¿Agenda verde o «complot internacional»?

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Cada vez falta menos para la 29.ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP), y la cobertura que hacen los medios pro-Kremlin sobre el clima revela una calculada estrategia: reconocen el cambio climático, pero lo utilizan para atacar a las políticas occidentales.

Mientras Azerbaiyán se prepara para albergar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP29), la cobertura que hacen los medios de comunicación estatales rusos y pro-Kremlin sobre cuestiones climáticas sigue su ya conocido patrón. Y es que, aunque los medios generalistas rusos reconocen en su mayoría el cambio climático, lo utilizan como arma arrojadiza en los debates climáticos para socavar la credibilidad de Occidente e introducir narrativas contrarias a la UE.

La evolución de las narrativas rusas sobre el clima

Como se ha presentado anteriormente en EUvsDisinfo, hemos observado que, aunque la mayor parte de los medios estatales y los comentaristas rusos suelen evitar desestimar el consenso científico que hay tras el cambio climático, lo utilizan para cargar contra los países occidentales. Por ejemplo, tildan de hipócritas a los gobiernos de la UE por su forma de abordar este tema, al tiempo que reivindican de manera oportunista que solo las importaciones de gas ruso y sus energías no renovables pueden ayudar a solucionar el problema.

El año pasado, y dependiendo del público, esta tendencia no hizo más que reforzarse. Los medios estatales rusos crearon contenido en español, por ejemplo, normalmente dirigido a un público de izquierdas en Latinoamérica y España. Sin embargo, tales medios también arrojaron comentarios contradictorios de derechas sobre cuestiones climáticas, posiblemente con la intención de llegar al público conservador de habla hispana de Estados Unidos.

Desde luego que estos medios tienden a revestir de datos fácticos el tema e informar de las medidas para combatir el cambio climático, como expone este artículo sobre la iniciativa de Dinamarca de gravar los gases de efecto invernadero que emiten las vacas. Algunos otros artículos de medios más marginales incluso indicaron que el cambio climático podría ser beneficioso para Rusia. La idea es que, con el aumento de las temperaturas en todo el mundo, las estepas del país que ahora se encuentran congeladas se convertirían en un atractivo granero para el resto del mundo.

Cuando el negacionismo climático se encuentra con la teoría de la conspiración

Sin embargo, las narrativas que niegan el cambio climático todavía consiguen teñir el discurso pro-Kremlin, aunque los responsables de la desinformación del Kremlin las limiten a los medios más marginales. No debe sorprendernos que tales narrativas tengan muchas veces el mismo fin: hacer ver que los gobiernos de Occidente, y en particular de la UE, utilizan el cambio climático como pretexto para perseguir siniestros y absurdos intereses.

Así, el escepticismo hacia el cambio climático entre comentaristas pro-Kremlin no tiene mucho que ver con el cambio climático en sí, sino más bien con hallar otra forma de presentar a la UE y a sus dirigentes como dementes o incompetentes.

El manual de ataque

Una táctica común es hacerse eco de cuestiones sobre las que ya existen noticias publicadas y mofarse de ellas abiertamente en plataformas de redes sociales o en medios más marginales. ¿Recuerda el artículo sobre las vacas? En un artículo se ridiculizó la medida y se utilizó para atacar a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y desacreditar la «agenda verde» refiriéndose a ella como una «secta cuasirreligiosa».

Abundan los ejemplos de comentaristas que hacen uso del cambio climático para atacar a las supuestas élites occidentales. Un artículo de la edición en inglés de la red Pravda afirmaba que «los políticos y activistas occidentales asustan al pueblo con pruebas catastróficas de cambio climático que no pueden demostrar». Y en otro se acusaba a la BBC de promover el «mito» del impacto de los combustibles fósiles. La edición en español de Pravda, que suele ser el medio predilecto del Kremlin para las acusaciones excéntricas, las campañas de desinformación dirigidas y los comentarios conspiranoicos más delirantes, describía las medidas contra el cambio climático como «demencia ideológica». Otro artículo, esta vez en italiano, acusaba a las autoridades de la UE en Bruselas de criminalizar a todo aquel que no estuviese de acuerdo con la «locura verde» de la UE.

En un par de ocasiones, la cosa se puso todavía más estrafalaria. Un medio marginal y conspiratorio dejó caer que los Rockefeller, la familia americana rica y con notoriedad histórica, inventó de alguna manera el cambio climático y ahora dirige y financia organizaciones que dicen combatirlo. Otra plataforma sospechosa y poco fiable declaraba que las «élites internacionales» utilizan la protección medioambiental, incluidas las medidas para frenar el cambio climático, como pretexto para promulgar un gobierno autoritario.

De herramientas de seguimiento de bancos a mágicas armas climáticas

Ni el banco británico NatWest ha podido escapar a la mirada paranoica del Kremlin. El banco ha puesto a disposición de sus clientes una inofensiva herramienta de «seguimiento de la huella de carbono» para ayudarlos a reducir su contribución al cambio climático. No obstante, para un teórico de la conspiración, la existencia de esta herramienta bienintencionada y voluntaria solo puede significar que NatWest «explota las narrativas sobre el cambio climático» para crear un «nuevo orden mundial» e imponer «un control centralizado sobre los estilos de vida individuales».

Dejamos para el final el ejemplo más disparatado. Un medio pro-Kremlin de Ucrania culpó a Estados Unidos de generar «cambios climáticos» peligrosos mediante armas climáticas desarrolladas en un centro en Alaska. Este centro de investigación de Alaska ha estado de lo más ocupado. Se le acusó además de ser el supuesto responsable del huracán Milton.

El clima como instrumento para atacar a Occidente

El denominador común siempre presente es utilizar la negación del cambio climático como herramienta, más que como narrativa. La verdadera narrativa consiste en presentar a la UE, sus miembros, los países occidentales en general o las «élites» sombrías de diferentes y fantasiosas variedades como fuerzas siniestras que pretenden de alguna manera desautorizar al público objetivo.

Como hemos comprobado a menudo, la desinformación pro-Kremlin es oportunista y versátil. Esta herramienta no se usa muy a menudo, o no tanto como los artículos en los que se acepta, al menos de manera superficial, la realidad del cambio climático. Pero si esta herramienta fuera en algún momento más útil, los artífices de la propaganda del Kremlin no dudarían en explotarla más ampliamente.

Cláusula de exención de responsabilidad

Los casos de la base de datos de EUvsDisinfo se centran en mensajes del espacio informativo internacional que ofrecen una representación parcial, distorsionada o falsa de la realidad y que difunden mensajes pro-Kremlin claves. Sin embargo, esto no implica necesariamente que un determinado medio esté vinculado al Kremlin o que su línea editorial sea pro-Kremlin, ni que haya pretendido desinformar de forma intencionada. Las publicaciones de EUvsDisinfo no representan la postura oficial de la UE, puesto que la información y las opiniones expresadas se basan en los informes y análisis de los medios de comunicación del Grupo de Trabajo East StratCom.

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