Se está acabando la pintura roja

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Muchas de las noticias de esta semana giran en torno a las Naciones Unidas, con motivo de la 79.a sesión de la semana de reuniones de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU), que reúne a los líderes mundiales en Nueva York. En este contexto, cuestiones fundamentales sobre la guerra, la paz, la estabilidad mundial y la seguridad adquieren un especial protagonismo. Para el Kremlin, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en vez de ser un espacio donde involucrarse en un diálogo diplomático multilateral constructivo, es una ocasión perfecta para difundir un aluvión de falsedades sobre diversos temas.

En el plano doméstico, en cambio, los propagadores de desinformación pro-Kremlin se sienten mucho más cómodos blanqueando narrativas más concretas. Insistir en supuestas líneas rojas, alardear del potencial nuclear ruso, proferir pomposas amenazas y desacreditar cualquier intento de paz son algunas de las actividades cotidianas de los pajes de Putin.

Esta vez vamos en serio

Los medios de desinformación del Kremlin llevan varias semanas reforzando las torpes y prácticamente indisimuladas amenazas de Putin de recurrir a represalias asimétricas en caso de que Occidente levante las restricciones que impiden que Ucrania pueda atacar objetivos militares en territorio ruso con armas suministradas por Occidente. Cuando el dueño y señor del Kremlin traza una nueva cuestionable línea roja, los aduladores del régimen no pierden ni un segundo en amplificarla.

El 19 de septiembre, el Parlamento Europeo aprobó una resolución que instaba a levantar las restricciones impuestas a Ucrania para que pudiera lanzar ataques contra objetivos militares legítimos en territorio ruso. Ante esta noticia, los portavoces de la propaganda del Kremlin empezaron a trabajar sin descanso. Los infames medios pro-Kremlin pertenecientes a Pravda, que forma parte de la red de propaganda rusa Portal Kombat, acusaron de inmediato (y faltando a la verdad) a la Unión Europea de haber declarado la guerra a Rusia, mientras que el canal de televisión estatal ruso Piervy Kanal (Canal 1) añadió el ingrediente de la «rusofobia» a la discusión.

3 minutos y 20 segundos

Otros no fueron tan sutiles. Vladimir Solovyov, uno de los propagandistas rusos más infames, no dudó en hacerse eco de la retórica nuclear difundida por otro personaje particularmente detestable: Viacheslav Volodin, presidente de la Duma Estatal, quien se jactó de que los misiles rusos Sarmat podrían alcanzar el Parlamento Europeo en tan solo 3 minutos y 20 segundos. Aunque tales declaraciones puedan sonar meramente jactanciosas, este tipo de discusiones públicas sobre el posible daño que los misiles rusos podrían infligir a Europa contribuyen a reforzar las falsas líneas rojas trazadas por Putin.

También alimentan una de las narrativas de desinformación favoritas del Kremlin: situar el liderazgo político de Occidente en oposición a los intereses de la «ciudadanía de a pie». Esta comparativa manipuladora y destinada a abrir brechas sugiere que los líderes (o, en la jerga del Kremlin, las «élites») toman decisiones irresponsables y egoístas que ponen en peligro a la ciudadanía. El Kremlin lleva años explotando esta narrativa sobre las «élites globales» para difundir teorías conspirativas completamente infundadas y erosionar la confianza de la opinión pública en los gobiernos legítimos.

Siempre hay que jugar la carta nuclear

Como ha quedado claramente demostrado en la guerra de agresión rusa contra Ucrania, Rusia cuenta con un extenso arsenal de armas devastadoras. Sin embargo, la elección del misil Sarmat para lanzar amenazas contra la UE no es fruto de ninguna casualidad. Se trata de un misil balístico de largo alcance con capacidad nuclear. A pesar de los recientes fracasos en las pruebas de lanzamiento de misiles Sarmat, la elección de esta arma en particular es otra manera en que el Kremlin busca exhibir su potencial nuclear.

En nuestra base de datos, hemos documentado cientos de casos en los que el Kremlin ha jugado repetidamente la carta nuclear. Se suele repetir siempre el mismo patrón: Putin lanza amenazas sutiles: «Tomaremos las medidas apropiadas». Lacayos políticos como Volodin dan información más detallada: «Los misiles Sermat pueden alcanzar Estrasburgo en tan solo 3 minutos y 20 segundos». Y finalmente, propagandistas como Solovyov lo gritan a los cuatro vientos. Y, ¡tachán! Acabamos de presenciar cómo se traza una nueva «línea roja».

La paz está de vuelta en el menú

Acusar a Europa de haber declarado la guerra a Rusia debería ir acompañado, como ya estamos acostumbrados, de vastos esfuerzos por presentar al Kremlin como un ejemplo de paz. O, al menos, la típica narrativa pro-Kremlin al respecto suele ser la siguiente: la buena y amable Rusia quiere la paz, pero el malvado y avaricioso Occidente quiere perpetuar la guerra. Sin embargo, esta semana las cosas se han vuelto un poco más incómodas para Moscú.

La sinceridad del Kremlin en su aparente deseo de paz ha sido siempre profundamente cuestionable. Mientras sostenía la apariencia de querer la paz y culpaba a Ucrania de sabotear los esfuerzos para poner fin al conflicto, en realidad sabía que no tendría que entablar un proceso significativo para alcanzar una paz justa y duradera.

Momento de dar marcha atrás

Pero entonces, poco después de la Cumbre sobre la Fórmula de Paz en Ucrania, celebrada en junio en Suiza, Ucrania modificó su postura: se abrió a la posibilidad de invitar a Rusia a la próxima Cumbre. En aquel momento, el Kremlin se limitó a dejar de lado este asunto para centrarse en sus intentos continuados de socavar los esfuerzos de Ucrania por lograr la paz. Ahora, en el contexto de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la consecución de una paz justa y duradera en Ucrania vuelve a estar en el orden del día y la idea de celebrar una segunda cumbre va cobrando forma.

Así pues, los blanqueadores de desinformación del Kremlin se han encontrado en la incómoda situación de tener que dar marcha atrás una vez más. Tras meses afirmando que no es posible negociar la paz sin Rusia como interlocutora, ahora el Kremlin descarta la posibilidad de participar en una cumbre de paz. En su lugar, volvió a acusar a Ucrania de no querer la paz, tachando la posible cumbre de estratagema anglosajona para engañar a Rusia y cuestionando la legitimidad del gobierno ucraniano. Casualmente, el Kremlin había difundido las mismas narrativas de desinformación antes de la cumbre celebrada el junio pasado en Bürgenstock. Para sembrar aún más la confusión, los medios pro-Kremlin han vuelto a difundir la trillada y, no por ello menos falsa, afirmación de que «Occidente saboteó las conversaciones de paz celebradas en Estambul en marzo de 2022».

En lo que respecta a la paz, el Kremlin, a diferencia de Ucrania, evidentemente no respalda sus palabras con hechos.

El hombre del saco del «terrorismo ucraniano»

En la retorcida forma de ver el mundo del Kremlin, Ucrania es un Estado terrorista y nadie negocia con terroristas. En otro intento de desacreditar las negociaciones de paz, algunos expertos de desinformación pro-Kremlin trataron incluso de sacarle jugo a la noticia sobre las explosiones de dispositivos electrónicos en el Líbano para relacionarlas con Ucrania, asegurando que el país podría desarrollar capacidades similares para atacar a Rusia. La lógica pro-Kremlin detrás de estas acusaciones sostiene que, si Israel posee tal capacidad, la compartirá con EE. UU. y el Reino Unido, quienes, a su vez, la transferirán a Ucrania.

Al parecer, para el Kremlin no hay tema, por más remoto que sea, que no se pueda vincular con Ucrania a fin de distorsionar la realidad y culparla a ella y a sus aliados de todos los males del mundo. No se deje engañar.

También bajo el radar de EUvsDisinfo esta semana:

  • Con la llegada del frío otoñal, el Kremlin lanza una nueva oleada de desinformación sobre la cuestión energética. En una perversa inversión de papeles entre agresor y víctima, Moscú afirma que Kiev ha provocado un colapso energético en Járkov. Sin duda, la situación en Járkov y en otras ciudades en la primera línea del frente ucraniano es complicada. Pero el origen de todo ello es la agresión continuada de Rusia contra Ucrania, cuyos ataques diarios interrumpen el suministro de electricidad, calefacción y agua a la población civil. Desde el 10 de octubre de 2022, Rusia ha llevado a cabo decenas de ataques con misiles dirigidos contra el sistema energético ucraniano. Según el Ministerio de Energía ucraniano, entre octubre de 2022 y septiembre de 2024, las infraestructuras energéticas del país han sido objeto de 1 024 ataques rusos.
  • Justo a tiempo para la 79.o sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, los portavoces de desinformación del Kremlin han planteado la extraña idea de que es necesario ejecutar un mandato de la ONU para los territorios entregados a Polonia por voluntad de Stalin. Esta narrativa, aunque a primera vista pueda parecer descabellada, forma parte del esfuerzo continuado de la maquinaria pro-Kremlin por reescribir la historia y blanquear a Stalin, en un intento de revisar los resultados políticos de la Segunda Guerra Mundial y el sistema de relaciones internacionales establecido en Yalta y Potsdam. Polonia ha sido muy frecuentemente el blanco de estos intentos de desinformación pro-Kremlin. La decisión de entregar Silesia, parte de Prusia Oriental y otros antiguos territorios alemanes a Polonia no fue tomada por Stalin, sino que fue resultado de un acuerdo conjunto entre EE. UU., el Reino Unido y la URSS durante la Conferencia de Yalta de febrero de 1945 y la Conferencia de Potsdam de julio-agosto de 1945. Aunque el Ejército Rojo liberó a Polonia de la ocupación nazi, esto no significó la verdadera libertad del país, ya que la URSS mantuvo a Polonia bajo su control durante los 44 años siguientes, marcados por décadas de opresión comunista.
  • Los agentes de desinformación del Kremlin han llegado al extremo más surrealista de las teorías conspirativas al afirmar que el gobierno británico financia propaganda para obligar a la población a comer insectos. Esta es una burda tergiversación de los esfuerzos por fomentar el consumo de proteínas alternativas, como las de origen vegetal, las carnes cultivadas en laboratorio y las algas ricas en proteínas, a fin de reducir el impacto climático de la industria cárnica. Naturalmente, también se puede consumir proteína a base de insectos, pero no existe ninguna conspiración mundial que obligue a las personas a hacerlo, a pesar de lo que quiere hacer creer el Kremlin. En realidad, estos discursos desinformativos buscan promover la habitual narrativa de desinformación pro-Kremlin que afirma que las élites secretas rigen el destino de las masas. El objetivo fundamental de estos mensajes es minar la confianza en las instituciones democráticas y promover la narrativa de un «Occidente en decadencia».

 

Cláusula de exención de responsabilidad

Los casos de la base de datos de EUvsDisinfo se centran en mensajes del espacio informativo internacional que ofrecen una representación parcial, distorsionada o falsa de la realidad y que difunden mensajes pro-Kremlin claves. Sin embargo, esto no implica necesariamente que un determinado medio esté vinculado al Kremlin o que su línea editorial sea pro-Kremlin, ni que haya pretendido desinformar de forma intencionada. Las publicaciones de EUvsDisinfo no representan la postura oficial de la UE, puesto que la información y las opiniones expresadas se basan en los informes y análisis de los medios de comunicación del Grupo de Trabajo East StratCom.

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