Se dobla la apuesta por la mentalidad de asedio
A finales de la semana pasada, el Kremlin presentó un nuevo concepto de política exterior rusa cuyo contenido se convirtió rápidamente en la comidilla de los medios manipuladores y desinformativos de su cuerda. Este nuevo concepto, una verdadera oda a lo absurdo, no dista mucho de afirmar que lo negro es blanco. O, en los términos orwellianos a los que tan acostumbrados nos tiene el Kremlin, que «la guerra es la paz».
Vamos a echar un vistazo a lo que los medios afines al Kremlin han dicho sobre este nuevo concepto. Todo el ecosistema de desinformación pro-Kremlin coreó al unísono sus alabanzas a este concepto, pues presenta a Estados Unidos como el principal enemigo de Rusia. Huelga decir que la desinformación rusa se ha dedicado a difamar a Occidente, en particular a Estados Unidos, en su retórica repetida durante años.
Primero entre iguales
Una de las ideas más absurdas lanzadas por los medios de desinformación pro-Kremlin es que Rusia respeta la igualdad soberana de los países. La despiadada guerra de agresión iniciada por Rusia en Ucrania indica lo contrario. Asimismo, el ecosistema de desinformación afín al Kremlin hizo uso del concepto para forzar las falsas narrativas de que existe una guerra híbrida contra Rusia, lo que enfatiza la idea de supremacía rusa, multiplica las respuestas asimétricas y «saca a la luz» las mentiras del «Occidente colectivo».
También hubo un buen número de intentos de utilizar el nuevo concepto de política exterior de Rusia para respaldar la narrativa de desinformación que retrata a una Rusia pacificadora y víctima en su propia guerra de agresión contra Ucrania. La baza del victimismo se llevó al siguiente nivel para crear la imagen de una Rusia asediada y atrincherada que ve peligrar su propia soberanía. Nos han vendido muchas veces ya esta narrativa de desinformación de la «lucha existencial» de Rusia.
Es curioso que, pese a que el nuevo concepto describe la política exterior de Rusia como «pacífica, abierta, predecible, coherente, pragmática», los comentaristas rusos sigan empeñados en emplear la retórica nuclear amenazadora que se ha visto con anterioridad mientras pretenden justificar la decisión rusa de colocar armas nucleares en Bielorrusia.
«Una fortaleza llamada Rusia»
Independientemente de la altisonante fraseología que envuelve el concepto, la posición del ecosistema de desinformación ruso al respecto supone un claro redoble de la apuesta por una mentalidad de asedio propia de la Guerra Fría y que insiste en la retórica de «nosotros contra ellos».
En consonancia con esta mentalidad de asedio, por supuesto, el ecosistema de desinformación pro-Kremlin no podía dejar pasar la oportunidad de reaccionar a la histórica entrada de Finlandia en la OTAN. No obstante, las reacciones fueron mucho menos presuntuosas y amenazantes que hace unos pocos meses. Obviamente, los medios cercanos al Kremlin trataron de mantener el argumento de que la adhesión de Finlandia a la OTAN vulnera los intereses de Rusia, aunque tal retórica resultó bastante apagada y poco entusiasta.
La menor capacidad de Rusia para ejercer la fuerza e imponer sus opiniones a todos sus vecinos podría ser otra razón por la que el Kremlin se refugia en la idea de «una fortaleza llamada Rusia» siempre asediada.
El martirio como instrumento
En otro orden de cosas, los medios de desinformación pro-Kremlin acudieron en rebaño a presentar sus respetos a uno de los suyos, Vladlen Tatarsky, asesinado por una bomba en una cafetería de San Petersburgo. Los medios afines al Kremlin han utilizado el victimismo como arma a nivel estatal, por lo que se han apresurado a convertir en mártir al prolífico bloguero de guerra prorruso a nivel individual. Su labor de divulgación de la desinformación pro-Kremlin sobre la guerra se ha descrito como periodismo de alto nivel, y su fallecimiento pronto se tildó de ataque terrorista contra la libertad de prensa y mediática. Los comentaristas afines al Kremlin, como un reloj, acusaron inmediatamente a Ucrania de planear el ataque. La forma en la que la desinformación pro-Kremlin aborda este incidente recuerda en muchos aspectos al caso de Darya Dúguina.
Llama la atención que no se aplicara el mismo tipo de respeto y devoción por el trabajo irrefutable de los periodistas cuando el corresponsal del Wall Street Journal Evan Gershkovich fue arrestado por el FSB (Servicio Federal de Seguridad, por sus siglas en ruso) y acusado falsamente de espionaje. En su lugar, los portavoces del Kremlin no tardaron en calumniar al periodista arrestado y alabar la astucia de Putin por aprovecharse de ello para negociar con Estados Unidos.
Rusia ha violentado el espacio de la información, censurando y acosando a los medios independientes durante años, pero este asalto descarado a un corresponsal extranjero alcanza nuevas cotas de lo rastrero incluso para el Kremlin.
El Kremlin como protector
Por último, y según el nuevo concepto de política exterior de Rusia, si Occidente es un lugar hostil y pagano, entre las murallas de «la fortaleza llamada Rusia» se protege y cuida a todo el mundo. Se evacúa a niños de zonas de guerra, no es que se les separe por la fuerza de sus familias. Los conductores que hablan ruso están a salvo de ataques de ucranianos rusófobos. Y la fe cristiana también está a salvo de los neopaganos ateos que, a las órdenes de Washington, quieren acabar con la Iglesia ortodoxa.
O, al menos, eso es lo que los mercachifles de la desinformación pro-Kremlin quieren que usted crea. No caiga en la trampa de su desinformación y sus tácticas manipuladoras.

También bajo el radar de EUvsDisinfo esta semana:
- El ecosistema de desinformación pro-Kremlin se ofendió ante la decisión de la Asamblea Nacional de Francia de reconocer el Holodomor como genocidio, y empezó a difundir mentiras que afirman que el «mito del Holodomor lo crearon los ucranianos ultranacionalistas y rusófobos para demonizar a Rusia». Este es un ejemplo de cómo el Kremlin niega una y otra vez el Holodomor en Ucrania, disfrazándolo de rusofobia para quitarle importancia. Lo cierto es que el Holodomor fue una hambruna planeada deliberadamente por Stalin para eliminar la supuesta amenaza para el régimen soviético que era Ucrania. El Holodomorestá bien documentado y confirmado por una gran colección de documentos desclasificados, entre ellos documentos oficiales de las autoridades soviéticas y del Partido Comunista.
- Atendiendo a los extremos más excéntricos de los círculos de la teoría de la conspiración, algunos medios pro-Kremlin trataron de explicar la orden de arresto emitida por el Tribunal Penal Internacional (TPI) contra Putin afirmando de manera totalmente infundada que la «organizó un grupo de pedófilos británicos». No, no es verdad. El TPI, integrado por ciento veintitrés Estados partes del Estatuto de Roma y con empleados de más de un centenar de países, emitió la orden aduciendo que Putin es presuntamente responsable de crímenes de guerra como la deportación ilegal de niños de Ucrania a Rusia.
- Las teorías de la conspiración han estado de moda esta semana en los medios adeptos al Kremlin. Algunas incluso han atribuido poderes divinos a Occidente, al alegar que Estados Unidos intenta desarrollar armas climáticas para atacar a Rusia. Aunque sí que existe una «Solicitud de contribuciones para un plan de cinco años de investigación sobre intervención climática» de la Casa Blanca, no se menciona a Rusia ni un apoyo a la idea conspiratoria de que Estados Unidos está «gestionando el clima para atacar a Rusia». Los medios cercanos al Kremlin muchas veces alimentan teorías de la conspiración para atacar a Occidente; existen numerosos ejemplos de sus intentos de desacreditar políticas medioambientales occidentales.