En busca de chivos expiatorios: Día Internacional de la Verificación de Datos y el atentado en el Crocus City Hall
El 2 de abril se celebra el Día Internacional de la Verificación de Datos. El belicismo y la agresión contra Ucrania por parte de Moscú van acompañados de una proliferación de engaños que debemos desmentir para evitar que lleguen a contaminar a la opinión pública. En EUvsDisinfo luchamos contra ello desde 2015 publicando artículos e investigaciones y desmintiendo las informaciones falsas. En nuestra base de datos figuran más de 16 800 casos actualizados de desinformación y manipulación pro-Kremlin, junto con nuestras correspondientes refutaciones y respuestas. También contamos con las secciones llamadas Aprender e Investigar, las cuales incluyen material relevante para la comprobación de datos en el contexto actual en que la desinformación y la manipulación son herramientas integradas de guerra en todos los ámbitos, no solo en el campo de batalla.
Para conmemorar este día, nos centraremos en la labor práctica de comprobar los hechos y desacreditar las mentiras más recientes.
La estrategia del Kremlin es usar a Kiev de chivo expiatorio…
La semana pasada, en nuestro artículo del boletín Disinfo Review titulado «Rusia atacada por el terrorismo» nos dedicamos a examinar la primera tanda de narrativas que difundió el Kremlin acerca del atentado del 22 de marzo. A pesar de que el Dáesh-K ya había reivindicado su autoría con la publicación de las grabaciones de las cámaras corporales de los asaltantes, el Kremlin, como cabía esperar, se dedicó a difundir una serie de acusaciones en las que trató de responsabilizar a «Occidente» del atentado.
Diez días después del atentado del 22 de marzo, las reacciones y afirmaciones del Kremlin parecen consolidarse en tres direcciones distintas que ilustran puntos de vista bastante peculiares, algunos de los cuales son mutuamente excluyentes.
…pero existe un incómodo rastro que apunta al Dáesh
Sobre el terreno, donde lo que prima es la seguridad física, las autoridades rusas buscan, arrestan, investigan e incluso deportan a personas procedentes de Asia Central. Por ahora, las cifras son limitadas, pero ya se ha detenido a diez personas, entre ellas los cuatro presuntos autores del atentado, todos ellos de nacionalidad tayika.
Como se ha dado a conocer, EE. UU. había emitido advertencias públicas y privadas a las autoridades rusas sobre un posible atentado dos semanas antes del 22 de marzo. Estas advertencias no pretendían incitar al pánico, sino que obedecían al «deber de advertir» de la comunidad de inteligencia estadounidense, incluso si quienes deben ser advertidos son rivales o adversarios.
Ahora, fuentes fidedignas han revelado que unos días antes del 22 de marzo, Irán también advirtió a Moscú de un inminente atentado terrorista por parte del Dáesh. Esta noticia se basaba en la información obtenida de terroristas del Dáesh detenidos en Irán.
El mantra «la culpa es de Occidente»
A veces, la maquinaria de manipulación opera en diferentes direcciones: la estrategia de echar la culpa a Occidente se tornó desagradable con rapidez. En su empeño por difundir esta narrativa, la redactora jefa del Kremlin y del canal estatal RT [antes Russia Today], Margarita Simonián, se apresuró a afirmar: «No ha sido el Dáesh» y se refirió al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, como un «cerdo Yahud de Krivói Rog». «Yahud» es una palabra árabe que significa «judío». Simonián y el medio para el que trabaja son una voz destacada en la difusión global de las narrativas del Estado ruso.
Si bien las actuaciones sobre el terreno sugieren que el sistema de seguridad ruso se está tomando en serio la implicación del Dáesh en el atentado, los propagandistas del Kremlin siguen dedicando todos sus esfuerzos a culpar de ello a «Kiev», a los «anglosajones» o a cualquier otra representación del «malvado Occidente». Entre las últimas narrativas se incluye la que asevera que «el atentado terrorista en el Crocus City Hall fue planeado y sufragado por Ucrania».
Usar el anticolonialismo para difundir mentiras a escala mundial
Recordemos que la primera narrativa aseguraba que los países occidentales ayudaron a Ucrania a perpetrar el atentado o incluso le ordenaron hacerlo. Ciertos medios y comentaristas afirmaban, entre otras cosas, que EE. UU. estaba tratando de encubrir la implicación ucraniana en el atentado, que la OTAN estaba detrás de ello y que los verdaderos autores del ataque se encontraban en Washington y Londres.
Ningún resumen de las narrativas de desinformación rusas estaría completo sin las estrambóticas historias y los sucios ataques indirectos a los que nos tienen acostumbrados. Por ejemplo, un artículo publicado en una de las principales plataformas estatales rusas dirigidas a la opinión pública francófona de África, Sputnik Afrique, vinculaba los atentados a los «planes corruptos de la familia Biden». En al menos dos artículos similares se afirmó lo que es un silencio a gritos: que no importa quién haya perpetrado el atentado, puesto que, en última instancia, se echará la culpa a Occidente.
La tercera vía: culpar a todo el mundo
La última de las teorías difundidas es una combinación de todas estas narrativas anteriores: el responsable no es solo «Occidente», Kiev o ambos actuando conjuntamente, sino que son estos en asociación con el Dáesh-K. Esta es la afirmación más reciente del ecosistema pro-Kremlin: «El atentado en el Crocus pudo haber sido perpetrado por el Dáesh y Ucrania, ambos bajo el control de EE. UU.» y aseveraciones similares.
Sin embargo, hay un problema al respecto: «Occidente» y el Dáesh no son dos entidades que encajen fácilmente. Estados Unidos y sus socios occidentales lucharon juntos en una coalición mundial para derrotar al Dáesh. Fue una ardua e intensa lucha. Pero esto parece no perturbar al nacionalismo radical ruso, que se dirige hacia una prisión mental autoconstruida en la que las conspiraciones y la mentalidad de búnker alimentan las ansias de guerra contra Ucrania.