La desinformativa canción de amor del Kremlin dedicada a Corea del Norte
Según los agentes de desinformación del Kremlin, el espectáculo de esta semana ha sido, en términos bastante literales, la visita a Rusia del líder supremo de Corea del Norte (entiéndase «dictador»), Kim Jong-Un. El acontecimiento ha supuesto una grata distracción para la mayoría de los medios pro-Kremlin, que han podido evadirse de la «operación-militar-especial»-de-tres-días-convertida-en-una-guerra-existencial-sin-fin. Así pues, la cobertura de esta visita ha sido amplia y minuciosa, y a su vez, profundamente desinformativa.
Una grata distracción
Los especialistas de la desinformación del Kremlin necesitaban desesperadamente una buena distracción después de que Ucrania atacase la base naval rusa de la ciudad temporalmente ocupada de Sebastopol, que ocasionó daños a un buque de guerra ruso y a un submarino. Aunque inmediatamente después del ataque los medios de desinformación pro-Kremlin le restaron importancia y culparon a la OTAN en un acto reflejo, su estrategia posterior fue simplemente desviar la atención del tema. Por este motivo, decidieron maximizar la cobertura de la visita de una semana del líder de Corea del Norte.
Desde el primer minuto, los medios pro-Kremlin ensalzaron la estrecha relación entre Rusia y Corea del Norte, especulando sobre si el dúo dinámico de Putin y Kim es justo lo que el mundo necesita para acabar con la hegemonía estadounidense y otorgar a Rusia una mayor influencia sobre Japón y Corea del Sur, países aliados de EE. UU. en la región. Como era de esperar dada la incapacidad del Kremlin para comprender el concepto de soberanía nacional, la cobertura que se dio en Occidente de las negociaciones entre Rusia y Corea del Norte se tildó de inmediato de alarmista y de tener la pretensión de instar a Japón y a Corea del Sur a intensificar su apoyo a Ucrania.
Caminando sobre la cuerda floja
No obstante, los medios pro-Kremlin han estado caminando sobre la cuerda floja por el delicado equilibrio que requiere, por un lado, cantar alabanzas a Corea del Norte y su incondicional fraternidad con Rusia y, por otro, no dar mucho la impresión de que Rusia necesita desesperadamente la ayuda de Corea del Norte. La actuación de los medios se volvió particularmente complicada después de que circulasen por Internet imágenes del encuentro entre Kim y Putin, en las que podía apreciarse un revelador lenguaje corporal por parte de Putin. Quizás esta sea la razón por la que, tras la visita, la mayoría de los secuaces del Kremlin se han centrado únicamente en lo que Rusia puede hacer por Corea del Norte y no al revés.
Rusia es amante de la paz
La juerga de Putin con su homólogo norcoreano por el extremo oriental de Rusia ha incluido una actuación perfectamente coreografiada en el Foro Económico Oriental. Ha sido otra grata distracción para el dolor de cabeza que Rusia se ha provocado a sí misma en su frontera con Europa, con la que se ha permitido reforzar el delirante mensaje desinformativo de que todo va bien en Rusia.
Además de descartar cualquier duda sobre la salud de la economía rusa, los propagadores de desinformación pro-Kremlin también se han aferrado al mensaje de que Rusia es una nación amante de la paz. Según ellos, lo único que impide que la paz vuelva a Ucrania es la contraofensiva ucraniana. Sí, la misma contraofensiva que, según declaran, fracasó hace ya tiempo. El Kremlin quiere, de nuevo, estar en misa y repicando.
Sin embargo, hasta cuando envía este aparente mensaje de paz, el Kremlin no puede evitar sonar amenazador o dar utimátums no realistas. Podría decirse que el uso del lenguaje de la paz al servicio de la guerra y la «disposición» del Kremlin para entablar negociaciones de paz son maniobras vacías de relaciones públicas.
¿Por qué la UE no puede portarse bien y ya está?
Los medios prorrusos han comparado a Rusia, como nación amante de la paz y defensora de las libertades individuales, con un Occidente neocolonialista. El Kremlin ha llegado a acusar a la UE de querer levantar otro «telón de acero» en Rusia por la decisión de algunos de sus Estados miembros de prohibir la entrada a la UE de vehículos con matrícula rusa.
Como es habitual, los propagandistas del Kremlin también han pretendido exacerbar la percepción de divisiones dentro de la UE señalando sin descanso que no todos los países de la UE han introducido estas prohibiciones. Y ninguna crítica pro-Kremlin de la UE estaría completa sin algunas acusaciones de «rusofobia» y nazismo.
Un infiltrado en Moldavia
Una de las tácticas básicas del Kremlin es culpar a sus adversarios de las fechorías propias de Rusia, como cuando acusa a Occidente de intensificar el conflicto de Nagorno Karabaj. Otra de estas tácticas es entrometerse en los asuntos del país vecino mediante el despliegue de agentes de inteligencia que se hacen pasar por periodistas. La información que ha salido recientemente a la luz en Moldavia da buena fe de ello. Resulta que Vitali Denisov, jefe de la división moldava de Sputnik, el medio que se autoproclama el arma informativa del Kremlin, es en realidad un agente de inteligencia militar de la agencia de inteligencia militar exterior (GRU) rusa. No se deje engañar.

Otros casos detectados en el radar de EUvsDisinfo:
- La desinformación pro-Kremlin tiene su propia manera retorcida de recordar las tragedias. Mientras el mundo entero conmemoraba a las víctimas de los atentados terroristas del 11S, el Kremlin, con la intención de enviar una advertencia a Ucrania, trataba de resucitar la teoría conspirativa de que EE. UU. presuntamente financió y entrenó a los terroristas del 11S. Esto constituye un claro intento de hacer creer a la opinión pública la narrativa pro-Kremlin de que Occidente apoya explícitamente el terrorismo. Además, si trazamos un paralelismo con Ucrania, esta narrativa de desinformación también pretende justificar la brutal invasión de Rusia de su pacífico país vecino haciendo parecer que dicho país es extremista.
- El alarmismo sobre la poderosa influencia de un Occidente astuto ha seguido sembrándose mediante serias acusaciones de que el presidente Zelenski es un agente del MI6 que recibe todas sus órdenes de Londres. Este hecho forma parte de la clásica estrategia que el Kremlin utiliza desde hace años para negarle a Ucrania su condición de estado y su soberanía. Volodímir Zelenski fue elegido presidente en 2019 en unas elecciones generales en las que obtuvo el 73 por ciento del voto. Ucrania recibe armamento y apoyo financiero para defenderse de la invasión a gran escala de Rusia, pero eso no significa que Zelenski sea un agente del MI6.
- En un intento algo desesperado de convencer a su público de que la contraofensiva ucraniana está siendo un supuesto fracaso, algunos medios pro-Kremlin han informado falsamente de que Irlanda está enviando cartas de extradición a los ucranianos para obligarlos a ingresar en el ejército. Las autoridades irlandesas y los periodistas de BBC Verify desmintieron esta afirmación casi de inmediato. No obstante, estas narrativas de desinformación cumplen un objetivo doble: primero, afirmar que Ucrania se ha quedado sin soldados y, segundo, hacer creer que los países que apoyan a Ucrania están cansados de prestarle apoyo al país y de acoger a refugiados.