La visión monocromática del Kremlin sobre la guerra y la paz
Los medios de desinformación del Kremlin han tenido otra semana muy ajetreada. Algunos de ellos han seguido arremetiendo contra las elecciones europeas, también a través de la campaña Doppelgänger, y se han centrado en restar importancia a los resultados electorales o en dibujar escenarios apocalípticos para la UE. Sin embargo, la Cumbre sobre la paz en Ucrania, organizada por Suiza, ha sido una piedra en el zapato difícil de ignorar para Rusia, por lo que la mayoría de los destacados medios pro-Kremlin también han seguido de cerca este acontecimiento.
Todos los ojos puestos en Suiza
Ya hemos hablado en otras ocasiones de la visión orwelliana del Kremlin sobre la paz, incluida la forma en la que los medios de desinformación pro-Kremlin instrumentalizan la narrativa de la paz para seguir con la guerra, desestiman cualquier esfuerzo de paz propuesto por Ucrania o culpan a Ucrania y Occidente de una guerra que realmente fue iniciada por Rusia. Así pues, no fue ninguna sorpresa que tan pronto como el Kremlin se enteró de la Cumbre, su maquinaria de desinformación empezara a difundir el mayor número posible de narrativas disparatadas con el objetivo de desviar la atención.
Cuanto más se acercaban las fechas de la Cumbre, más descabelladas se volvían las narrativas pro-Kremlin. Algunos expertos vincularon la paz en Ucrania con los resultados de las elecciones europeas, afirmando que la paz solo será posible cuando Europa abandone a Ucrania o que Ucrania es un veneno para Occidente. Otros trataron de burlarse de Ucrania, dando a entender que el encuentro solo se había celebrado para que Zelenski pudiera pedir limosna o para ridiculizar a la Cumbre tachándola de «otro certamen de Eurovisión».
Teatrillo de última hora
La desinformación pro-Kremlin en los días anteriores a la Cumbre estuvo marcada por un objetivo concreto: consolidar la idea de que cualquier reunión sobre la paz sin la presencia de Rusia carece de sentido. Para legitimar esta idea, el Kremlin volvió a dar muestras de una falsa apertura a las negociaciones. En la víspera de la Cumbre, el propio Putin personificó esta táctica al publicar una declaración con las propuestas de Rusia para el cese de las hostilidades.
Si bien Putin calificó su lista de exigencias de «condiciones para las negociaciones de paz», su contenido se resumía en una vaga promesa de alto el fuego. Evidentemente, las «condiciones» planteadas por Putin son completamente inviables, ya que básicamente piden a Ucrania que se rinda a la agresión rusa, ceda su territorio y renuncie a su soberanía. Un ultimátum que fue rápidamente descartado. Pero el ecosistema de desinformación pro-Kremlin aprovechó la oportunidad para, de nuevo, acusar a Occidente de mantener una actitud belicista y presentar a Putin como alguien realmente interesado por la paz.
Viejas tácticas soviéticas de negociación
Aunque la actuación de Putin fue una clara maniobra de distracción, también reveló dos verdades fundamentales sobre el Kremlin. Primero, que la guerra de Rusia contra Ucrania nunca pretendió «desnazificar» ni «desmilitarizar» al país, sino que fue un simple acaparamiento de tierras mal disimulado. Nada que no supiésemos. En segundo lugar, las declaraciones de Putin revelaron la esencia de la mentalidad imperialista del Kremlin desde los tiempos de la Guerra Fría, según la cual el mundo se divide en «esferas de influencia» y aquellos con poder actúan impunemente. Esta es la visión rusa de un «orden mundial multipolar», donde todo se reduce a blanco o negro, a ganar o perder.
La lista de condiciones de Putin para un alto el fuego no es más que una vieja táctica de negociación soviética: plantear exigencias maximalistas poco realistas y no ceder hasta que tus contrapartes hagan concesiones en contra de sus propios intereses. En realidad, Putin sigue sin tener ningún tipo de interés en mantener negociaciones fructíferas.
Reciclando la desinformación
En realidad, el intento del Kremlin de desvirtuar la Cumbre sobre la paz en Ucrania era bastante previsible. Puesto que Putin no logró entorpecer su celebración, los medios de desinformación pro-Kremlin intentaron restarle importancia asegurando que se trataba de un fracaso diplomático absoluto o de una mera «reunión de Occidente». También trataron de tachar a Suiza de ser incapaz de asumir un papel de facilitadora de la paz y acusaron a Occidente de obstaculizar el armisticio.
Uno de los principales argumentos usados por parte de la desinformación pro-Kremlin para arremeter contra la Cumbre fue la idea de que se trataba de un complot de Occidente para engañar a Rusia. Sin embargo, dado que contó con la asistencia de representantes de alto nivel de 92 países de todo el mundo, al Kremlin no lo quedó otra que darle una importancia desproporcionada al reducido número de países que no firmaron el comunicado de la Cumbre. Algunos incluso trataron de deslegitimar la visión de que la Cumbre suponía un primer paso hacia la paz y a su vez pusieron de relieve la ausencia de China y Rusia. Puede que el Kremlin haya querido restarle importancia al alto nivel de asistencia dado el marcado contraste entre el apoyo a Ucrania y el creciente aislamiento de Rusia.
Como siempre, también hubo voces de desinformación del Kremlin todavía más radicales. El mismo Putin comparó la Cumbre con un «panóptico», mientras cierta comentarista la consideró una «invitación de Suiza a un baile satánico». Otros fueron todavía más allá: compararon la Cumbre con la novela de Orwell «Rebelión en la granja» o la calificaron de «conferencia de guerra», sin darse cuenta de la ironía de sus propias declaraciones.
Al fin y al cabo, el Kremlin hizo lo que mejor se le da: insistir en reciclar las mismas narrativas de desinformación sobre la paz, que lleva años difundiendo. No se deje engañar.

También en el radar de EUvsDisinfo: paz, negociaciones de Estambul y Boris Johnson
Esta semana, nuestro radar de EUvsDisinfo ha detectado otros muchos ejemplos de desinformación pro-Kremlin: desde el lamento del Kremlin por las decisiones de la Cumbre del G7, hasta la presencia de buques de guerra rusos frente a las costas de Cuba, pasando por la denuncia del apoyo militar occidental a Ucrania. Pero también hemos analizado con más detenimiento un tema que el Kremlin ha querido resucitar antes de la Cumbre de paz para Ucrania: el destino que tuvieron las negociaciones mantenidas entre Ucrania y Rusia durante la primavera de 2022.
¿Quién posee la narrativa de «paz»?
El objetivo fundamental del Kremlin es presentar a Ucrania y a sus partidarios como los impulsores de la guerra, con el fin de eludir toda culpabilidad y presentar la guerra de agresión no provocada de Rusia contra Ucrania como un acto justificado de legítima defensa.
¿Y qué mejor forma de hacerlo que afirmar que Ucrania ya rechazó la paz en 2022 y desde entonces, toda la brutalidad, heridos y muertes han sido responsabilidad de Ucrania? De ahí que el ecosistema de desinformación pro-Kremlin lleve tiempo preparándose para sembrar la idea de que Ucrania abandonó las negociaciones en 2022.
Empezar a difundir falsedades lo antes posible
Ya a finales de 2023, los medios de desinformación pro-Kremlin empezaron a pregonar la falacia de que Ucrania había rechazado la paz. A principios de 2024, difundieron de nuevo afirmaciones, ampliamente desmentidas, de que Occidente era en última instancia responsable de haber truncado un supuesto acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania, puesto que el por aquel entonces primer ministro Boris Johnson había exigido a Ucrania que abandonara las negociaciones. Es más que obvio: promueven la narrativa de que el belicista Occidente controla Ucrania y que Kiev no tiene soberanía y solo suministra territorio para la «expansión» de la OTAN. Esta es una de las mentiras más viejas del manual del Kremlin.
No, nunca llegó a haber acuerdo en Estambul
No hubo ningún acuerdo de paz que estuviera listo para firmar en Estambul. Aunque sí que se mantuvieron negociaciones preliminares sobre temas menos importantes, no se llegó a ningún acuerdo formal. Y, por supuesto, la verdadera razón por la que las negociaciones se estancaron fue la constatación de la brutalidad y los crímenes que Rusia había cometido mientras ocupaba Bucha y otras ciudades de los alrededores de Kiev. Estos acontecimientos destruyeron, con toda razón, las expectativas ucranianas de alcanzar un acuerdo. La invasión rusa se estaba volviendo cada vez más brutal. Pero los medios de desinformación del Kremlin también tenían una explicación muy conveniente para ello. Según el Kremlin, no pasó nada en Bucha. Ucrania lo había orquestado todo para abandonar las negociaciones. Esta es una mentira colosal. Los crímenes de Rusia en Bucha están bien documentados. No se deje engañar por la retorcida historia de guerra y paz del Kremlin.