El topo ruso, pillado
La reciente aprobación de decenas de miles de millones de dólares de ayuda adicional a Ucrania por parte de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos ha provocado reacciones viscerales en el ecosistema de desinformación pro-Kremlin.
Emulando sus reacciones previas frente a las ayudas internacionales a Ucrania, los propagandistas rusos han respondido a este compromiso financiero de EE. UU. con una doble narrativa de críticas y descalificaciones. Estas acciones reflejan a la perfección los continuos esfuerzos pro-Kremlin para distorsionar la percepción de la opinión pública con respecto al apoyo occidental a Ucrania.
Mientras tanto, los servicios de seguridad europeos permanecen vigilantes frente a las amenazas encubiertas procedentes de Rusia, pues las recientes operaciones de contrainteligencia han descubierto presuntas actividades rusas de espionaje y sabotaje destinadas a desestabilizar el apoyo a Ucrania.
Que llueva el dinero
La reciente decisión de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos de aprobar una ayuda exterior para Ucrania por valor de 61 mil millones de dólares ha recibido, como era de esperar, muchas críticas en el ecosistema de desinformación pro-Kremlin.
Además de mucha palabrería nuclear y algunos comentarios informales sobre nazismo, los propagandistas del Kremlin mostraron un fuerte rechazo a la decisión, que consideran un intento por parte de EE. UU. de escalar la guerra en perjuicio de la población ucraniana y a la que al mismo tiempo restan importancia por insignificante e incapaz de cambiar el curso de la guerra de Rusia contra Ucrania.
Negar, distraer y culpar a los demás
Esta dualidad en los mensajes de desinformación pone de manifiesto un claro intento de, en primer lugar, presentar a Ucrania y a Occidente (especialmente a EE. UU.) como belicistas a los ojos de la opinión pública internacional. En segundo lugar, cuando van dirigidas a la opinión pública rusa, estas narrativas pretenden restar importancia al impacto de la ayuda militar estadounidense a Ucrania. El Kremlin difundió estas afirmaciones para tratar de mantener la moral de la opinión pública con vistas a movilizar a más ciudadanos rusos a una guerra estéril.
Por último, la propaganda rusa trata con todas sus fuerzas de abrir una brecha entre la ciudadanía ucraniana y sus aliados. Los agentes de la desinformación del Kremlin están difundiendo falsas narrativas que afirman que los ciudadanos ucranianos no son más que peones reemplazables en manos de los aliados occidentales. Tales afirmaciones, además de ser burdas mentiras, también tratan de socavar la capacidad real de la población ucraniana de defender a su país.
Espía contra espía
En las últimas semanas, los servicios de seguridad de varios países europeos se han dedicado a detener a espías rusos que pretendían llevar a cabo operaciones de sabotaje y un asesinato en suelo estadounidense.
Hace poco, las autoridades alemanas han arrestado a dos ciudadanos germano-rusos acusados de espionaje para Rusia. Según informan las noticias, no solo recopilaban información para sus contactos rusos, sino que también buscaban objetivos para operaciones de sabotaje. Al parecer, pretendían debilitar el apoyo militar a Ucrania.
Mientras tanto, las autoridades polacas han detenido a una persona en Polonia con la ayuda de los servicios de seguridad de Ucrania. El ciudadano polaco, además de recopilar información para operativos rusos, habría participado en un presunto complot para asesinar al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.
Un acto reflejo
La respuesta de Rusia en la esfera informativa ante las detenciones in fraganti de sus «soldados rasos» ha sido la esperada. Ha seguido su habitual ciclo de mentiras, en el que, después de intentar negar los hechos, se recurre a los ataques y a los intentos de desviar la atención.
En el caso de Alemania, las autoridades rusas nos han brindado un ejemplo de manual. La embajada rusa en Berlín emitió un comunicado en el que se culpaba abiertamente a las autoridades alemanas de lanzar una «provocación» y se trataba de desviar la atención hacia un caso totalmente ajeno, en el que se había interceptado y filtrado una conversación entre oficiales alemanes.

También bajo nuestro radar de desinformación esta semana:
- La desnazificación de Ucrania justifica la destrucción de su industria. A los portavoces de la propaganda pro-Kremlin les está costando encontrar nuevas «justificaciones» a la injustificable guerra ilegal que Rusia está librando contra Ucrania. Así pues, la imaginaria «desnazificación» sirve como pretexto para encubrir todas las atrocidades que las fuerzas militares rusas están perpetrando en Ucrania. Sin grandes progresos en el campo de batalla, las fuerzas armadas rusas han intensificado sus ataques contra infraestructuras civiles, como centrales energéticas, y contra la población civil, siendo el más reciente el de Chernígov, en el que fallecieron 18 personas y más de 60 resultaron heridas. Ya abordamos las mentiras rusas sobre sus ataques contra infraestructuras civiles en este vídeo.
- EE. UU. aprueba un paquete de ayuda a la Ucrania nazi el día del cumpleaños de Hitler. Los propagandistas rusos no pueden esconder su fascinación por todo lo nazi, que los lleva incluso a marcar en sus calendarios el cumpleaños de Hitler. Los desinformadores del Kremlin, proyectando sus propias obsesiones en los demás, han tratado de vincular de algún modo la aprobación del último paquete de ayudas a Ucrania por parte de la Cámara de Representantes de EE. UU. con una supuesta celebración del cumpleaños de Hitler. Lamentablemente para los propagandistas, el hecho de que el proyecto de ley se aprobara el 20 de abril no tiene nada que ver con las analogías históricas. El momento en el que se llevó a cabo la votación obedece únicamente a cuestiones de procedimiento.
- Borrell admite que la UE está en guerra con Rusia. Esta es otra burda tergiversación difundida por los portavoces de la propaganda del Kremlin que, en plena euforia bélica, distorsionaron las recientes declaraciones del Alto Representante y Vicepresidente Josep Borrell. En contra de lo que se empeñan en hacer creer, Josep Borrell no dijo en ningún momento que «la UE esté en guerra con Rusia», sino que subrayó los cambios que se han producido en el entorno de seguridad y las exigencias que ello supone para la UE en un futuro próximo. El objetivo de la UE es el de construir una defensa sólida, no el de participar en una agresión. En sus esfuerzos por desinformar, el Kremlin trata continuamente de presentar a Rusia como víctima de la agresión de potencias externas, lo que, como bien sabemos, no podría estar más lejos de la realidad.