Un aluvión de mentiras

A medida que se aproxima la 79.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, que reunirá a los Jefes de Estado y Gobierno de todo el mundo, el Kremlin suelta un aluvión de mentiras y falsedades flagrantes con el objetivo de confundir y engañar.

Siempre que el Kremlin necesita que alguien con traje mienta descaradamente a todo el mundo, recurre al Ministerio de Asuntos Exteriores ruso y a Serguéi Lavrov. A modo de preparación para la 79.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, junto con Lavrov, ha dedicado buena parte de su tiempo a tratar de cubrir sus cuotas diarias de desinformación.

A medida que se acercan las elecciones presidenciales de EE. UU. en noviembre, la maquinaria de desinformación del Kremlin ha vuelto a centrarse en ellas, a pesar de su mal fingida indiferencia. Las recientes acciones coordinadas de la Administración estadounidense (véase esta, esta y esta) han destapado y contrarrestado una campaña de injerencia extranjera respaldada por el Kremlin, lo que ha puesto de relieve la gravedad de esta amenaza.

Un mentiroso con traje y corbata

En una entrevista reciente, Lavrov ofreció todo un arsenal de desinformación con la que presentó a Rusia como una «noble defensora» en la lucha contra la hegemonía occidental. En un intento de apelar a sentimientos anticolonialistas, no se lo pensó dos veces a la hora de pintar una imagen distorsionada de Occidente, al tiempo que desestimaba el sangriento pasado colonialista de Rusia.

Además, afirmó que Rusia está «sentando las bases para que los países puedan dejar atrás el mundo unipolar». Estas declaraciones resultan un tanto extrañas, especialmente teniendo en cuenta que Rusia está tratando de socavar la independencia y soberanía de un país vecino. Se trata del clásico doble juego del Kremlin: por un lado, ignora la conquista imperialista de Rusia en Ucrania y la explotación colonialista dentro de sus propias fronteras, mientras por otro lado, derrama lágrimas de cocodrilo sobre la supuesta unipolaridad occidental.

La flagrante tergiversación de Lavrov sobre la guerra de Rusia contra Ucrania es particularmente repugnante. No tuvo reparos en difundir la falsa narrativa de que Occidente está «librando por su cuenta una guerra en Ucrania en contra de los intereses de Europa», sin acordarse, aparentemente, de la invasión a gran escala y no provocada de Ucrania por parte de Rusia, que dio comienzo a la guerra. Para tratar de justificar esta agresión, Lavrov recurrió a una interpretación distorsionada de la Carta de las Naciones Unidas.

Además, trató de presentar a Rusia como defensora de los valores tradicionales frente a lo que denominó «los valores no tradicionales» de Occidente, insinuando una superioridad moral que contrasta radicalmente con las acciones de Rusia a escala mundial. A lo largo de toda la entrevista, Lavrov hizo un esfuerzo constante por pintar a Rusia como «víctima de una agresión occidental», al tiempo que justificaba las acciones beligerantes de la propia Rusia y eludía cualquier crítica.

El manual de Moscú para la Asamblea General de las Naciones Unidas: inundar, distorsionar y engañar

La meticulosa selección de fragmentos de las entrevistas de Lavrov publicados en las redes sociales por el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso (véase por ejemplo este, este y este), es una maniobra cuidadosamente orquestada para tratar de imponer su narrativa de cara a la 79.ª Asamblea General de las Naciones Unidas.

Al inundar el espacio informativo de mensajes jugosos y minuciosamente escogidos, Rusia busca influir en las opiniones de los participantes en la Asamblea General de las Naciones Unidas y de la comunidad internacional en general.

Esta táctica persigue varios objetivos: legitimar las acciones de Rusia en la escena mundial, sembrar dudas sobre las intenciones de Occidente y crear una cortina de humo mediante desinformación para ocultar la guerra que Rusia sigue librando contra Ucrania.

Esta coincidencia en los tiempos no es fortuita. Mientras los líderes mundiales se preparan para reunirse y debatir asuntos de importancia global, Rusia y la maquinaria propagandística pro-Kremlin trabajan a destajo para controlar el discurso, eludir las críticas y presentarse como un defensor incomprendido de los valores tradicionales y la soberanía nacional: todo un lobo con piel de cordero.

Otras elecciones en las que interferir

En un artículo reciente en el que analizamos las actuales narrativas de desinformación en torno a las elecciones presidenciales de EE. UU., señalamos que los medios pro-Kremlin parecen estar especialmente obsesionados con las posturas de los candidatos presidenciales con respecto a Ucrania. Paralelamente, Rusia pretende socavar la confianza en el propio proceso electoral estadounidense, al presentarlo como deteriorado, caótico, polarizado y al borde de una guerra civil.

La candidata demócrata, Kamala Harris, sigue siendo el blanco de un sinfín de narrativas en su contra, desde teorías conspirativas sin fundamento alguno hasta afirmaciones completamente absurdas. Los medios pro-Kremlin la han llamado de todo: desde «candidata de Soros» hasta «marioneta del Estado profundo» e incluso la han acusado de estar implicada en el tráfico de menores. Todo ello, habituales difamaciones y acusaciones más que cuestionables sacadas directamente del manual de artimañas del Kremlin.

Según hemos comprobado, la cobertura pro-Kremlin de la candidatura republicana de Donald Trump ha sido mucho menos crítica; algunos medios incluso han difundido declaraciones de Trump alabando a Putin y criticando la política de Biden con respecto a Ucrania. Los comentaristas pro-Kremlin están obsesionados con la promesa de Trump de poner fin rápidamente a la guerra en Ucrania, a pesar del escepticismo de los altos cargos rusos.

El manual del Kremlin para interferir en procesos electorales no parece haber cambiado mucho con respecto a lo que ya comentamos en junio con motivo de las elecciones al Parlamento Europeo. La actual campaña coordinada de desinformación forma parte de una estrategia más amplia del Kremlin: sembrar la discordia, desprestigiar a los líderes occidentales, debilitar las alianzas y el apoyo de Occidente a Ucrania e influir en el resultado de unas elecciones cruciales en el territorio de su adversario.

Más falsedades del Kremlin ante las que nos hemos llevado las manos a la cabeza esta semana:

  • Los propagandistas del Kremlin han difundido una nueva narrativa de desinformación de lo más despreciable que afirma que «en Europa impera un culto a la homosexualidad, cuya disidencia está prohibida». Esta repugnante mentira pisotea las libertades y los derechos humanos más básicos y ejemplifica la habitual táctica pro-Kremlin de presentar a Occidente como una sociedad en decadencia. Además, según esta recurrente narrativa de desinformación pro-Kremlin, el liberalismo, los valores occidentales y los derechos humanos fundamentales son vistos como una amenaza a las normas sociales y espirituales tradicionales, las identidades nacionales y los roles de género.
    Las falsas narrativas de este tipo también buscan polarizar aún más a la sociedad, al afirmar que el liberalismo provoca una decadencia moral, debilita las estructuras familiares y sociales y promueve conductas que se desvían de lo común. Recurriendo al argumento de los «valores amenazados», las narrativas engañosas de este tipo critican las posturas liberales con respecto a los derechos de las mujeres, las minorías y las personas LGTBIQ+, a la vez que presentan falsamente a Rusia como moralmente superior y como defensora de los «valores tradicionales» a nivel mundial. En realidad, Rusia se está hundiendo cada vez más en un ciclo de represión y vulneración de los derechos humanos (véase también nuestra infografía).
  • La versión bielorrusa de Sputnik sigue compitiendo por el trofeo a la desinformación más descabellada mediante titulares como este: «Rusia está, en cierta manera, defendiendo los intereses nacionales de la UE al luchar contra Occidente en Ucrania». Esta absurda narrativa intenta presentar la brutal invasión rusa como una «noble» cruzada por el bien de Europa, al tiempo que acusa a la UE de socavar su propia economía para complacer a los «señores anglosajones». Incluso recicla teorías conspirativas infundadas sobre la implicación de EE. UU. y el Reino Unido en el sabotaje del Nord Stream. Estas falsas narrativas buscan abrir una brecha entre los aliados occidentales y justificar la agresión injustificable y no provocada de Rusia contra Ucrania. Mientras Rusia se encuentra cada vez más aislada a nivel internacional, su aparato de propaganda trabaja sin descanso para difundir rumores sobre conspiraciones occidentales y servilismo europeo, que no sirven más que a sus propias ambiciones imperialistas.
  • RIA, uno de los medios portavoces de la propaganda del Kremlin sancionados por la UE, publicó recientemente un artículo de desinformación francamente peligroso, en el que se afirma que EE.UU. ha ordenado una «guerra sin límites contra toda la ciudadanía rusa». Esta insostenible narrativa asevera que «Occidente en su conjunto» desea que «mueran tantos rusos como sea posible» y que «los poderes foráneos han sentenciado a muerte a todo el pueblo ruso». Esta retórica incendiaria tiene el claro objetivo de movilizar a la sociedad rusa para que luche en una guerra injusta contra Ucrania, bajo el falso pretexto de defenderse de una agresión imaginaria de Occidente. En realidad, no hay prueba alguna de que EE. UU. haya emprendido una «guerra sin límites contra el pueblo ruso en su conjunto». Al difundir semejante desinformación, los medios pro-Kremlin están jugando a un juego peligroso, ya que fomentan un mayor fervor bélico entre sus ciudadanos, una especie de fuego descontrolado que podría acabar quemándoles los pies.

Cláusula de exención de responsabilidad

Los casos de la base de datos de EUvsDisinfo se centran en mensajes del espacio informativo internacional que ofrecen una representación parcial, distorsionada o falsa de la realidad y que difunden mensajes pro-Kremlin claves. Sin embargo, esto no implica necesariamente que un determinado medio esté vinculado al Kremlin o que su línea editorial sea pro-Kremlin, ni que haya pretendido desinformar de forma intencionada. Las publicaciones de EUvsDisinfo no representan la postura oficial de la UE, puesto que la información y las opiniones expresadas se basan en los informes y análisis de los medios de comunicación del Grupo de Trabajo East StratCom.

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