El Kremlin reescribe la unificación alemana
La manipulación de la información suele tener objetivos específicos centrados en el aquí y ahora: promover cambios en las políticas o confundir a los votantes o generar inestabilidad en sociedades consideradas hostiles. Sin embargo, en ocasiones, estos objetivos se logran con mayor eficacia si se proyecta la manipulación hacia el pasado. Las fechas simbólicas del 3 de octubre y el 9 de noviembre son ejemplos recientes que ilustran este fenómeno de manera excelente.
El 3 de octubre, festivo en Alemania, conmemora el día de 1990 en que la República Federal de Alemania y la República Democrática Alemana se reunificaron como un solo país. La unificación alemana fue posible gracias a la caída del Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989.
Pero el 9 de noviembre también marca otro acontecimiento, como señaló con cierta frivolidad el año pasado la versión alemana de RT: el primer pogromo antijudío a gran escala en la Alemania nazi, conocido también como Reichspogromnacht o Kristallnacht (la Noche de los Cristales Rotos), que tuvo lugar en 1938.
Cultura de la memoria
RT sostenía que la «memoria de la República Federal, vista a través de un prisma político rojo y verde» había dejado de lado la conmemoración del final de la Primera Guerra Mundial o del fallido golpe de Estado en una cervecería perpetrado por Hitler en 1923 (que también tuvieron lugar el 9 de noviembre) para centrarse exclusivamente en los acontecimientos de 1938. Además, según RT, el 9 de noviembre se estaba poniendo al servicio de una nueva preocupación: justificar el apoyo alemán a Israel tras el atentado de Hamás del 7 de octubre de 2023.
RT citó la publicación de la ministra alemana de asuntos exteriores, Annalena Baerbock, en X del pasado otoño: «Es nuestra obligación de por vida garantizar que los judíos en Alemania puedan vivir abiertamente y sin miedo. Es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros dar forma a nuestro presente a partir de la experiencia de nuestro pasado. Nunca más es ahora».
Algunos compañeros de partido de Baerbock en Sajonia se hicieron eco de esta postura y conmemoraron tanto a las víctimas de la Noche de los Cristales Rotos como a los israelíes atacados por Hamás.
El manipulador artículo de RT se preguntaba qué compartían los dos acontecimientos y denunciaba ese paralelismo como una forma de relativismo histórico, al argumentar que eran dos asuntos sustancialmente distintos en naturaleza y contexto. El autor, quizá en un acto de proyección de su propia agenda, sugirió que tales comparaciones diluían el significado histórico específico de la Noche de los Cristales Rotos y servían más a las agendas políticas contemporáneas que a una conmemoración genuina.
¿Se acabó el multiculturalismo?
El artículo de RT también destacó un supuesto cambio en la postura de los Verdes en relación con la inmigración y el islam desde 2015. Según el artículo, los Verdes, inicialmente favorables a la acogida de refugiados, se han visto obligados por los recientes acontecimientos a adoptar una postura más crítica hacia el islamismo, lo que, en cierta medida, los ha alineado con las posturas de la derecha.
Otro artículo de la versión alemana de RT criticaba duramente al canciller alemán Olaf Scholz y a otros políticos alemanes, cuyas declaraciones el Día de la Unidad Alemana en 2024 fueron descritas como retórica vacía. Las declaraciones de Scholz sobre la diversidad y la democracia (especialmente: «Nuestra diversidad nacional no es una debilidad, es una fortaleza») se presentaron como clichés que no tienen en cuenta la profunda división de la sociedad alemana.
El autor se preguntaba de forma sarcástica si este énfasis en la «diversidad» se extendía también a la tolerancia hacia distintas opiniones políticas, insinuando que las voces disidentes están siendo marginalizadas en Alemania bajo el pretexto de promover la unidad.
La idea de «unidad en libertad», que solemos escuchar a menudo en los discursos políticos, se tachó de eufemismo para implementar un discurso político cada vez más uniforme y unidimensional.
Lenguaje engañoso: «anexión» en lugar de «reunificación»
A finales de septiembre, la versión alemana de RT afirmó que la unificación alemana no era más que la anexión (Anschluss) de la República Democrática Alemana por parte de la República Federal de Alemania.
RT trata de dar la impresión de que está ocurriendo algo similar a lo que sucedió con la Alemania nazi y Austria en 1938 mediante el uso, en este contexto, de la infame palabra «Anschluss» en vez de reunificación (Wiedervereinigung).
Este lenguaje engañoso omite por completo el proceso democrático y los importantes hitos que tuvieron lugar desde la caída del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989. El 18 de marzo de 1990 se celebraron las primeras elecciones pluripartidistas libres en Alemania Oriental. Posteriormente, las negociaciones entre ambos países desembocaron en un Tratado de Unificación. Se produjo una disolución pacífica y organizada de la República Democrática Alemana, así como la ratificación del Tratado de Unificación en el parlamento alemán el 3 de octubre de 1990.
La unificación alemana: ¿una herramienta para preservar el «dominio estadounidense»?
No contenta con cuestionar la retórica de los políticos, la versión alemana de RT también intentó desacreditar el mismo hecho de la unificación alemana.
A principios de septiembre, entrevistó nada menos que al último líder de la República Democrática Alemana, Egon Krenz, una figura ridiculizada en su época, sin influencia en la política alemana posterior a 1990.
En la entrevista, Krenz repitió como un loro los temas de conversación estándar del Kremlin: La Guerra Fría no terminó verdaderamente con la caída del muro de Berlín en 1989, sino que sigue vigente debido a la ambición de EE. UU. de mantener su dominio a nivel mundial; EE. UU. busca debilitar a Rusia y evitar que forme lazos estrechos con Alemania; la unificación alemana no fue más que una forma de expulsar a las fuerzas soviéticas de Europa central, como parte de una agenda política que lleva en pie muchos años.
Al comparar anteriores líderes alemanes con Scholz, Krenz lamentó el hecho de que el actual canciller había abandonado el compromiso diplomático para sustituirlo por una supuesta militarización. También afirmó que líderes anteriores como Helmut Schmidt buscaron la negociación y el diálogo con sus contrapartes soviéticas, mientras que Scholz sigue las estrategias militares estadounidenses y adopta una retórica y unas políticas «militaristas».
En su lugar, Krenz instó a centrarse de nuevo en la «paz» y la «cooperación» con Rusia, haciéndose eco de figuras históricas como Otto von Bismarck, quien había desaconsejado cualquier antagonismo de Alemania hacia Rusia.
En resumen, estos artículos de la versión alemana de RT cuestionan el significado del 9 de noviembre y la manera en la que se conmemora la unificación de Alemania en el contexto de la política contemporánea alemana. Siembran la duda sobre el rigor histórico de paralelismos trazados entre distintos acontecimientos, en un intento de abordar problemáticas actuales relacionadas con el antisemitismo, la violencia, la inmigración y la postura de Europa para con Rusia.
Si bien no resulta inmediatamente evidente que se trata de desinformación, el efecto acumulativo de tales afirmaciones es bien claro: una completa reescritura de la historia reciente al servicio de agendas políticas contemporáneas.