Rusia atacada por el terrorismo
La semana pasada, cuando la maquinaria de la desinformación pro-Kremlin ya había puesto sus miras en sus blancos favoritos, la UE y Ucrania, y estaba lista para empezar a ridiculizar y denigrar la Cumbre de la UE, ocurrió lo impensable. El mayor ataque terrorista en territorio ruso de las últimas dos décadas se cobró la vida de al menos 137 personas inocentes que asistían a un concierto en el Crocus City Hall, a las afueras de Moscú, el 22 de marzo. Este trágico y deplorable acto de terrorismo provocó un frenesí de desinformación, conspiraciones y retórica manipuladora entre los expertos en desinformación pro-Kremlin.
Acto reflejo
Para aquellos que llevan un tiempo siguiendo las tácticas de desinformación pro-Kremlin, la reacción inicial de los portavoces del Kremlin ante el ataque terrorista no fue ninguna sorpresa: acusaron abierta y rotundamente a la «Ucrania nazi» de ser la presunta responsable del ataque, a pesar de que el Dáesh reivindicó la autoría e incluso difundió un truculento vídeo de los ataques que corroboraba su versión.
Sin embargo, la idea de que el terrorismo islámico haya actuado en territorio ruso no encaja con la narrativa general de desinformación pro-Kremlin, que califica a Ucrania de «Estado terrorista». Por ello, la reacción inicial fue rechazar las afirmaciones sobre la autoría del Dáesh y seguir atribuyendo la culpa a Ucrania. De hecho, Putin, manteniendo su papel de máximo exponente de las mentiras del Kremlin, tardó casi tres días en reconocer que los «islamistas radicales» habían sido los culpables del atentado.
En realidad, no se trató únicamente de un acto reflejo bien entrenado por parte de los medios de desinformación pro-Kremlin, sino que estos recibieron órdenes directas del Kremlin de hacer hincapié en cualquier posible rastro de «implicación ucraniana» en su cobertura informativa de los ataques. Esta no es la primera vez que el Kremlin facilita este tipo de «temnik» para controlar la forma en la que los medios informan de ciertos acontecimientos. Véase otro ejemplo reciente aquí.
Sin embargo, la narrativa de desinformación que sostenía que «la culpable es Ucrania» no resultó tan convincente como al Kremlin le hubiera gustado, ya que incluso Lukashenko, el presidente de Bielorrusia y uno de los lacayos más fieles del Kremlin, contradijo las afirmaciones de Putin sobre la participación ucraniana en el ataque terrorista.
¿Se trata de la clásica técnica de distracción cui bono?
Los propagadores de desinformación del Kremlin cuentan con una táctica retórica muy útil a la hora de vincular acontecimientos o asuntos que aparentemente no guardan relación alguna entre sí. Se trata de plantear la pregunta «¿A quién beneficiaría esto?» con aparente sinceridad y dejar que los leales propagadores de conspiraciones se ocupen del resto. Esto es exactamente lo que hizo Putin una vez reunió el valor necesario para dirigirse a su afligida nación, casi un día entero después del ataque. Una vez más, según la retorcida manera de ver la realidad del Kremlin, esta retórica fue usada para tratar de vincular Ucrania con el Dáesh. No se deje engañar. Ya hemos visto esta artimaña manipulativa en numerosas ocasiones anteriores.
¡Exacto: son, de nuevo, los anglosajones!
Normalmente, el Kremlin tiene una respuesta más que preparada ante la pregunta «¿Cui bono?» (¿a quién beneficia?). Como era de esperar, esto también fue el caso tras el 22 de marzo. En cuanto Putin planteó públicamente esa pregunta, se desató una avalancha de conspiraciones y acusaciones infundadas. Desde afirmaciones que aseveraban que el Dáesh fue creado por Occidente, quien lo usa para atacar Rusia, hasta declaraciones que sostenían que el Reino Unido y los EE. UU. habían proporcionado terroristas del Dáesh al ejército ucraniano, pasando por disparatadas informaciones que afirmaban que el Crocus City Hall fue incendiado con los mismos químicos que en el incendio de Notre Dame o que los medios de Occidente habían mostrado su solidaridad con los terroristas del Dáesh.
Una vez más, el hilo conductor de todas estas afirmaciones es la insinuación de que los «infames anglosajones» están detrás de todo ello. La obsesión del Kremlin por los anglosajones es evidente. Al parecer, están en todos lados: desde detrás del derribo de aviones militares de transporte rusos hasta de la destrucción de presas hidroeléctricas y gasoductos.
Pero, si bien esta obsesión puede parecer que se acerca a lo patológico, las acusaciones constantes contra un grupo que representa a Occidente a ojos del Kremlin constituyen la base de una de las narrativas de desinformación pro-Kremlin más prolíferas: la afirmación infundada de que Rusia está luchando una guerra existencial contra «Occidente en su conjunto». Ya hemos informado en anteriores ocasiones sobre todos estos esfuerzos conscientes por fomentar una mentalidad de asedio en Rusia.
Envidia mezquina
Antes del ataque terrorista, el principal asunto a diseccionar por los tertulianos pro-Kremlin en sus eternos «debates» televisados era la reunión del Consejo Europeo y el Consejo de Asociación UE-Ucrania. En lo que solo se puede describir como un ataque de envidia mezquina, los medios pro-Kremlin trataron de ridiculizar la relación cada vez más estrecha entre la UE y Ucrania, tachando a la primera de estar arruinada y a la segunda de tóxica.
Se encargaron rápidamente de dar más fuerza a la narrativa de desinformación «la UE está arruinada y no puede ayudar a Ucrania», a la que vincularon con el posible uso de activos rusos congelados para la reconstrucción de Ucrania, y se mostraron exultantes cuando la UE no pudo llegar a ningún acuerdo al respecto. Los medios pro-Kremlin también se mostraron abiertamente contrarios a la posibilidad de que Ucrania se adhiera a la UE y ridiculizaron la idea de enviar tropas de la UE o de la OTAN a Ucrania, al tiempo que continuaron sosteniendo que Occidente tiene intenciones agresivas contra Rusia.
Después de haberse pasado la mitad de la semana tachando Ucrania de estado fallido, débil y en bancarrota, los blanqueadores de desinformación del Kremlin tuvieron que cambiar completamente su enfoque y pasar a describir Ucrania como el cabecilla de una red de terrorismo que maneja todos los hilos. Quizás resulte extraño para periodistas con integridad y estándares editoriales, pero para los agentes de desinformación del Kremlin, este es simplemente otro día más intentando razonar que lo que parece blanco es realmente negro. No se deje engañar.

Otros casos detectados en el radar de EUvsDisinfo:
- Cuando se cumplen diez años de la anexión ilegal de Crimea, los medios pro-Kremlin han vuelto a centrar su mirada manipuladora en la península ucraniana anexada, difundiendo las mentiras y la desinformación habituales sobre el descarado acaparamiento de tierras por parte de Rusia en 2014. Sin embargo, esta vez se usó un enfoque más creativo: la afirmación que asevera que la ONU niega el «ecocidio» que presuntamente cometió Ucrania en Crimea por el bloqueo del suministro de agua. Si bien es cierto que el suministro de agua a Crimea se cortó en 2014, Ucrania estableció ciertas condiciones claras para reanudarlo, de conformidad con la Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 27 de marzo de 2014. Rusia se negó rotundamente a aceptar dichas condiciones. Los expertos de las Naciones Unidas insisten en que, según las leyes internacionales, es el Kremlin quien tiene la responsabilidad principal de garantizar que la población civil de Crimea tenga acceso al agua. Como resultado, el Kremlin culpa ahora de todo ello a la ONU.
- Los expertos en desinformación del Kremlin tienden a ver espías y conspiraciones en todos lados. Así pues, en una proyección freudiana clásica de los propios vicios de Rusia, acusan a la misión de la UE en Armenia de tener como objetivo la recopilación de datos de inteligencia. Esta afirmación fue difundida en el contexto de la ratificación por parte de Armenia del Acuerdo entre la República de Armenia y la Unión Europea sobre el estatus de la misión de la UE en Armenia, así como de la decisión del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE de ampliar la misión y aumentar el número de observadores. Esta misión exclusivamente civil ha sido totalmente transparente desde el principio sobre sus planes de actuar desde seis centros de operaciones.
- Otro de los grandes clásicos en el repertorio de desinformación del Kremlin que no ha dejado de sonar es la absurda afirmación de que la expansión de la OTAN es la culpable de las hostilidades en Ucrania. Esta recurrente narrativa pro-Kremlin sobre la ampliación de la OTAN trata de justificar la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania presentándola como un acto de autodefensa. Rusia es la única responsable de la guerra contra Ucrania. Fue una decisión personal de Putin invadir Ucrania e iniciar el mayor conflicto militar en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Vea nuestra serie de 6 artículos que desmienten las mentiras de Putin «Lo que dijo y lo que realmente quiere decir – Vol. 6».