Arcas vacías y amenazas también vacías
El Kremlin corre a repintar sus borrosas líneas rojas lanzando predecibles amenazas nucleares en respuesta a los ataques de largo alcance ucranianos. El Kremlin exhibe ante todos la creativa contabilidad de Rusia mientras intenta desviar la atención de sus mermadas arcas de guerra.
Rusia es y seguirá siendo una superpotencia militar con el mejor ejército del mundo, además de ser una absoluta maravilla en términos económicos, o al menos es así el panorama que pintan los medios de manipulación informativa y desinformación del Kremlin. En EUvsDisinfo hemos vuelto a adentrarnos en el retorcido laberinto de espejos del Kremlin para ver qué «verdades» orwellianas se han lanzado al mundo esta semana. Dos de ellas han destacado sobre el resto. Una ha sido la de recurrir a la sobreutilizada táctica de amenazar con las armas nucleares rusas como respuesta al levantamiento de las restricciones occidentales sobre el uso de misiles de largo alcance por parte de Ucrania contra Rusia. Y la otra, la de aplicar las creativas prácticas contables del Kremlin para contabilizar los euros y dólares recibidos por Ucrania a modo de distracción del hecho de que las arcas rusas se están vaciando con mucha rapidez.
A veces, el silencio dice más que toda la propaganda pro-Kremlin junta. El tema que esta semana ha estado misteriosamente ausente del fango desinformativo del Kremlin es la bochornosa realidad de que la brutal guerra de agresión a gran escala de Rusia contra Ucrania ha alcanzado ya los 1 000 días. Quizás Moscú quería evitar que los consumidores de su desinformación pensaran en los 997 días adicionales no previstos de la «operación militar especial» rusa de tres días o en las más de 700 000 muertes que Rusia se ha provocado a sí misma.
Traed otra vez la pintura roja
Esta semana, EE. UU. ha anunciado su intención de levantar las restricciones al uso por parte de Ucrania de armamento suministrado por EE. UU. para llevar a cabo ataques de largo alcance contra objetivos militares en Rusia. Francia y Reino Unido siguieron el ejemplo inmediatamente, puesto que ya llevaban un tiempo proponiendo levantar las restricciones.
Así pues, era el momento de echar mano del agotado cubo de pintura para volver a trazar algunas «líneas rojas». De hecho, es probable que los medios de desinformación del Kremlin hubieran anticipado tal decisión, puesto que ya hemos recogido varios intentos engañosos de reforzar estas falsas «líneas rojas». La táctica habitual de Moscú ha sido responder al apoyo occidental de Ucrania usando una retórica amenazante durante toda la guerra, en un intento de mantener el control sobre la gestión de la escalada y coaccionar a los aliados de Ucrania para que abandonen su apoyo al país.
Solo se considera escalada cuando lo hace Occidente
Justo en el mismo momento, surgieron acusaciones sobre: la «escalada de Occidente» y sus planes para destruir a Rusia; se revivió el fantasma de la tercera Guerra Mundial; se formularon amenazas explícitas de represalias; y se reivindicó la «implicación directa de Occidente» en la guerra. Esto último es especialmente curioso, puesto que a los medios del Kremlin les gusta proclamar que Occidente está a punto de lanzar un ataque directo contra Rusia, mientras mantienen que Rusia lleva todo este tiempo luchando contra «Occidente en su conjunto».
No obstante, solo se considera escalada si procede de Occidente. Cuando Rusia lanza ataques masivos e indiscriminados con drones y misiles sobre toda Ucrania, se describe como una estrategia militar sensata y moralmente justa.
Y aquí viene el comodín nuclear
Algo con lo que siempre podemos contar es que el Kremlin jugará el comodín nuclear cada vez que se le presente la oportunidad. Putin propuso por primera vez la revisión de la doctrina nuclear rusa en respuesta al debate occidental de hace unos meses sobre la eliminación de las restricciones a Ucrania. Así pues, no es de extrañar que Putin haya aprobado dicha revisión justo después del anuncio de EE. UU. de levantar las restricciones al uso de misiles de largo alcance. El amo ha hablado y los expertos en desinformación del Kremlin siguen el guion, utilizando la «línea roja nuclear» para reforzar otros bulos desinformativos pro-Kremlin, como el de que Occidente es el agresor, el de que Rusia solo quiere la paz o el de que el ejército ruso es invencible.
Evocar el fantasma de la aniquilación nuclear no sería tan eficaz sin una buena inversión de los papeles de agresor y víctima. En este caso, se vuelve a reprochar a Ucrania que albergue unas ambiciones nucleares irracionales mientras se describe la escalada nuclear rusa como un acto sensato de defensa propia.
¿Quién tiene el fajo más grueso?
No todo ha sido catastrofismo nuclear esta semana. Los ilusionistas de la desinformación del Kremlin también han intentado proyectar las carencias de la economía de guerra rusa en la Unión Europea, contando los euros que la UE ha movilizado en apoyo de Ucrania. El mensaje central fue bastante singular, aunque completamente erróneo: el apoyo a Ucrania ha llevado a la UE al borde de la quiebra, mientras que a Rusia le va mejor que nunca, a pesar de las sanciones occidentales. Sin embargo, como sucede siempre con el Kremlin, la realidad es totalmente distinta. La UE ha prometido seguir apoyando a Ucrania hasta que consiga la victoria, mientras que la economía de guerra rusa empieza a mostrar preocupantes signos de sobrecalentamiento.
Traicionando su naturaleza de gánster, el Kremlin parece sentirse obligado a presumir del grosor de su fajo, aunque sus arcas de guerra no estén tan llenas como a Moscú le gustaría.
No son solo números
Esta semana se han alcanzado dos hitos en la senda de la agresión y las ambiciones imperialistas del Kremlin. Han pasado casi 4 000 días desde que Rusia se anexara ilegítimamente Crimea e invadiera Ucrania bajo falsas pretensiones y 1 000 días desde que Rusia lanzase, el 24 de febrero de 2022, su guerra a gran escala contra Ucrania. Además, hace una década que las operaciones de manipulación informativa y desinformación del Kremlin apoyan, justifican y permiten la agresión sin sentido de Rusia. En nuestra labor de exigir responsabilidades a los propagadores de desinformación del Kremlin y destapar sus mentiras, nuestra base de datos EUvsDisinfo también ha alcanzado un hito revelador esta semana: ya son más de 18 000 los casos de desinformación pro-Kremlin recopilados.
Lea nuestra próxima serie de artículos para informarse mejor sobre cómo el Kremlin está intentando preparar el espacio cognitivo para la batalla, censurar y controlar el espacio informativo y utilizar la desinformación como arma de guerra. No se deje engañar.

También bajo el radar de EUvsDisinfo esta semana:
- Hay mentiras pequeñas y mentiras grandes. Y luego están las mentiras del Kremlin. Como esta, que afirma que el infame medio de desinformación Sputnik cuenta la verdad, a diferencia de los medios occidentales. Esta es una aseveración verdaderamente orwelliana, ya que, tras haber seguido de cerca durante mucho tiempo las desventuras de este incorregible blanqueador de desinformación pro-Kremlin sancionado por la UE, disponemos de una guía sumamente útil que recopila todo lo que hay que saber sobre RT y Sputnik, las armas del engaño del Kremlin. Y por si eso no levantara ya suficientes dudas sobre la integridad y las verdaderas intenciones de esos medios, los lacayos del Kremlin que los dirigen han admitido abiertamente que estos canales son un arma del arsenal ruso para librar una guerra informativa, y no medios de comunicación legítimos.
- La posibilidad de reescribir la historia siempre despierta el interés de los tejedores de mentiras del Kremlin. Hace poco se les presentó la ocasión perfecta, cuando el mundo entero conmemoraba la caída del Muro de Berlín, un acontecimiento transcendental ocurrido hace 35 años que marcó un deshielo decisivo en la Guerra Fría. Sin embargo, para el Kremlin fue una oportunidad para intentar sacar un rédito histórico de donde no lo hay, al afirmar que Alemania siguió siendo un Estado después de la Segunda Guerra Mundial gracias a la buena voluntad de Stalin. No es verdad. En las Conferencias de Yalta y Potsdam de 1945, las potencias aliadas, y no solo Stalin, acordaron finalmente dividir Alemania en cuatro zonas de ocupación, administradas por EE. UU., Reino Unido, Francia y la Unión Soviética, conservando su condición de Estado.
- Si hay una reacción instintiva que el Kremlin no puede controlar es la de culpar siempre a Ucrania. Cuando saltó la noticia del corte de los cables submarinos que conectaban Finlandia y Alemania, los propagadores de desinformación del Kremlin no esperaron a que se realizara ninguna investigación. Ya tenían una respuesta preparada: el cable submarino de telecomunicaciones de Finlandia había sido saboteado por espías ucranianos. En estos momentos, es obvio que esto son meras especulaciones. No obstante, para el Kremlin todo es mucho más sencillo: cuando algo malo sucede, la culpa es de Ucrania. Así ocurrió en el caso de los ataques en el Crocus City Hall o la destrucción del embalse de Nova Kajovka. No hay necesidad de esperar a las pruebas.