El 25 de marzo, Día Internacional de la Solidaridad con Bielorrusia, celebrado con una escalada de la represión
El 25 de marzo Bielorrusia celebra el 105º aniversario de la proclamación en 1918 de la independencia de la República de Bielorrusia libre. Es un día para la reflexión sobre las realidades que se viven en la Bielorrusia actual, especialmente las de sus ciudadanos, sus libertades y sus derechos. Por desgracia, hay poco que celebrar.
La redacción de EUvsDisinfo ha estudiado la evolución en cuestiones clave como la libertad de expresión, el control del Estado sobre la información y la creciente represión. Hemos recogido las últimas noticias sobre el premio Nobel encarcelado Alés Bialiatski aquí, sobre el Día de la Solidaridad con los Pesos Políticos, 27 de noviembre, aquí y sobre los medios de comunicación independientes y activistas que siguen arriesgándolo todo aquí. Valientes ciudadanos bielorrusos, a nivel particular o desde ONG, y los pocos medios de comunicación independientes que quedan, siguen documentando los hechos.
Mientras marcamos el 25 de marzo en el calendario, el aparato administrativo del Estado, los tribunales y la policía están entregados a la labor de intimidar a la sociedad y silenciar a las voces opositoras. Despliegan aún a mayor escala métodos ya bien conocidos: tachar a cada vez más personas de «extremistas», llevarlas a juicio, arrestarlas y encarcelarlas. El tono y el discurso de los medios de comunicación adeptos al régimen se recrudecen. La brutalidad policial ni siquiera se disimula.
«Limpieza de traidores»
Tras el ataque del 26 de febrero a un avión militar ruso dentro del espacio aéreo de Bielorrusia, el 7 de marzo Lukashenko rompió un silencio oficial que duraba ya una semana para confirmar el ataque y anunciar que habían capturado a los responsables. Prometió la «limpieza más estricta» de «posibles traidores».
Lukashenko ha redoblado la represión en Bielorrusia en los últimos años (véase aquí) y existe una siniestra sinergia inspiradora entre él y las autoridades rusas. La expresión «limpieza de traidores» recuerda a la tendencia instaurada en Rusia por Putin, quien en sus discursos hace llamamientos a «limpiar a la sociedad de traidores» o «escupirles como si fuesen moscas».
Llamamientos a «controlar mentes» y aplicar mano dura
En términos generales, la retórica de los medios afines al Estado se ha recrudecido tras el incidente con el avión militar ruso. Además, el 7 de marzo, Liudmila Hladkaya, importante propagandista incluida en la lista de sanciones de la UE, publicó un artículo de opinión en el periódico de la administración de la Presidencia Belarus Segodnya («Belarus Today») lleno de obscenidades e insultos dirigidos principalmente al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.
La estrategia de los propagandistas consistente en hablar en una televisión estatal sobre cómo perseguir a las personas por su ideología política parece diseñada para inspirar miedo. El canal de televisión STV emitió un «programa de entrevistas» en el que el destacado propagandista afín al régimen Andrey Mukovozchik hacía un llamamiento a limitar los derechos de los defensores de la democracia. Propuso fiscalizar las cuentas personales en las redes sociales, Facebook en particular, en busca de contenidos en favor de la democracia. Véase aquí el resumen sobre el debate en STV realizado por el medio de comunicación Zerkalo.
Los observadores de medios independientes sugieren que desde el 7 de marzo se han producido docenas, si no centenares, de arrestos por todo el país. La página del Centro de derechos humanos Viasna ofrece más información sobre los presos políticos y los detenidos.
Periodistas, blogueros y grandes medios independientes castigados con largas penas de cárcel
Maryna Zolatava y Lyudmila Chekina, jefa de redacción y directora respectivamente del medio de comunicación independiente más importante de Bielorrusia, Tut.by, fueron condenadas a doce años de prisión el 17 de marzo. Tras un juicio político celebrado a puerta cerrada han sido condenadas por presunta evasión de impuestos, incitación a las hostilidades y actos contra la seguridad nacional. Se informaban en Tut.by alrededor del 63 % de los internautas bielorrusos, según datos de Gemius.
Antes de que el tribunal emitiese su veredicto, el canal 1 de la televisión estatal bielorrusa emitió un programa de hora y media en el que se desacreditaba a Tut.by y a su equipo. Los comentaristas culparon a los empleados de Tut.by de instigar las propuestas masivas que tuvieron lugar en 2020 y 2021 tras las elecciones presidenciales amañadas. También se les hizo responsables de casos anteriores de descontento social, a pesar de que Tut.by no hizo otra cosa que cubrir los acontecimientos con arreglo a los principios periodísticos más normales. Por otra parte, el bloguero Dzmitry Harbunou fue condenado a un año y medio de cárcel por «insultar a Lukashenko y a un representante de la autoridad».
Intento de suicido de un bloguero preso
Según informan defensores de los derechos humanos, el bloguero Ihar Losik trató recientemente de suicidarse en la cárcel haciéndose cortes en los brazos y el cuello. Losik fue sentenciado a quince años de cárcel en un juicio político a puerta cerrada. Más tarde, también su mujer Darya fue condenada a dos años de cárcel. Hacemos un seguimiento del caso de Ihar Losik aquí.
Nuevos casos penales ponen la libertad de expresión contra las cuerdas
Vasily Dziemidovich, de setenta años de edad, condenado a seis años y medio de cárcel por supuestos insultos a Lukashenko y otros representantes de la autoridad y tachado de «terrorista más viejo de Bielorrusia», se enfrentará pronto a su tercer juicio. Esta vez le acusan de «insultar a un representante de la autoridad».
Más vídeos de «arrepentimiento»
Una de las tendencias más perversas y en auge desde el llamamiento a la «limpieza» que hizo Lukashenko del 7 de marzo son los «vídeos de arrepentimiento»; humillantes grabaciones en las que aparecen personas disculpándose por sus supuestas actividades o declaraciones ilegales, o simplemente por pulsar «me gusta» en las redes sociales. El 17 de marzo el ministro de Interior anunció que prosigue su «labor exhaustiva con las personas que apoyan opiniones contrarias al Estado».
En fechas recientes los medios controlados por el régimen han publicado docenas de nuevos «vídeos de arrepentimiento» y grabaciones de detenciones brutales de ciudadanos bielorrusos. Hasta hace poco, este tipo de contenidos los publicaban canales de Telegram controlados por el Estado, sin relación oficial con el régimen, pero ahora también participan de ello destacados medios estatales como Belarus Segodnya y Belta.
Varios ejemplos de la semana pasada dan buena muestra de esta deriva:
- Arciom Biarozkin, de dieciocho años, ya detenido por el KGB, fue grabado hablando de la publicación de contenidos a favor de Ucrania en las redes sociales.
- El padre del soldado bielorruso Dzianis Urbanovich, que se ha unido a las filas de Ucrania, fue grabado pidiendo a su hijo que regresase a Bielorrusia para enfrentarse a diez años de cárcel.
- El conocido experto en pedagogía Yauheni Liviant, que había sido arrestado junto a su familia por cargos políticos, se arrepiente en una «entrevista» en el canal estatal ONT TV de su participación en las protestas pacíficas de 2020 y de haber aceptado entrar a formar parte del consejo de expertos en favor de la democracia.
EUvsDisinfo se niega a incluir vínculos a las imágenes o vídeos de estas confesiones crueles y probablemente forzosas. Los lectores podrán imaginar la escena que se produce cuando se obliga a una persona sometida a tremendas coacciones a recitar mentiras denigrantes contra su persona, consciente de que su testimonio pronto inundará internet y será divulgado por los propagandistas del Estado. El helador sentimiento que inspiran resuena a juicios espectáculo y represión al más puro estilo de la URSS. La diferencia es que, hoy en día, la represión no se plasma en un artículo en un polvoriento ejemplar en papel del periódico comunista Pravda, sino que se publica en línea y es catapultada con toda la fuerza y el alcance que brinda internet.
Arrestos y detenciones de antiguos empleados de medios de comunicación estatales
La semana pasada se informó de varios casos recientes de detenciones de antiguos empleados de medios de comunicación estatales. Dzmitry Bayarovich, que trabajaba en STV TV hasta que dimitió en 2021, y su esposa han sido detenidos. Volha Hladkaya, directora de la cadena de televisión Belarus 2 hasta que dimitió en septiembre de 2020, ha sido arrestada y se enfrenta a cargos penales por «protestar». Andrei Pinchuk, productor de la cadena de televisión Belarus 1, ha sido despedido tras una breve detención.
La Asociación de Periodistas de Bielorrusia (BAJ) es ahora una «formación extremista»
El 28 de febrero de 2023, el KGB bielorruso incluyó en su lista negra a la BAJ por ser una «formación extremista». Corrieron la misma suerte nueve directores de medios vinculados a esta organización. El periódico de ámbito regional Brestskaya Gazeta («Gaceta de Brest») ha recibido esta misma etiqueta. Además, una docena de cuentas de las redes sociales VKontakte, Twitter, Odnoklassniki, Facebook y Telegram han sido tildadas de «extremistas».
Se trata de un grave avance en la represión que, probablemente, disuadirá a otras personas que se encuentran en el punto de mira de las autoridades de tratar de acudir a la BAJ en busca de ayuda y asesoramiento. La organización pasa a convertirse en tóxica, ya que, al ser «extremista», cualquier persona que se relacione con un grupo así catalogado puede enfrentarse a juicios penales incluso por publicar comentarios en las redes sociales, como ya está ocurriendo. Véase nuestra noticia aquí.
Más «extremistas»
El 15 de marzo tuvo lugar un registro en la redacción del periódico Info-Kuryer y fueron detenidos tres redactores. Este es, literalmente, el último periódico regional independiente de Bielorrusia que ha seguido publicando material impreso. Ese mismo día, se practicó un registro en el piso de Aliaksandr Mantsevich, jefe de redacción de Regionalnaya Gazeta («La gaceta regional»). La página web de este medio pasó a engrosar en 2022 la lista de fuentes «extremistas», pero siguió publicando en las redes sociales.
La página web de la oficina regional de Brest del Centro de derechos humanos Viasna y el canal de Telegram de la de Vitebsk también han sido declaradas «extremistas».
A la lista de «extremistas» se han añadido una docena de ediciones de los periódicos históricos Nasha Historyya («Nuestra historia») y Arche, dedicados a publicar hechos científicos y populares sobre la historia de Bielorrusia. La justificación oficial para incluirlos en la lista apunta a su revisión crítica del periodo soviético. Nuevamente encontramos un paralelismo de este movimiento en Rusia, donde es ahora delito («difamación de la reputación») cuestionar el papel del Ejército soviético y sus actos.
Putin imita a Lukashenko y viceversa
Además de inspirarse mutuamente para sus discursos contra la oposición, como señalamos más arriba, existe cierto paralelismo entre las autoridades rusas y bielorrusas cuando cuelgan la etiqueta de «extremistas» o «indeseables» a personas y organizaciones. Aunque los términos tengan distintas implicaciones legales, las consecuencias son igualmente graves para los afectados. Este apelativo les condena a una especie de «prisión abierta» y les convierte en marginados a quienes hay que evitar a toda costa porque tratar con ellos puede acarrear consecuencias penales. Véase la noticia aquí.
Con los últimos acontecimientos como lúgubre telón de fondo, cabe destacar la valentía y perseverancia de los ciudadanos bielorrusos. En adelante, existen razones más que suficientes para marcar en el calendario Dzen Voli: el Día de la Libertad de Bielorrusia.