El gran dilema tecnológico del Kremlin

Casi dos semanas después de las elecciones a la Duma Estatal, los medios de comunicación pro-Kremlin respaldados por funcionarios rusos siguen afirmando que Occidente intentó «inmiscuirse» en el proceso electoral.

Tales afirmaciones son una continuación de las narrativas de desinformación que surgieron antes de las elecciones para deslegitimar a priori cualquier crítica a una mayor represión de la oposición política, la sociedad civil y los medios de comunicación independientes. Todo lo cual contribuyó a crear unas condiciones en las que celebrar unas elecciones libres y justas era prácticamente imposible.

Aparte de culpar a la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), el Parlamento Europeo, los «agentes extranjeros», la sociedad civil y los partidos de la oposición de toda clase de esfuerzos de deslegitimación, provocación y guerra híbrida, los medios de comunicación pro-Kremlin también centraron su atención en las empresas tecnológicas internacionales.

Desde hace un tiempo, el Kremlin intenta reforzar su control sobre la infraestructura de internet, los contenidos en línea y la privacidad de las comunicaciones. Justo antes de las elecciones, sus esfuerzos merecieron la pena: en una acción muy criticada, Google y Apple retiraron la aplicación «Voto Inteligente», diseñada por el equipo de Alexei Navalny, de sus tiendas de aplicaciones.

La televisión controlada por el Estado ruso presentó este paso como el reconocimiento por parte de los gigantes informáticos estadounidenses de que la aplicación, que galvanizaba a los votantes en contra del partido gobernante «Rusia Unida», era en realidad una intromisión extranjera ilegal en las elecciones rusas.

Evidentemente, dichos reportajes omitieron el hecho de que ambas empresas se resistieron inicialmente a retirar la aplicación y que lo hicieron solo después de una intensa presión por parte de los funcionarios rusos. La televisión controlada por el Estado ruso tampoco hizo hincapié en las explicaciones sobre cómo una aplicación de activistas de la oposición rusa constituye una «intromisión extranjera» (no lo es, a menos que uno se crea las recurrentes narrativas de desinformación pro-Kremlin que difaman a la oposición política).

 

El expresidente de Rusia pone en duda los algoritmos de Twitter

En otro ejemplo, el expresidente y ex primer ministro de Rusia Dmitry Medvedev alegó que había una «interferencia flagrante y generalizada en las recientes elecciones rusas» por parte de Silicon Valley y los Estados Unidos. Más concretamente, el señor Medvedev se quejó a RT de que Twitter le recomendara que siguiera una cuenta de Alexei Navalny, lo cual constituía aparentemente una interferencia «flagrante» en los asuntos de un país extranjero…

La afirmación del señor Medvedev es dudosa por varias razones, pese a la falta de pruebas de cualquiera de sus afirmaciones. Twitter ofrece sugerencias basadas en algoritmos sobre cuentas a las que seguir en función de los contactos, la actividad en la plataforma, la ubicación y los datos recopilados por sitios web de terceros. Lo cual significa que el señor Medvedev podría haber recibido una sugerencia de seguir a Alexei Navalny en Twitter porque muchos usuarios de Twitter en Rusia ya lo siguen o porque él frecuenta perfiles de personas de la oposición, lo cual aumenta la probabilidad de recibir recomendaciones similares.

Por supuesto, esto no significa que Twitter, sus anuncios y algoritmos no puedan ser instrumentalizados con fines malintencionados. Algunos investigadores, entre los que se incluyen desde académicos hasta los servicios de inteligencia estadounidenses y las propias empresas tecnológicas, han demostrado cómo el Kremlin aprovecha las redes sociales para sembrar división e interferir en debates y procesos democráticos dentro y fuera del país. Una diferencia fundamental en este caso: no existen pruebas que respalden las afirmaciones del señor Medvedev.

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Auf Wiedersehen, RT Deutsch

A pesar de ganar la batalla con Apple y Google respecto a la aplicación de voto de Navalny, la lucha del Kremlin por el control de internet está lejos de acabar. Y tan solo se puede esperar que su ira contra los gigantes de las redes sociales aumente tras la decisión de YouTube de cerrar los canales de RT en alemán, por las violaciones de la política de desinformación de la plataforma relativa a la COVID-19.

RT está totalmente financiada por el Estado ruso. Su redactora jefa, Margarita Simonyan, ya ha declarado que Alemania estaba librando una «verdadera guerra de medios de comunicación» contra Rusia. Tal afirmación es infundada, sobre todo porque YouTube pertenece a una empresa privada estadounidense y no al Estado alemán. Sin embargo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia parece apoyar las opiniones de la señora Simonyan al decir que el Estado alemán respaldó explícitamente el paso que dio YouTube, llegando a insinuar que esta operación era la «Operación Infobarbarroja», en alusión al nombre clave de la invasión nazi de la Unión Soviética.

Y los intentos de represalia ya son visibles: el Ministerio de Comunicación de Rusia amenazó con bloquear YouTube en Rusia a menos que se restablecieran estos canales.

El año pasado, EUvsDisinfo también recopiló numerosos ejemplos de desinformación sobre la COVID-19 que se difundían a través de los canales alemanes de RT en YouTube, como las afirmaciones de que la COVID-19 no era un virus mortal, por lo que llevar mascarilla y realizar tests carecía de sentido; que no había ninguna pandemia; y que la «histeria» era provocada por los medios de comunicación y los políticos.

Una investigación de la Alianza para Asegurar la Democracia del German Marshall Fund muestra que estos contenidos y otros similares de RT en alemán eran ampliamente compartidos en grupos antigubernamentales y antivacunas de Facebook.

No es la primera vez que la filial en alemán de RT tiene problemas. Anteriormente, fue incapaz de obtener una licencia para retransmitir su servicio en alemán vía satélite.

A principios de 2019, cuando RT en alemán anunció por primera vez su intención de solicitar la licencia de radiodifusión, la Asociación Alemana de Periodistas aconsejó a las autoridades que no se la dieran:

«En nuestra opinión, Russia Today no es un medio de información, sino un instrumento de propaganda del Kremlin».

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Cláusula de exención de responsabilidad

Los casos de la base de datos de EUvsDisinfo se centran en mensajes del espacio informativo internacional que ofrecen una representación parcial, distorsionada o falsa de la realidad y que difunden mensajes pro-Kremlin claves. Sin embargo, esto no implica necesariamente que un determinado medio esté vinculado al Kremlin o que su línea editorial sea pro-Kremlin, ni que haya pretendido desinformar de forma intencionada. Las publicaciones de EUvsDisinfo no representan la postura oficial de la UE, puesto que la información y las opiniones expresadas se basan en los informes y análisis de los medios de comunicación del Grupo de Trabajo East StratCom.

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