Nada que ver aquĆ­, miren para otro lado

La semana pasada, el ecosistema de manipulación de información pro-Kremlin recurrió a una mezcla de narrativas clásicas, tácticas ya usadas con anterioridad e intentos oportunistas de provocar descrédito, distorsionar hechos y desviar la atención.

Una trama dudosa servida al Kremlin en bandeja de plata

El 8 de febrero, el periodista Seymour Hersh publicó en su blog personal un artículo en el que afirmaba que EE. UU. y Noruega eran los responsables del sabotaje de los dos gasoductos del Nord Stream ocurrido el año pasado. El problema que plantea el relato de Hersh es que su alegación principal está basada en una única fuente anónima que supuestamente dice tener conocimientos técnicos sobre todos los aspectos de la cuestión. Al parecer, esta fuente es experta en todo: desde implicaciones políticas y estratégicas hasta explosivos especiales, pasando por la gestión de operaciones de aeronaves y helicópteros, y complejas maniobras de la OTAN.

Algunos verificadores de datos ya han señalado las debilidades de la teoría de Hersh. Este reciente artículo de Hersh ha generado mucha polémica y ha sido ampliamente criticado por periodistas por promover postulados conspiratorios basados en fuentes anónimas de dudosa credibilidad o en mera especulación.

La Casa Blanca rechazó el informe de Hersh por ser «rotundamente falso y completamente mentira». En la misma línea, el Ministerio noruego de Asuntos Exteriores tildó estas alegaciones de «despropósito».

Naturalmente, la publicación de Hersh fue una oportunidad de oro para el ecosistema de manipulación de información pro-Kremlin. El artículo recibió gran atención por parte de Rusia. El domingo 12 de febrero, el telediario de la televisión estatal rusa emitido en horario de máxima audiencia, todo un referente de propaganda pro-Kremlin, dedicó un amplio reportaje a cubrir la noticia.

Casi con toda seguridad, varios agentes de desinformación rusos se coordinaron para dar publicidad al artículo en Telegram de forma automática, dado que medios rusos controlados por el Estado (p. ej., este) y medios que se sabe que interactúan con el ecosistema de desinformación ruso (como este y este) hicieron circular una gran cantidad de mensajes, prácticamente idénticos, en tan solo unos segundos. Al cabo de una hora, al menos 176 canales habían compartido mensajes relacionados con la publicación, que, en total, habían tenido un alcance de 22 millones de personas.

Surgen problemas al oeste del escenario principal

El viernes pasado colapsó el Gobierno prooccidental de Moldavia con la dimisión de su primera ministra. El lunes, la presidenta del país, Maia Sandu, basándose en fuentes de inteligencia moldavas y ucranianas, reveló que Rusia tenía planes de derrocar al Gobierno. Medios de desinformación pro-Kremlin respondieron con rapidez al anuncio afirmando que el supuesto intento de golpe de Estado formaba parte de una conspiración del Departamento de Estado estadounidense y del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, para escalar la situación sobre Transnistria y llevar a Rusia a una confrontación directa con todo Occidente.

News Front, un medio dirigido por el Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB), supo aprovechar la oportunidad. Este medio se sumó a las voces dominantes manifestando que, para empezar, Transnistria es rusa, y refiriéndose a la región como la primera república de Nueva Rusia.

Estas engañosas afirmaciones se enmarcan en una narrativa de desinformación pro-Kremlin más amplia contra Moldavia para tratar de socavar su soberanía. Los medios pro-Kremlin consideran a Moldavia una parte clara de la zona de influencia rusa. Regularmente, acusan a las actuales autoridades del país, de tendencia prooccidental, de empeorar la vida de la gente por negarse a pedir a Rusia mejores precios para el gas y por respaldar a Ucrania en la guerra iniciada por Rusia.

Ucrania sigue llevándose la peor parte

Que EE. UU. y Moldavia hayan sido objetivos del ecosistema de desinformación pro-Kremlin no ha eximido a Ucrania de recibir ataques. Al contrario.

La narrativa, ya muy trillada, del supuesto uso de armas químicas por parte de Ucrania ha reaparecido. Algunos medios afirmaron que Kiev usó estas armas en combate, en las ciudades de Bakhmut y Vuhledar, pero no ofrecieron ninguna prueba. Los medios pro-Kremlin continúan repitiendo estas alegaciones infundadas como si se tratase de hechos probados, introduciéndoles pequeños cambios.

Paralelamente, los medios pro-Kremlin también han sostenido que Kiev está reclutando para las fuerzas armadas a infinidad de personas pertenecientes a la minoría húngara y que pretende acabar con este idioma. Esta mezcla de alegaciones desinformativas busca debilitar las relaciones húngaroucranianas y dañar la reputación de Ucrania como país que respeta las normas internacionales.

No existen pruebas objetivas de que el ejército ucraniano esté reclutando a personas húngaras y las autoridades húngaras no han denunciado que se esté cometiendo ningún genocidio o limpieza étnica. Igualmente, también es falso que se esté imponiendo el ucraniano por la fuerza y que se esté erradicando el húngaro de la región de Zakarpattia.

Como suele pasar, estas aseveraciones no son más que una sarta de mentiras. Rusia no puede justificar las atrocidades que está cometiendo en Ucrania, por lo que sigue intentado desviar la atención del público internacional recurriendo a culpas baratas e inundando de desinformación el espacio informativo, entre otras tácticas.

Otros casos de desinformación de la semana:

  • El medio de difusión Sputnik tergiversó el discurso del canciller alemán Olaf Scholz al afirmar que había dicho que las solicitudes de envío de aviones y submarinos militares a Ucrania minan la unidad de los miembros de la OTAN. Esta supuesta declaración podría llevarnos a pensar que el canciller alemán está en contra de seguir suministrando armamento a Ucrania. Sin embargo, su mensaje era exactamente el contrario: «Desde el primer día de la guerra, nuestra mayor fortaleza ha sido nuestra unión. Sencillamente, no nos vamos a quedar de brazos cruzados mientras un país invade otro y pone en peligro la paz en Europa».
  • Baltnews mantuvo que los Estados bálticos, Polonia y el Reino Unido están a favor de que se discrimine a los atletas rusos en los juegos olímpicos por motivos raciales. Los llamamientos a no permitir a atletas rusos y bielorrusos participar en campeonatos deportivos internacionales son consecuencia directa de la guerra no provocada de Rusia contra Ucrania. Esta guerra es lo que impulsó al Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Internacional a recomendar el 28 de febrero de 2022 a las federaciones deportivas internacionales y a los organizadores de eventos deportivos «no invitar ni permitir la participación de atletas y responsables deportivos rusos y bielorrusos en competiciones internacionales».

ArtĆ­culos relacionados

ClÔusula de exención de responsabilidad

Los casos de la base de datos de EUvsDisinfo se centran en mensajes del espacio informativo internacional que ofrecen una representación parcial, distorsionada o falsa de la realidad y que difunden mensajes pro-Kremlin claves. Sin embargo, esto no implica necesariamente que un determinado medio esté vinculado al Kremlin o que su línea editorial sea pro-Kremlin, ni que haya pretendido desinformar de forma intencionada. Las publicaciones de EUvsDisinfo no representan la postura oficial de la UE, puesto que la información y las opiniones expresadas se basan en los informes y anÔlisis de los medios de comunicación del Grupo de Trabajo East StratCom.

    %s

      COMPARTA SUS COMENTARIOS CON NOSOTROS

      Información sobre protección de datos *

        Subscribe to the Disinfo Review

        Your weekly update on pro-Kremlin disinformation

        Data Protection Information *

        The Disinformation Review is sent through Mailchimp.com. See Mailchimp’s privacy policy and find out more on how EEAS protects your personal data.

        šŸŽµ Playlist