Un acto de comunicación
El avance de Ucrania en la región de Kursk envía un mensaje claro: las líneas rojas del Kremlin, la omnipotencia que proyecta y su ilusión de control absoluto se tambalean más de lo que las narrativas manipuladoras de Moscú tratan de sostener.
El 6 de agosto de 2024, las fuerzas ucranianas penetraron en la región rusa de Kursk. Esta operación se enmarca en los intentos legítimos por parte de Ucrania de defenderse y de restablecer su integridad territorial tras la invasión a gran escala por parte de Rusia en febrero de 2022. Hasta la fecha, las fuerzas armadas ucranianas han tomado el control de más de una veintena de asentamientos, que en total abarcan unos 1 000 metros cuadrados de la región de Kursk.
Una grieta en el universo paralelo creado por el Kremlin
Al igual que otros acontecimientos recientes, que han revelado fisuras en el control total que el Kremlin cree tener sobre todo lo que sucede en Rusia, estos avances de Ucrania han transmitido un mensaje muy claro.
Hace un año, la marcha de Prigozhin en dirección a Moscú revelaba vulnerabilidades internas y la incapacidad de las autoridades para adaptarse a situaciones que evolucionan con rapidez. Entretanto, los numerosos ataques ucranianos con misiles y drones contra instalaciones militares en territorio ruso, como el reciente ataque en Lipetsk y el que obligó a la Flota rusa del Mar Negro a abandonar Crimea, han puesto en entredicho una y otra vez la imagen ilusoria de invulnerabilidad que el Kremlin promueve.
De forma conjunta, estos acontecimientos ponen de manifiesto que las tan alabadas líneas rojas de Putin no son más que un farol, que las autoridades rusas están más dispuestas a tragarse su propia propaganda que a creerse los informes elaborados sobre el terreno y que, en esta guerra creada por voluntad de Putin, las fuerzas militares rusas están tan dispersas que son incapaces de proteger su propio suelo.
¿Cuál ha sido la reacción del Kremlin ante estos hechos? Orquestar una reunión en una larga mesa presidida por Putin, para su difusión en los medios, donde el presidente escuchó con atención mentiras que pretendían hacer creer que tenían la situación bajo control.
Viaje al abismo de la desinformación
Mientras se suceden los acontecimientos en la región de Kursk, la maquinaria propagandística del Kremlin se ha puesto a trabajar a plena capacidad para difundir desinformación con la que distorsionar la realidad sobre el terreno.
Los medios pro-Kremlin han calificado la operación militar de Ucrania de «bárbara» y «terrorista», y han hecho afirmaciones no corroboradas de que está dirigida contra civiles (a pesar de que la que ha empleado esta técnica en Ucrania una y otra vez sea Rusia). También han divulgado narrativas infundadas que aseveran que la operación había sido «planeada y autorizada por EE. UU.», lo que transmite la farsa de que Ucrania es una marioneta de Washington; otras llegaron a acusar a la OTAN de «supervisar de forma directa» el avance de las tropas ucranianas, sacándose de la manga que había tropas francesas y polacas involucradas en los avances. Para terminar, los manipuladores pro-Kremlin han recurrido a absurdos tales como asegurar que esta «batalla final» en Kursk desembocará en la derrota de Ucrania y traerá consigo la perdición de la OTAN, Europa y EE. UU.
Estas mentiras sirven para demonizar las acciones de defensa de Ucrania, presentar a Rusia como la víctima y hacer creer a la opinión pública que Rusia está luchando contra todas las potencias occidentales. En realidad, Ucrania está actuando en virtud del derecho a la autodefensa que le otorga la Carta de las Naciones Unidas y está respondiendo a la invasión no provocada, injustificada y a gran escala que Rusia está perpetrando contra ella.
Cuando un acto revela toda la trama
El avance ucraniano en Kursk no es solo una sorprendente maniobra militar, sino que también ha logrado comunicar una serie de ideas sobre el estado actual del conflicto.
Sirve como un contrapeso eficaz a los constantes intentos del Kremlin de socavar la soberanía de Ucrania, arruinar su relación con sus aliados y forzar una paz injusta y en los términos del Kremlin.
Además, demuestra a la población y a los aliados de Ucrania que el país sigue teniendo la capacidad y la determinación para librar el conflicto. Por último, estos avances han atravesado las numerosas capas de manipulación y la niebla de desinformación que el Kremlin ha estado difundiendo.
Las mentiras y debilidades del Kremlin han sido puestas a la vista de todos. En palabras del presidente Zelenski, «Rusia llevó la guerra a otros y ahora le está llegando a ella».

Esta semana también nos ha hecho suspirar de exasperación:
- En un claro intento de justificar otra medida represiva más de las autoridades rusas, los portavoces de la desinformación del Kremlin han hecho afirmaciones infundadas que sugieren que la aplicación de mensajería Signal fue desarrollada y mantenida a flote con financiación de los servicios de inteligencia estadounidenses. Asociar la financiación pública que Signal ha recibido y de la que ha informado abiertamente a los servicios de inteligencia estadounidenses no es más que otro intento de desprestigiar la aplicación con el fin de justificar su bloqueo en Rusia (y posiblemente en la aliada de Rusia, Venezuela). Este bloqueo es parte de la ampliación, planificada y que dura ya varios años, de las restricciones y el control de internet y de las redes sociales en Rusia; un bloqueo que, en el momento de publicación del presente artículo (agosto de 2024), justo acababa de alcanzar a YouTube.
- Confundiendo el fondo de sus vasos vacíos con una bola de cristal, los desinformadores del Kremlin decidieron ponerse a despotricar y predecir calamidades sobre la UE, que aparentemente está, una vez más, al borde del hambre y de un caos político. En esta delirante e ilusoria previsión geopolítica, se han hecho comparaciones inverosímiles entre el desarrollo de la UE y el de la desaparecida Unión Soviética, que encajan perfectamente en la recurrente narrativa de desinformación pro-Kremlin sobre el supuesto colapso inminente de la UE. El uso de analogías incorrectas y comparaciones más que cuestionables de la UE y las democracias liberales con la Unión Soviética o Rusia es una técnica de manipulación habitual de los portavoces de la desinformación del Kremlin.
- A pesar de sus mejores esfuerzos para asegurar que «Rusia nunca ha intentado reclutar a población de la India para luchar en Ucrania», esta afirmación es manifiestamente falsa. El intento desesperado de RT English de ocultar los hechos con desinformación se produjo después de que las autoridades indias solicitaran la liberación de ciudadanos indios que fueron supuestamente engañados para alistarse en el ejército ruso y luchar en Ucrania. Traer de vuelta a estos reclutas se ha convertido en un asunto prioritario para el Gobierno indio, tanto que el primer ministro indio, Narendra Modi, se lo planteó seriamente a Putin en persona durante su visita a Moscú a principios de julio de 2024. Las maniobras fraudulentas mediante las que se envió a los reclutas indios a Ucrania coinciden con las utilizadas para reclutar a personas de otras nacionalidades, como a cubanos y a ciudadanos de varios estados africanos, entre otros.