Los medios de comunicación pro-Kremlin avivan las tensiones en torno a Ucrania
Mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para frenar la escalada agresiva a lo largo de las fronteras de Ucrania, los medios de comunicación pro-Kremlin siguen avivando la tensión con mensajes incendiarios y engañosos. La mayor parte de estos mensajes están dirigidos sobre todo al público nacional ruso, al que se le dice cada día que Occidente, la OTAN y los Estados Unidos (EE. UU.) están amenazando a Rusia.
Las encuestas realizadas por el Centro Levada, una organización rusa independiente, revelan que la mayoría de la población rusa (aproximadamente el 50 % de las personas encuestadas) culpan a los EE. UU. y la OTAN de la escalada actual, mientras que solo cerca del 4 % piensa que es responsabilidad de los dirigentes rusos. Casi ocho años después de la anexión ilegal de Crimea y del comienzo de la agresión armada en la región del Dombás, el reconocimiento de que el Kremlin amenaza de verdad a Ucrania es una posición marginal en Rusia.
Esta posición es el fruto del trabajo de los medios de comunicación controlados por el Estado ruso que, durante años, han cultivado el mito de una Rusia «cercada», alimentando temores (según Levada, el 56 % de los rusos temen una guerra mundial) y tergiversando de forma deliberada los valores, la historia y las políticas de Ucrania, la Unión Europea y la OTAN para millones de rusos.
Dar la vuelta a la relación entre causa y efecto
En medio de la continua acumulación de efectivos y equipo militar rusos a lo largo de las fronteras de Ucrania, varios miembros de la OTAN han comenzado a suministrar armas de corto alcance y de carácter eminentemente defensivo a Ucrania. Sin embargo, los medios de comunicación pro-Kremlin han empleado este hecho como una oportunidad para afirmar que la OTAN está empujando a Ucrania hacia un conflicto. Múltiples variaciones de este mensaje de desinformación se han difundido en el pasado y continúan circulando hoy día en Rusia, en zonas no controladas por el Gobierno en Ucrania, en Georgia y en otros lugares.
Al mismo tiempo, las sanciones impuestas a Rusia en 2014, después de la anexión ilegal de la península de Crimea y la desestabilización de Ucrania, siguen presentándose como una herramienta ilegítima «contra Rusia».
Estos son solo un par de ejemplos de cómo los medios de comunicación controlados por el Estado ruso distorsionan, de forma deliberada, la relación entre causa y efecto para ocultar la responsabilidad del Kremlin en la escalada de tensiones y, así, mantener atemorizado al público nacional (y, por lo tanto, bajo control).
Construcción de las narrativas detonantes
El Kremlin emplea también la desinformación y la manipulación de la información para crear un espacio de maniobra política y, sobre todo, militar.
A fin de mantener abierta para el Kremlin la opción de una agresión militar directa, los medios de desinformación, junto con expertos y políticos pro-Kremlin, han estado cultivando narrativas sobre atrocidades inminentes contra la población en la región del Dombás.
Estas incluyen acusaciones infundadas de que el ejército ucraniano estaba preparando «provocaciones» como, por ejemplo, explosiones en instalaciones industriales con fábricas de sustancias químicas peligrosa y el uso de la toxina botulínica, un agente neurotóxico. Los EE. UU. también han sido acusados de planear un ataque con armas químicas de «falsa bandera» en la región del Dombás, que consistiría en el envenenamiento de agua potable.
En particular, los medios de comunicación pro-Kremlin poseen un largo historial de distorsión de los hechos sobre las armas químicas, incluida la negación de los ataques con armas químicas por parte del régimen sirio, así como las acusaciones de que los EE. UU. han estado almacenando armas químicas.
Para asegurarse de que el público nacional ruso se crea estas truculentas narrativas de desinformación sobre Ucrania, los medios de comunicación pro-Kremlin han estado machacando, durante años, con la imagen de una Ucrania «nazi» e inhumana. En el pasado, estas narrativas solían ir acompañadas de garantías neoimperialistas de que los ucranianos y los rusos son «un solo pueblo», incluso desde las más altas esferas del Kremlin. Ahora no se andan miramientos: RT Rusia se ha desviado de la narrativa de «un solo pueblo» al afirmar que «los ucranianos quieren sangre rusa», mientras que Rusia tiene la responsabilidad de salvar a los hermanos y ciudadanos de Lugansk y Donetsk de sus «enemigos».

Eliminación de los medios de comunicación independientes
El Kremlin ha necesitado años de destrucción sistemática de los medios de comunicación independientes para llegar al punto donde la desinformación puede usarse libremente en apoyo directo de posturas militares agresivas y operaciones hostiles en el extranjero.
Hace poco, vimos que el Kremlin tomó medidas adicionales para eliminar el acceso a los medios de comunicación independientes del país, ya que las autoridades rusas prohibieron la emisora pública internacional Deutsche Welle y clausuró su oficina en Moscú.
Los medios de comunicación controlados por el Estado ruso se apresuraron a anunciar que Deutsche Welle era una fuente de propaganda de la OTAN, algo que vino seguido de esfuerzos más amplios para establecer una falsa equivalencia entre el respetable medio de comunicación mundial Deutsche Welle y RT DE.
La decisión de las autoridades rusas se produjo después de que el organismo regulador de los medios de comunicación de Alemania prohibiera a RT DE, una emisora controlada por el Estado ruso, operar en Alemania por carecer de una licencia válida. En cambio, Deutsche Welle había estado operando en Rusia con todas las licencias y credenciales necesarias.
A la prohibición impuesta a Deutsche Welle, le sigue otra orden de las autoridades rusas para que varios medios de comunicación eliminen noticias ya publicadas referentes a las investigaciones anticorrupción del equipo de Alexei Navalny. En diciembre de 2021, un tribunal ruso dictaminó que restringía el acceso al sitio web de OVD-Info, un proyecto ruso de defensa de los derechos humanos y los medios de comunicación independientes. Estos son solo los últimos ejemplos de la represión sistemáticas de la libertad de prensa y otros derechos fundamentales en Rusia.