La vana catapulta de basura desinformativa del Kremlin

La guerra que Rusia sigue librando en Ucrania para invadirla fue el primer punto de la orden del día en las reuniones de los ministros de Exteriores y de Defensa de la UE, celebradas respectivamente los días 29 y 30 de agosto en Bruselas. Josep Borrell, Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Vicepresidente de la UE y anfitrión de estos encuentros, hizo varias declaraciones clave antes y después de las reuniones para aclarar los asuntos abordados.

Los temas tratados y los comentarios de Borrell llevaron al Kremlin y a los medios rusos controlados por el Estado a retomar sus habituales discursos en contra de la UE y, en particular, en contra del Alto Representante y Vicepresidente de la UE. Esta táctica ilustra una vez más cómo se instrumentaliza la cobertura informativa en Rusia y cómo se utilizan distintas técnicas y narrativas de desinformación para atacar a la UE y justificar la agresión de Rusia contra Ucrania.

Adentrémonos en las cloacas del ecosistema de la desinformación rusa para destapar las mentiras más inmundas.

La ironía detrás de las advertencias sobre una tercera guerra mundial

Amenazar sutilmente con represalias o con una escalada del conflicto es una reacción habitual del Kremlin ante los debates oficiales sobre la ayuda de la UE a Ucrania. RIA Novosti, un medio de desinformación ruso disfrazado de agencia de noticias legítima, publicó una columna titulada «Borrell lleva a Europa a la guerra con Rusia». El artículo fue traducido al alemán y al griego, entre otros idiomas, y se difundió a través de varios ecosistemas de desinformación.

Por su parte, Leonid Slutsky, Director del Comité de Asuntos Internacionales de la Duma Estatal rusa, afirmó que Borrell corría el riesgo de desencadenar una tercera guerra mundial. Y en su pernicioso programa de los domingos por la noche, el propagandista televisivo Solovyov aseguró que Borrell había declarado la guerra y que Rusia podría atacar «Bruselas, Berlín, Madrid y todas las capitales europeas» donde se entrenen a soldados ucranianos.

Al Kremlin le encanta lanzar advertencias sobre una «tercera guerra mundial», mientras que sus propagandistas a sueldo no pierden la oportunidad de mencionar posibles ataques con bombas contra ciudades europeas y de hacer referencia a la doctrina nuclear. La intención detrás de todo esto es intimidar a la ciudadanía europea y disuadir a sus gobiernos de seguir apoyando a Ucrania frente a la agresión rusa.

Parece que personas como Slutsky o Solovyov no ven la ironía de que el país que ha desencadenado el mayor conflicto armado en Europa desde la Segunda Guerra Mundial continúe lanzando advertencias sobre el inicio de una tercera guerra mundial. En su retorcida visión del mundo, los socios occidentales de Ucrania son responsables del conflicto y los comentarios de Borrell sobre el respaldo de la UE a Ucrania se interpretan como prueba del deseo de la UE de escalar la situación.

Los cleptócratas, preocupados por los impuestos de la UE

La UE es un proyecto de paz. Uno de sus principales logros ha sido el de evitar guerras en Europa. Y, aunque resulta completamente absurdo afirmar que la UE es una organización belicista que busca agravar los conflictos, el Kremlin no deja de intentarlo.

Sin embargo, hay que reconocer que el absurdo de la narrativa de la «UE belicista» queda en un segundo plano cuando se combina con otra mentira: que los gobiernos de la UE siguen las órdenes de EE. UU. y, con ello, perjudican los intereses de su propia ciudadanía.

Este tema es muy habitual. Por ejemplo, Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, lo utilizó tras las declaraciones de Borrell en una entrevista de un programa de televisión que, por increíble que parezca, se llama «Moscú, Kremlin, Putin».

Según Peskov, los gobiernos de los estados miembros de la UE proporcionan apoyo a Ucrania bajo las órdenes directas de Washington. Esto va en contra de sus propios intereses y de los bolsillos de sus contribuyentes y tendrá consecuencias inevitables y de largo alcance «en la próxima década». Es una pena que Peskov omitiera explicar qué hay detrás de la preocupación de cleptócratas rusos como él por los impuestos de la UE. Estos comentarios buscan asustar a la ciudadanía europea de a pie, haciéndoles creer que el respaldo de la UE a Ucrania podría perjudicar sus finanzas personales.

¿Mensajes de odio o mera ignorancia?

Al analizar la desinformación rusa, a veces resulta difícil determinar qué obedece a un afán de desprestigiar a la UE y qué es fruto de la simple ignorancia. En un programa de tertulia se acusó a Borrell y a la Comisión Europea de organizar encuentros informales de ministros en ámbitos fuera de sus competencias. Esto se presentó como prueba de que la UE está «buscando la manera de convertirse en una estructura protoimperial que acumule más poder». Sin embargo, como Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Borrell simplemente estaba cumpliendo con su papel de anfitrión de estas reuniones.

Comentarios como este forman parte de una narrativa consolidada que asevera que la UE trata de despojar de poder a sus Estados miembros. En el programa de los domingos de Solovyov se ofreció una solución a esta falsedad. Henry Sardaryan, uno de los habituales propagandistas a sueldo del Kremlin que se hace pasar por «politólogo», afirmó que Rusia debería romper relaciones con la UE e instó a la «mayoría global» a hacer lo mismo y a trabajar por la desintegración de la UE. Por lo tanto, Moscú debería limitar sus relaciones exclusivamente a los Estados nacionales europeos. El propósito de estos mensajes es presentar a la UE como una amenaza externa para el pueblo ruso, a fin de justificar la agresión de Rusia.

Los intentos de desprestigiar a Borrell demuestran que se ha tocado una fibra sensible

Además de los ataques dirigidos contra la UE, las reacciones de la esfera pro-Kremlin también incluyeron un amplio abanico de ataques personales contra Borrell. De nuevo, esto no es ninguna coincidencia, sino que forma parte de una táctica deliberada del Kremlin para desprestigiar a los líderes de la UE. El Alto Representante y Vicepresidente de la UE, Josep Borrell, está siendo objeto de estos ataques principalmente debido a su firme postura sobre la agresión rusa, por lo que las reacciones a sus comentarios durante las reuniones de los ministros de la UE no han sorprendido a nadie.

En este caso, aprovecharon que el mandato de Borrell finalizará este otoño para afirmar que su intención era escalar el conflicto como parte de su legado y «quedar en la historia como el principal rusófobo de Europa», según las palabras del ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov. También afirmó que la opinión de Borrell de que la fórmula del presidente Zelenski es la única solución viable es «diletantismo o locura».

Otros comentaristas fueron incluso más allá y afirmaron que Borrell había organizado estas reuniones informales para preparar la anexión de Ucrania a la UE. Al actuar de esta forma, supuestamente había infringido tanto la neutralidad de Austria como el nacionalismo francés, todo ello motivado por un «complejo de inferioridad política».

Ataques personales como estos demuestran que los comentarios de Borrell han tocado una fibra sensible en el Kremlin. Existe una evidente preocupación por las posibles repercusiones que un mayor apoyo de la UE podría tener para las perspectivas de la invasión a Ucrania.

No se deje engañar.

También bajo nuestro radar de desinformación esta semana:

La detención del fundador de Telegram, Pavel Dúrov, sigue siendo noticia en los medios pro-Kremlin, con nuevas historias desinformativas que afirman que Dúrov fue detenido por orden de EE. UU. debido a sus valores tradicionales. Según estos medios, este arresto también sirve para demostrar que los países de la OTAN se han convertido en la nueva Gestapo, que Occidente carece de libertad de expresión y que ya no es seguro viajar a Francia. Para colmo, varias cuentas de X prorrusas han difundido un vídeo con el logotipo de Al Jazeera en el que se afirma que la detención ha costado a Francia 17 000 millones de dólares, ya que Emiratos Árabes Unidos, escandalizado por la detención de su ciudadano, ha congelado un contrato para la compra de 80 aviones de combate Rafale. Sin embargo, este vídeo es falso. Al Jazeera nunca emitió tal noticia y los Emiratos Árabes Unidos no anunciaron en ningún momento la cancelación del contrato de defensa con Francia.

A menudo aparecen historias sobre armas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares en la desinformación pro-Kremlin. Hemos documentado numerosos casos en los que se ha acusado a Ucrania de utilizar este tipo de armas contra las fuerzas de ocupación rusas. En esta última reaparición de la narrativa sobre armas químicas, se afirma que EE. UU. y el Reino Unido proporcionaron a Ucrania agentes tóxicos de la época de Sadam Huseín en Irak, que supuestamente se habían destruido en aquel entonces. No hay pruebas de que el ejército ucraniano haya utilizado armas químicas de Sadam Huseín ni ningún otro tipo de armamento químico. Sin embargo, existe la seria preocupación de que Rusia pueda recurrir al uso de armas químicas en Ucrania. El país tiene un largo historial de proyectar sus propios crímenes e intenciones a través de la desinformación.

Rusia lleva afirmando desde 2022 que quiere la paz y poner fin al conflicto que ella misma inició. Sus propuestas a este respecto exigen sistemáticamente que Ucrania se rinda y acepte la «realidad territorial» a base de ceder sus territorios. Esta realidad incluye ahora el control ucraniano sobre parte de lo que algunos comentaristas rusos denominan la «Rusia clásica», es decir, las fronteras internacionalmente reconocidas de Rusia en 1991. Sin inmutarse por ello, los medios de desinformación siguen afirmando falsamente que Rusia quiere la paz y que las iniciativas de paz de Putin son genuinas. Los bombardeos rusos contra la población civil en Ucrania ofrecen evidencia de lo contrario prácticamente a diario.

Cláusula de exención de responsabilidad

Los casos de la base de datos de EUvsDisinfo se centran en mensajes del espacio informativo internacional que ofrecen una representación parcial, distorsionada o falsa de la realidad y que difunden mensajes pro-Kremlin claves. Sin embargo, esto no implica necesariamente que un determinado medio esté vinculado al Kremlin o que su línea editorial sea pro-Kremlin, ni que haya pretendido desinformar de forma intencionada. Las publicaciones de EUvsDisinfo no representan la postura oficial de la UE, puesto que la información y las opiniones expresadas se basan en los informes y análisis de los medios de comunicación del Grupo de Trabajo East StratCom.

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