SÉ QUE TÚ SÍ, PERO ¿QUÉ SOY YO?
Esta semana los medios de desinformación pro-Kremlin se han centrado en dos de sus estrategias favoritas para manipular el entorno de información. Una es desviar la culpa de las malas acciones de Rusia mediante acusaciones a los países occidentales, en particular a la UE. La otra es reciclar y repetir narrativas de desinformación para distraer y confundir a la audiencia. Vamos a analizar detenidamente cómo se emplearon ambas estrategias con el objetivo de difundir desinformación pro-Kremlin.
El 23 de noviembre, el Parlamento Europeo señaló a Rusia como Estado promotor del terrorismo en respuesta a la brutal guerra de agresión de Rusia sobre Ucrania. Efectivamente, la resolución no pasó desapercibida para los medios de desinformación pro-Kremlin. El día antes de que el Parlamento aprobase la resolución, algunos medios empezaron a preparar el entorno de información. Una vez adoptada la resolución, la maquinaria desinformativa pro-Kremlin se puso en acción.
Gritos de escalada
Las narrativas de desinformación oscilaron entre desestimar cualquier efecto jurídico de la resolución y por una parte, ridiculizar la falta de impacto práctico en Rusia y, por otra, expresar una preocupación fingida por el endurecimiento de la posición europea respecto a Rusia. Un coro de voces pro-Kremlin denunció que la resolución suponía un acto de hostilidad sin precedentesque se había diseñado deliberadamente para escalar tensiones con Rusia. Y, con la falta de decoro a la que acostumbran, algunos expertos pro-Kremlin llegaron a replicar, de manera bastante infantil, llamando al Parlamento «estúpido».
Algo que estas narrativas tuvieron en común fue la alegación subyacente de que Europa, y no Rusia, tiene la culpa de cualquier escalada o empeoramiento en las relaciones entre ambos; todo un clásico en el manual de manipulación pro-Kremlin para echar a otros la culpa de sus propias malas acciones. También permite que los medios pro-Kremlin difundan una narrativa de desinformación que les favorece, por medio de la cual acusan a los países occidentales de intentar destruir a Rusia.
Aun así, todos los comentaristas pro-Kremlin evitaron abordar la incómoda verdad que hay detrás del asunto: la razón por la que el Parlamento Europeo dijo que Rusia es un Estado promotor del terrorismo son las atroces acciones de Rusia en Ucrania.
Una oferta que no rechazarás
Puede que el intento más curioso de manipular el entorno de información fuera difundir un vídeo publicado en canales de desinformación pro-Kremlin de Telegram, que muestra a un hombre con un estuche de violín que contiene un mazo con rastros de sangre. La alegación era que dicho mazo lo envió al Parlamento Europeo Yevgeny Prigozhin, el líder de la infame organización paramilitar de mercenarios Grupo Wagner. Puesto que los wagneritas han usado mazos similares para llevar a cabo ejecuciones ilegales, es evidente que con este vídeo intentaban intimidar.
Se puede encomiar esta teatralidad, que recuerda a la gran escena con la cabeza del caballo sobre la cama en El padrino, la clásica película de gánsteres. Exceptuando que no hay pruebas de que haya tenido lugar tal entrega al Parlamento Europeo. No obstante, eso no evitó que los medios afiliados al estado Ruso siguieran compartiendo el intimidante vídeo, lo que por desgracia hizo que se siguiera difundiendo en incluso medios de comunicación occidentales más respetables.
Olvidaos de nuestros terroristas y mirad a Ucrania
Por supuesto, no sería una semana completa para el ecosistema de desinformación pro-Kremlin si no se dedican grandes esfuerzos en ridiculizar y denigrar a Ucrania. Para distraer al mundo de la atroz «campaña de deselectrificación»(es decir, el ataque con misiles a infraestructuras civiles de toda Ucrania), los medios pro-Kremlin redoblaron sus esfuerzos para acusar a Ucrania de crímenes de guerra, entre ellos volviendo a sacar a la luz la narrativa de desinformación infundada de que era Ucrania la que bombardeó a civiles en Dombás, y mediante el uso de la etiqueta o hashtag #StopKillingDonbass, amplificada artificialmente para propagar desinformación en las redes sociales.
Siguiendo la temática de esta semana centrada en acusar a los demás de terrorismo, los medios pro-Kremlin también culparon a Ucrania de este crimen difundiendo falsas acusaciones hacia el ejército ucraniano, como haber extraído órganos de niños en Izium y haber ejecutado a prisioneros de guerra rusos en Makiivka. Para el Kremlin, es evidente que la supuesta propensión de Ucrania al terrorismo y de atacar a blancos civiles se lleva a cabo con el beneplácito de los países occidentales.
Todo lo nuevo es algo antiguo mal olvidado
Otra curiosa, aunque habitual, narrativa de desinformación que difunden los medios pro-Kremlin es la acusación infundada de que hay laboratorios de investigación de armas biológicas clandestinos y financiados por los países occidentales en Ucrania.

Y no es casualidad que esta antigua narrativa de desinformación de biolaboratorios se recicle y repita simultáneamente al comienzo de la Novena Conferencia de Examen de la Convención sobre las Armas Biológicas. Es un intento más del Kremlin de tener poder sobre eventos internacionales serios y de arruinar su agenda mediante la difusión de información manipulada y falsa.
La desinformación pro-Kremlin se define por medio de la repetición. Y no es accidental, sino intencional. La repetición hace que las mentiras parezcan más creíbles, por lo que los medios pro-Kremlin se suelen ceñir a narrativas recurrentes, volviéndolas a sacar a la luz para distraer la atención de otros temas. Un buen ejemplo serían las repetidas acusaciones de que Ucrania es un campo de pruebas para las armas biológicas de Estados Unidos o la difusión de teorías conspirativas sobre ataques genéticos de países occidentales a Rusia.
El Kremlin tiene un historial probado de acusaciones a sus vecinos de desarrollar armas biológicas. Ya hemos explicado la diferencia entre investigación biológica y armas biológicas, pero a los medios de desinformación pro-Kremlin siguen sin importarles estos detalles.

Bajo el radar de EUvsDisinfo esta semana:
- A los medios de desinformación pro-Kremlin les encanta reforzar teorías conspirativas, por lo que siguen difundiendo varias alegaciones infundadas contra los países occidentales de sabotear el gasoducto Nord Stream. El ejemplo más reciente sucedió en la Conferencia COP27: con el pretexto de una alarma medioambiental se acusó a la UE de dañar dicho gasoducto. Es evidente que esto forma parte de una campaña más amplia de desinformación pro-Kremlin para llenar el espacio de información con narrativas que afirman que los responsables de las explosiones del gasoducto Nord Stream fueron los países occidentales.
- Mientras tanto, algunos medios controlados por el Estado ruso intentan convencer a su audiencia de que los países occidentales se están cansando y perdiendo la paciencia con las supuestas provocaciones de Ucrania y su negativa de negociar la paz con Rusia. Esta narrativa de desinformación se entremezcla, por una parte con falacias que sostienen que los países occidentales han abandonado a Ucrania y, por la otra, con la afirmación infundada de que Ucrania intenta provocar un enfrentamiento directo entre Rusia y la OTAN. Sin embargo, la verdad es que los países occidentales se mantienen firmes con Ucrania, su soberanía y su integridad terrotorial, y seguirán ayudando a Ucrania.
- De acuerdo con su estrategia alarmista que les favorece, el ecosistema de desinformación pro-Kremlin sigue forzando la narrativa de que Europa se enfrenta a una crisis energética imposible de superar y que no sobrevivirá al invierno incipiente sin los suministros de energía rusos. Esta narrativa también va a juego con las alegaciones del Kremlin de que los países occidentales han entrado en colapso. No obstante, los Estados miembros de la UE han tomado múltiples contramedidas para aumentar la seguridad del suministro de energía de la UE, como el plan «Ahorrar gas para un invierno seguro» que Europa ha preparado para afrontar este invierno. Las reservas subterráneas de gas de la UE se han llenado hasta más del 93 % de su capacidad, por lo que Europa, incluso aunque no vaya a contar con gas ruso, no se quedará sin gas durante el invierno.