La masacre de Bucha: esquema de un año de negación del Kremlin
Hace un año, a finales de marzo de 2022, las Fuerzas Armadas rusas perdieron la batalla por Kiev, que había empezado con un ataque aéreo durante las primeras horas del 24 de febrero. La valiente resistencia ucraniana hizo que las tropas rusas se retiraran de la ciudad de Bucha como parte de una retirada más amplia de la capital. De manera inmediata, salieron a la luznoticias sobre cadáveres en las calles. Muchos eran civiles ucranianos ejecutados con las manos atadas a la espalda. Fotografías macabras acompañaban a los relatos de testigos locales. Desde la masacre, múltiplesinvestigaciones, entre ellas un informe detallado de la ONU, establecen que la culpable de los ataques es Rusia.
A continuación, examinamos lo que pasó tras los asesinatos. ¿Qué tácticas de su libro de estrategias propagandistas empleó el Kremlin para confundir al mundo, rehuir de su responsabilidad y suavizar el impacto de lo que realmente son crímenes espeluznantes?
El libro de estrategias, en uso: misma maniobra que con el MH-17
Lo que quedó patente fue el comportamiento estándar del Kremlin al ser pillado con las manos en la masa. Negar, negar, negar. Culpar a otros. Subir el envite con historias que rozan la fantasía más disparatada. Nunca te disculpes. Nunca admitas. Nunca te arrepientas. Nunca responsabilices a los militares en el terreno. En vez de eso, invéntate historias. Con el tiempo, los propagandistas prorrusos han construido a partir de mentiras sin fundamento una elaborada arquitectura de falsedades sin tapujos.
El ejemplo más claro de ello es la cantidad de mentiras que se difundieron tras el accidente del avión malayo MH-17 destruido el 17 de julio de 2014 por las fuerzas rusas, que acabó con la vida de las 298 personas a bordo. Lo mismo pasa con los intentos de Moscú de esconder los horribles ataques en Mariúpol durante la primavera de 2022. Véase nuestro análisis al respecto aquí.
Decir lo que sea y decirlo bien fuerte
Las narrativas iniciales del Kremlin sobre Bucha a menudo resultaron contradictorias, y de un nivel casi chapucero. Seguramente, su objetivo era crear el mayor ruido posible para distraer del horror de la realidad que se vivía en la ciudad, ubicada al noroeste de Kiev.
En abril y mayo de 2022, los medios pro-Kremlin alegaban que Ucrania podría haber fingido la masacre. Pero a su vez, los comentaristas de los medios del Estado también afirmaban que Washington, Londres y Bruselas organizaron dicha farsa. O que el director de un canal de televisión ucraniano de música era el responsable.
Según las autoridades rusas, los medios del Estado y propagandistas más importantes (véase este enlace), quienquiera que fuera, la masacre fue tan falsa como las alegaciones de Occidente sobre los ataques con armas químicas del presidente de Siria, Bashar al-Ásad. Tan falsa como la masacre de Srebrenica, un montaje, una acusación sin pruebas o simplemente una mentira atroz. Negar, negar, negar.
Poco después, los medios empezaron a difundir nuevas versiones de la noticia, como ya hicieron con el MH-17, inventándose supuestos «detalles técnicos» para crear la ilusión de que contaban con conocimiento experto en la materia. En este caso, afirmaban que la falta de sangre en los cadáveres y su rigidez demostraban que las víctimas de la masacre fueron asesinadas después de que los rusos se retiraran el 30 de marzo. O todavía más exagerado: que los cuerpos seguían con vida. Según afirmaban, los cadáveres eran actores emplazados en las calles para los fotógrafos, ya que parecía que se movían. O que los cuerpos, ahora sin vida de nuevo, eran los de ucranianos prorrusos asesinados por las fuerzas ucranianas al entrar en la ciudad, que fueron ejecutados o víctimas del fuego de artillería.
No obstante, los cuerpos también podrían haber sido de «colaboradores» prorrusos asesinados anteriormente por nazis ucranianos. Tal vez los nazis depositaron los cuerpos en un bosque cerca de Irpín para más tarde transportarlos a Bucha y hacerlos pasar por civiles ucranianos asesinados por Rusia. ¿Toda esta información le confunde? ¿No sabe a quién creer? ¿Quién sabe qué pasó realmente?
Basta de historias locas, empecemos con las conspiraciones
Lo que pasa con la desinformación es que la existencia de varias historias, aunque sean contradictorias, refuerza el sentimiento de confusión o de desconfianza ante una explicación verdadera, bien investigada y documentada. La mente humana es curiosa y le atraen los escándalos y rumores; siempre está en busca de respuestas a lo inexplicable. Por lo tanto, el manipulador experto añade elementos que atraen la atención y difuminan la verdad. La aparición de historias que cambian y se contradicen no es accidental, sino intencionada.
Muchas veces esas historias se aprovechan del universo de las teorías conspirativas. Al hacerlo, se abre la puerta a aquellos que buscan razones más profundas que se ocultan tras los problemas y conflictos. La conspiración constituye una parte integral de gran parte de la manipulación pro-Kremlin sobre la mayoría de los temas políticos. Sumérjase en los más de 1 700 ejemplos de casos específicos de nuestra base de datos para indagar en el universo de la conspiración.
Así pues, durante abril de 2022, los medios pro-Kremlin también dieron razones de por qué Ucrania habría organizado un espectáculo falso tan horrible usando actores como cadáveres. ¿Puede que quisieran desbaratar un posible avance en las negociaciones entre Rusia y Ucrania? ¿O justificar las nuevas sanciones contra Rusia? ¿O distraer la atención de las imágenes de ucranianos torturando prisioneros de guerra rusos? ¿O de los biolaboratorios militares financiados por Estados Unidos en Ucrania? ¡Seguro que hay alguien infiltrado!
Mentiras, malditas mentiras, y su evolución
Los medios de desinformación rusos publicaron esta primera generación de narrativas en abril y principios de mayo de 2022, para convertirlas más tarde en una versión que afirmaba que Rusia era incapaz de cometer ningún crimen de guerra. Por tanto, toda prueba de otros crímenes de guerra también era falsa. La idea de la «farsa de Bucha» se convirtió en un modelo para desacreditar todas las atrocidades cometidas por las tropas rusas.
Tal vez suene perverso, pero realmente existe cierta pretensión de «poseer la verdad de lo que pasó en Bucha». Esto hace que los principales propagandistas rusos, como Vladimir Solovyov y demás, se pongan a la ofensiva y mencionen proactivamente a Bucha.Con esta táctica, se tilda de «rusófobos» a los críticos que mencionan la masacre de Bucha u otras atrocidades, lo que es otro truco típico del libro de estrategias del Kremlin.
Por ejemplo, consta que misiles rusos impactaron en un centro comercial en la ciudad ucraniana de Kremenchuk el 27 de junio. Los medios pro-Kremlin desestimaron las noticias del ataque definiéndolas como una «provocación de Ucrania similar a la de Bucha». En agosto, un comentarista afirmó que Occidente ataca a Rusia con «PSY-OP u operaciones psicológicas», como la «masacre de Bucha» entre otras.
En septiembre, Ucrania lanzó una contraofensiva desde Járkov que liberó rápidamente territorios ocupados por Rusia. Moscú no fue capaz de explicar cómo ni por qué, pero pronto aparecieron artículos sobre fosas comunes descubiertas cerca de la ciudad liberada de Izium. Algunos cuerpos recuperados presentaban signos de tortura. Fiel a su estilo, los propagandistas rusos se desentendieron de tales noticias, refiriéndose a ellas como «Bucha 2.0».Hemos publicado un desmentido de tales alegaciones.
Retirada = gesto de buena fe y ¿quién dijo asesinatos?
A principios de 2023, una nueva narrativa tuvo su debut. Con un público objetivo formado principalmente por hispanohablantes en América Latina y francófonos en África, esta narrativa es una reiteración pulida de sus predecesoras, pero con menos contradicciones. Sus mentiras son todavía más indignantes.
Entre las cosas que afirma, la narrativa dice, con una deshonestidad casi impresionante, que a los soldados rusos no se les echó de Bucha, sino que se fueron de la ciudad «como un gesto de buena voluntad de Moscú». También asegura que las autoridades ucranianas no han publicado informes forenses «detallados y verificados» de las bajas de los ciudadanos, pese a los muchosinformesquelos equipos forenses han escrito o están escribiendo.
Un pasado pérfido prepara el terreno para más mentiras
Durante años, si no décadas, la desinformación pro-Kremlin ha preparado a su público, tanto internacional como nacional, con el argumento de que Rusia nunca es la culpable, sino la víctima de rusófobos confabulados tratando de perjudicar a su pueblo, difamar su historia y destruir su Estado.
La próxima vez que se descubra una atrocidad, prepárese para la tormenta de desinformación, pero manténgase en calma y rechace la neolengua del Kremlin. Recuerde Bucha. Vea por sí mismo un breve resumen visual aquí.
