La marea de desinformación del Kremlin no consigue ocultar la verdad
El Kremlin recurre de forma refleja a sus tácticas de manipulación favoritas: la negación y el intercambio de papeles entre agresor y víctima, si bien es cierto que sus propagandistas ya llevaban meses preparando el entorno de información y divulgando narrativas de desinformación sobre el embalse de Kajovka.
En la madrugada del 6 de junio, medios de comunicación de todo el mundo difundieron rápidamente imágenes estremecedoras de la destrucción del embalse de Kajovka en el río Dniéper, situado en los territorios ucranianos ocupados por Rusia de la región de Jersón. Su destrucción provocó que los 18 000 millones de metros cúbicos de agua que contenía el enorme embalse se precipitaran río abajo, lo que ha ocasionado una catástrofe humanitaria y ecológica.
La UE condenó con gran firmeza este ataque sin precedentes contra una infraestructura civil, pero los agentes de manipulación y desinformación pro-Kremlin también reaccionaron con rapidez. Veamos la forma en la que el ecosistema de desinformación pro-Kremlin trató de desviar la atención de este crimen atroz y culpar a otros.
Los actos reflejos del Kremlin
Como era de esperar, el Kremlin no tardó en acusar a Ucrania de la destrucción del embalse, a pesar de estar situado en uno de los territorios ucranianos ocupados por Rusia. Casi de inmediato, las autoridades rusas afirmaron que se trataba de un acto de sabotaje ucraniano, pero se retractaron de sus declaraciones horas más tarde pidiendo una «investigación internacional». También colocaron rápidamente la etiqueta de «terrorista» a Ucrania por el supuesto atentado. De nuevo, hicieron uso de una estrategia de desinformación pro-Kremlin cada vez más característica de la guerra de agresión rusa contra Ucrania: acusar a esta última de terrorismo. Así pues, no tardó en accionarse el «acto reflejo del Kremlin» de mezclar negaciones y acusaciones, táctica también desplegada por Tucker Carlson, apologista del Kremlin, quien en su nuevo programa en Twitter afirmó que «cualquier persona con dos dedos de frente llegaría a la conclusión de que probablemente haya sido Ucrania quien ha hecho saltar el embalse por los aires».
Sembrando semillas
No obstante, la maquinaria de desinformación pro-Kremlin no solo reacciona con actos reflejos. De hecho, podemos rastrear los intentos de preparar el entorno de información ante una posible destrucción del embalse de Kajovka al menos desde octubre de 2022. Ahora que el embalse ha sido destruido, los expertos en desinformación pro-Kremlin pueden reciclar sus anteriores tentativas de manipulación de la información, incluyendo sus intentos de piratear la agenda del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, como «prueba de la veracidad» de su narrativa de desinformación actual.
El modus operandi del Kremlin para manipular el entorno informativo hace alarde de una lógica deliberadamente perversa: puesto que en el pasado ya afirmamos que nuestras alegaciones eran verdaderas, cuando volvamos a afirmarlas, deberían considerarse «demostradas».
Aluvión de falsedades
Las variadas y a veces contradictorias narrativas sobre este estremecedor acontecimiento difundidas por los medios pro-Kremlin no son casualidad, sino que forman parte de una táctica cuidadosamente elaborada a la que se ha denominado en inglés «firehose of falsehoods», es decir, un aluvión de falsedades. Las reacciones iniciales del ecosistema de desinformación pro-Kremlin, probablemente antes de conocer con exactitud el alcance y el impacto de los daños, tenían la intención de restarle importancia al suceso o interpretarlo como un error militar ucraniano que daba ventaja a las fuerzas de ocupación rusas.
Inevitablemente, los comentaristas rusos llegaron a la predecible conclusión de que «Occidente» estaba detrás de este ataque, a pesar de las numerosas pruebas que evidenciaban lo contrario. Algunos agentes de manipulación de la información pro-Kremlin incluso trataron de trazar paralelismos con las atrocidades cometidas en Bucha y las explosiones del gasoducto Nord Stream, mientras que otros buscaron ridiculizar a Ucrania describiendo el ataque contra el embalse como un enorme error de cálculo de sus propias fuerzas armadas. Otros siguieron alegando que Ucrania había perpetrado el ataque contra el embalse como pretexto para provocar la imposición de nuevas sanciones a Rusia por parte de Occidente. Algunos incluso trataron de responder anticipadamente a las preocupaciones sobre las consecuencias que la destrucción del embalse podría tener para el suministro de agua a Crimea. De forma igualmente anticipada, los medios de desinformación pro-Kremlin también se apresuraron a calificar de desinformación ucraniana u occidental cualquier posible acusación contra Rusia.
Si uno tiene la impresión de que ya ha visto anteriormente estas tácticas de manipulación de la información es porque, en efecto, no es la primera vez que se ponen en práctica. Negar instintivamente los hechos y, a continuación, saturar el entorno informativo con multitud de narrativas de desinformación es una estrategia que ha sido utilizada por los actores de la desinformación pro-Kremlin una y otra vez, quizás de forma más notable con el derribo del vuelo MH17.
«No queríamos esta guerra»
Vilipendiar a Ucrania con acusaciones infundadas de brutalidad, como ejemplifican las narrativas pro-Kremlin sobre el embalse de Kajovka, o bien invertir los papeles de agresor/víctima utilizando el victimismo como arma también se han convertido en parte de una narrativa más amplia de desinformación pro-Kremlin sobre el carácter existencial de la guerra de Rusia contra Ucrania.
Mientras las perspectivas de la guerra parecen volverse cada vez más en contra de Rusia, los manipuladores de la información del Kremlin han tratado de inculcar la idea de que el camino hacia la supervivencia de Rusia pasa por la destrucción total de Ucrania. Y esta idea parece haber calado hondo. Según informa Meduza, que es uno de los pocos medios de comunicación independientes que sobrevive a la persecución sistemática del Estado ruso, incluso la objeción a la guerra en Rusia se plantea ahora mismo en términos puramente imperialistas: «no queríamos esta guerra, pero ahora no nos queda más remedio que ganarla porque, de lo contrario, Rusia se desintegrará». Tal insensibilización ha llevado a una situación en la que incluso provocar catástrofes humanitarias y ecológicas inimaginables se percibe, en líneas generales, como algo aceptable.
No resulta sorprendente que el «frente interno» en Rusia esté respondiendo según lo instruido por el Kremlin. Así lo indica también el instituto independiente de investigación Centro Levada: el 68 % de la población encuestada cree que Rusia avanza en la dirección correcta. Sin embargo, la verdad es que la paz duradera solamente se podrá conseguir si Rusia acepta la fórmula de paz de Ucrania y pone fin a la guerra.

También bajo el radar de EUvsDisinfo esta semana:
- Como era de esperar, los medios de comunicación pro-Kremlin siguen dando bombo a la paranoia de que Occidente está librando una guerra no declarada contra Rusia y Bielorrusia, todo ello en forma de acusación con base en desinformación totalmente infundada. Porque en efecto, no es cierto. Se trata de un claro caso de insistir en la mentalidad de estado de sitio para justificar la guerra de Rusia contra Ucrania. Tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en 2022, los Aliados activaron los planes de defensa de la OTAN y desplegaron tropas adicionales en el flanco oriental, pero esto no significa que la OTAN cuente con un ejército permanente en las fronteras con Rusia y Bielorrusia.
- En un esfuerzo obvio por denigrar la condición de Estado de Ucrania y su gobierno, algunos de los medios pro-Kremlin están lanzando la acusación de que los colaboradores de Zelenski malversaron todo el dinero destinado a armamento porque creían que Ucrania iba a dejar de existir. Exagerar la magnitud y la extensión de la corrupción en Ucrania es una táctica habitual del Kremlin. Por supuesto, la preocupación por la posible corrupción en Ucrania es legítima, pero las afirmaciones de que se ha robado el 100 % del dinero destinado a armamento carecen de todo fundamento y pretenden socavar el apoyo internacional a Ucrania frente a la agresión no provocada de Rusia.
- Polonia, uno de los países que más apoyo y más está donando a Ucrania, es también un blanco constante de la desinformación pro-Kremlin. Acusar a Polonia de reescribir la historia es una de las tácticas predilectas de los medios pro-Kremlin. Sin embargo, las disparatadas acusaciones que afirman que los partisanos polacos contrarios a la URSS eran delincuentes que mataban a civiles son un reflejo de los propios intentos de revisionismo histórico desplegados por el Kremlin. En realidad, un número considerable de soldados y civiles polacos se negaron a aceptar la ocupación comunista de Polonia tras la Segunda Guerra Mundial y formaron una resistencia contra las autoridades comunistas locales y las tropas soviéticas. Estas personas fueron objeto de la represión comunista más terrible.