El Kremlin denuncia «rusofobia» en Kazajistán y Asia Central

El mantra del Kremlin

En enero de 2024, el Gobierno kazajo renombró varias estaciones de ferrocarril. La estación 26 pasó a ser la estación Zhetitobe y la Koscheku es ahora la estación Kosshoky. Un hecho insignificante hasta que Tina Kandelaki, la directora adjunta de Gazprom-Media y una destacada defensora de la guerra de agresión rusa contra Ucrania, afirmó en su canal privado de Telegram que cambiar la grafía rusa de algunos nombres y sustituirla por la kazaja revela que en Kazajistán el idioma ruso se está relegando a un segundo plano.

Según Kandelaki, utilizar la grafía kazaja en Kazajistán es una tendencia peligrosa, como «lo demuestra la experiencia de los países bálticos». Empiezan escribiendo «Oral» en lugar de «Uralsk» y luego acaban cerrando colegios rusos, desmantelando monumentos soviéticos y matando de frío a los pensionistas. Nada nuevo bajo el sol de la maquinaria de desinformación pro-Kremlin, que saca conclusiones descabelladas y realiza predicciones a lo loco.

Jugar con las emociones es su forma de convencer, como también lo es usar narrativas consolidadas que han funcionado bien en otras partes del mundo. La narrativa sobre la discriminación contra la lengua y la población rusas en Kazajistán, los países bálticos y otros países es todo un clásico de la desinformación que hemos documentado ampliamente en la base de datos de EUvsDisinfo.

En el momento de su publicación, el post de Kandelaki suscitó la reacción de la opinión pública kazaja, que señaló que el ruso no está siendo relegado y que la sociedad kazaja tiene el derecho de liberar al país de su pasado colonial. Kandelaki escribió entonces un segundo post en el que afirmaba que ignorar la historia es una actividad peligrosa «para quienes viven en la tierra y no están flotando por el espacio». ¿Saldrá Occidente a ayudar a Kazajistán?, preguntaba. Allí ni siquiera prohibieron Borat.

El cambio de nombre de las estaciones de ferrocarril y la oportunidad de «desenmascarar» al «malvado Occidente» no pasaron desapercibidos para Andrey Lugovoy, un conocido miembro de la Duma Estatal de Rusia buscado por la policía británica por ser sospechoso de haber envenenado a Alexander Litvinenko en Londres. En un vídeo suyo emitido en marzo de 2024, Lugovoy recurrió a la conocida narrativa de que los «anglosajones» promueven la rusofobia y las revoluciones de colores mediante las ONG y los medios de comunicación. Un mantra del Kremlin que se repite sin cesar en innumerables lugares.

Las llamadas «opiniones personales»…

Además de Kandelaki y Lugovoy, hubo otras figuras públicas y personalidades políticas rusas, así como voces «expertas», que no tuvieron reparos en expresarse sobre el tema y afirmar, por ejemplo, que «el territorio de Kazajistán fue un obsequio de Rusia» o que «los kazajos no existían antes de la Revolución rusa».

Oficialmente, el portavoz del Kremlin se desmarcó de las declaraciones que cuestionaban la condición de Estado de Kazajistán, incluso de aquellas pronunciadas por miembros del partido de gobierno. El Kremlin se refirió a ellas en aquel momento como «expresiones de una opinión personal». Sin embargo, no tuvo reparos en permitir que estas opiniones personales se difundieran a través de la televisión estatal rusa, sometida a un estricto control del Estado. En respuesta, el ministro de Asuntos Exteriores de Kazajistán prohibió la entrada al país a varias de estas personas, al menos públicamente, como también lo hizo con Tina Kandelaki.

Las «expresiones de opiniones personales» no han cesado y la opinión pública kazaja las recibe no solo a través de internet, sino también por televisión. Hay decenas de medios rusos patrocinados por el Kremlin trabajando en Kazajistán y cuya programación se emite por televisión. Son un medio privilegiado para manipular a la opinión pública de Kazajistán para que sea favorable al punto de vista de Moscú y a sus narrativas. La principal cadena de televisión pública rusa, Piervy Kanal, tiene un gran centro de redacción en Kazajistán desde el que produce y emite con total libertad la edición de Piervy Kanal para Asia Central.

Pero ¿son realmente «personales»?

La «opinión personal» puede ser una forma útil de fingir distancia con respecto a ciertas declaraciones, aunque en esencia se esté de acuerdo con ellas. La gente seguramente recuerde que la redactora jefa de RT/Russia Today, Margarita Simonián, participó en enero de 2021 en un mitin en defensa del «Dombás ruso» que se celebró en la zona del Donetsk ocupada por separatistas/Rusia, donde abogó por que Rusia se anexara esa parte del país. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso intentó convencer al mundo de que Simonián solo «expresó una opinión personal». Todo el mundo sabe lo que ocurrió un año después.

Pulse el botón

La «rusofobia» no es el único tema presente en la propaganda pro-Kremlin. Hay un variado repertorio de «clásicos» de todos los tiempos, no solo relativos a Kazajistán, sino también a Asia Central en general.

Uno de ellos es el que preconiza que «Rusia está siendo expulsada de la región». Una y otra vez, el Kremlin se presenta a sí mismo como víctima y va fortaleciendo dicha narrativa al volcarla en el espacio informativo. Además, la complementa con su visión sobre cuáles son «los verdaderos intereses de Occidente» en la región: aparentemente, desestabilizarla. Quizás se esté usted preguntando qué pruebas objetivas hay de la existencia de ese plan. ¿Para qué necesita pruebas teniendo en cuenta que el espacio informativo lleva años repleto de teorías conspirativas perfectamente válidas? No solo en Asia Central, sino en el mundo entero.

Diga las palabras clave: «armas biológicas»

Un enfoque similar a este —de absoluto desprecio por los hechos y gusto por el miedo y la difamación— se emplea para crear el espeluznante relato de que se están construyendo laboratorios biológicos en los países de Asia Central. Cuando se afirma que EE. UU., Washington o la CIA están detrás de estos laboratorios, los relatos se convierten en un éxito seguro. El objetivo que persiguen es infundir miedo, a pesar de que las autoridades locales hagan hincapié en la función civil y de salud pública que cumplirán los laboratorios y nieguen que el proyecto tenga la más mínima finalidad ofensiva.

La maquinaria de desinformación pro-Kremlin ha ido aprendiendo con el paso de los años qué botones emocionales hay que pulsar para producir confusión en las sociedades, como sucede con los discursos sobre la «perversa agenda LGTBQ» o el «extremismo orquestado por Occidente».

No piense por sí mismo

Medios independientes y verificadores de datos de Kazajistán intentan llenar este vacío cuestionando el flujo de desinformación pro-Kremlin y abriendo un debate sobre la cuestión del idioma.

Sin embargo, los medios pro-Kremlin locales obstaculizan sus esfuerzos acusando a «Occidente» de promover una agenda antirrusa en el espacio informativo de Kazajistán a través de «periodistas controlados desde el exterior». De esta forma, generan desconfianza en la cobertura informativa sobre, por ejemplo, la invasión rusa de Ucrania y vinculan la narrativa de la rusofobia con un tema de desinformación recurrente, el de que «Occidente» está intentando cercar y desestabilizar a Rusia.

Inocencia imperial

Las acusaciones de rusofobia y las advertencias sobre el «malvado carácter de Occidente» encajan muy bien en el concepto de «inocencia imperial» que plantean las académicas Botakoz Kassymbekova y Erica Marat.

«La propaganda del Kremlin se basa en una visión de Rusia que, a la vez, es víctima de Occidente y tiene derecho a dominar la región de los antiguos territorios soviéticos. En esta fantasía imperialista rusa, imponer el idioma, la cultura y el dominio rusos sobre poblaciones no rusas no es colonialismo, sino una muestra de grandeza».

Asimismo, escriben, «las élites políticas rusas esperan lealtad de sus antiguas colonias, una lealtad que incluye el conocimiento del idioma, la lealtad política y unidad frente a la influencia occidental». Para más información, recomendamos la lectura del artículo Cinco mitos que han permitido al colonialismo ruso mantenerse oculto a plena vista de Maksim Eristavi, publicado en EUvsDisinfo.

Un amor que ahoga

Mientras el Kremlin acusa a «Occidente» de rusofobia y decadencia moral, se presenta a sí mismo como defensor de los valores morales y amante de los pueblos. No obstante, este amor parece bastante selectivo. Recordemos, por ejemplo, lo que ocurrió con la cantante de pop Manizha, candidata de Rusia al Festival de Eurovisión de 2021. Por aquel entonces se la acusó de insultar a las mujeres rusas y a la población rusa en general. Ella misma era una mujer que vivía y desarrollaba su carrera profesional en Rusia. La diferencia es que nació en Tayikistán.

Actualmente, los ciudadanos de Tayikistán y otros países de Asia Central que viven y trabajan en Rusia están pagando el precio del atentado en el Crocus City Hall, del que el Kremlin intenta incansablemente culpar a Ucrania y «Occidente», mientras los servicios de seguridad rusos en el terreno arrestan y persiguen a grupos centroasiáticos por toda Rusia.

Esta xenofobia ha sido tan amplia que los Gobiernos de Tayikistán, Uzbekistán y Kirguistán han emitido declaraciones aconsejando a sus ciudadanos que no participen en actos multitudinarios en Rusia y que permanezcan en sus casas. Un gran número de migrantes de Asia Central trabajan en el sector de la construcción, donde suelen realizar duros trabajos manuales.

Cuando las repúblicas de Asia Central desarrollan sus sociedades y amplían sus relaciones internacionales, también con la UE, Moscú empieza a tener alucinaciones y a hacer gala del imperialismo más tradicional. Para el Kremlin, ladrar a Occidente se ha vuelto un acto reflejo, al estilo de los perros de Pavlov.

 

Cláusula de exención de responsabilidad

Los casos de la base de datos de EUvsDisinfo se centran en mensajes del espacio informativo internacional que ofrecen una representación parcial, distorsionada o falsa de la realidad y que difunden mensajes pro-Kremlin claves. Sin embargo, esto no implica necesariamente que un determinado medio esté vinculado al Kremlin o que su línea editorial sea pro-Kremlin, ni que haya pretendido desinformar de forma intencionada. Las publicaciones de EUvsDisinfo no representan la postura oficial de la UE, puesto que la información y las opiniones expresadas se basan en los informes y análisis de los medios de comunicación del Grupo de Trabajo East StratCom.

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