de este texto).
La normalidad evoluciona. Los hechos se tergiversan
Tras 15 meses de guerra a gran escala, el ecosistema del Kremlin intenta manipular la visión de los medios de comunicación internacionales apelando a la interpretación de que los ataques rusos son la «nueva normalidad» y de que «así son las guerras hoy en día», mientras considera que los pequeños contraataques ucranianos conducen directamente al Apocalipsis, son altamente peligrosos, han cruzado una «línea roja» o «están provocando» a Rusia.
Esto hace imprescindible que nos hagamos algunas preguntas: ¿ha estado Rusia de brazos cruzados durante los últimos 15 meses? ¿Hemos olvidado que Ucrania tiene derecho a la legítima defensa según el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas? Nuestra base de datos contiene una larga lista de ejemplos en los que la idea subyacente a la desinformación pro-Kremlin es: Ucrania no tiene derecho a iniciar una acción militar ni a defenderse, pero Rusia sí.
¿Puede pretender la ciudadanía rusa que su vida transcurra con normalidad mientras la población de Ucrania de cada rincón del país ha de hacer frente a la posibilidad de que el próximo misil ruso les caiga encima?
Puede que las dimensiones de la guerra no estén totalmente claras para todo el mundo. Con más de 600 000 kilómetros cuadrados, Ucrania es, a excepción de Rusia, el país europeo de mayor extensión, casi tan grande como Alemania e Italia unidas. Un área de territorio ucraniano de aproximadamente el tamaño de Bulgaria y la antigua República Democrática Alemana está actualmente ocupada por Rusia. Durante sus ataques a gran escala con misiles, Rusia ataca a toda Ucrania. Por lo tanto, a efectos de comparación, sería lo mismo que lanzar misiles a Berlín, Hamburgo, Roma, Milán y Nápoles en un mismo ataque. Moscú disfruta de la situación con triunfalismo, mientras que según el Centro Levada ruso de investigación independiente, la mayoría de ciudadanos rusos muestran indiferencia ante el sufrimiento humano.

El mismo análisis puede aplicarse a la situación de la población ucraniana que se ha visto obligada a abandonar su hogar en estos 15 meses, cuya cifra asciende aproximadamente a 16 millones de personas. De entre estos, 8 millones han buscado refugio en Europa, mientras que 8,2 se han convertido en desplazadas internas. Aunque afortunadamente muchas hayan podido volver, la cifra de personas reubicadas equivale aproximadamente a la población de un país densamente poblado como los Países Bajos, o bien a la de Finlandia, Dinamarca y Noruega juntas.
Moldavia y la manipulación al estilo Solovyov
Entretanto, en Moldavia, país que está acogiendo la Cumbre de la Comunidad Política Europea, hemos visto un ejemplo típico de la propaganda del Kremlin: manipulación mediante una foto sacada de contexto. Todo un clásico, como ya hemos demostrado, que a menudo está relacionado con temas emotivos que evocan rabia, ira, protesta, muerte o destrucción. En esta ocasión, se trataba de una torpe pero reveladora maniobra de Vladimir Solovyov, uno de los mayores altavoces del Kremlin.
¿Quién es Solovyov y por qué es importante? Como destinatario de las sanciones de la UE, Solovyov puede considerarse una de las cinco figuras más destacadas del Kremlin y el líder de un gran grupo profesional de medios de comunicación, que cuenta con investigadores, productores y personal propios. Su canal de Telegram, que también le suministra material para sus programas de televisión y radio en los canales controlados por el Estado, llega a millones de personas de habla rusa. Con una marca que se aleja de las zalamerías de Dmitry Peskov, Solovyov representa a un hombre ruso viril y sensato con sed de sangre y honor, aunque (aún) no haya empleado todo el abanico de blasfemias del líder de Wagner, Evgeny Prigozhin.
El alcance de una sola foto
La semana pasada, Solovyov utilizó en Telegram una imagen de la concentración proeuropea celebrada el 21 de mayo en Chisinau, a la que acudieron varios miles de personas, para ilustrar su publicación sobre una protesta en Comrat, la localidad principal de Gagauzia, por lo general con una opinión pública opuesta a la de Chisinau. Solovyov hizo la publicación de forma que se daba a entender que las protestas de Chisinau eran las de Comrat. De hecho, la concentración de Comrat contra la presidenta de Moldavia Maia Sandu, reunió a una ínfima cantidad de participantes, por debajo de la decena según informa newsmaker.md.
El simple truco de manipular con fotografías puede funcionar con audiencias (1) con un conocimiento limitado de Moldavia, (2) con inclinación a creerse la incesante matraca de Solovyov o (3) con grupos llenos de odio contra la UE. Así pues, ¿para qué molestarse? No obstante, cabe preguntarse: ¿qué pasaría si una imagen como esta, acompañada de unas mentiras evidentes del popular Solovyov, se mejorara con IA generativa y fuera reproducida por los miles de bots o troles del Kremlin? Estos ejemplos de imágenes generadas con IA de edificios en llamas, etc., advierten de qué consecuencias podría tener.

Otros casos bajo nuestro radar de desinformación esta semana:
No hay nada como crear alarmismo hablando de bombas sucias o nucleares. Ya estamos casi acostumbrados a escuchar al Kremlin jactarse de su supuesto potencial nuclear.
- Lo pregonado esta vez ha sido una «catástrofe nuclear» en la que Ucrania planea bombardear sus propias instalacionesde almacenamiento de residuos nucleares. Sin embargo, no hay indicios o motivos que permitan corroborar dicha afirmación.
- Por todo el ecosistema pro-Kremlin se ha extendido el mensaje, dirigido a Europa y África, de que «una nube radioactiva causada por la explosión de munición de uranio empobrecido llegará a Europa». Principalmente, hemos identificado tres noticias relacionadas: Misiles británicos que contenían uranio empobrecido se han incendiado extendiendo nubes de humo por toda Europa; la destrucción de misiles británicos que contenían uranio empobrecido ha creado una enorme nube radiactivay la radiación de la munición de uranio empobrecido de Ucrania llega a Europa. No, no y no. Recordamos que en abril de 1986 científicos y servicios de emergencia de Finlandia y Suecia detectaron de forma repentina un aumento de la radiactividad del aire, cuya causa era el accidente de Chernóbil, que en ese momento no se había dado a conocer. Existe mucha vigilancia al respecto. A día de hoy, no hay rastro alguno de una nube radioactiva en Europa.
Lo que sí hay es un sinfín de palabras vacías lanzadas por el Kremlin.