MH17: diez aƱos de mentiras y negaciones por parte de Rusia
El 17 de julio marca el décimo aniversario de la tragedia en la que un misil superficie-aire BUK 9M83, lanzado por Rusia desde los territorios temporalmente ocupados en Ucrania, derribó el vuelo MH17 de Malaysia Airlines, lo que causó la muerte de los 298 civiles a bordo. Los Países Bajos y Australia concluyeron que Rusia fue la responsable del despliegue del lanzador de misiles Buk que derribó el vuelo MH17 y que este acto constituye una violación del derecho internacional. Desde entonces, los medios de desinformación pro-Kremlin han difundido decenas de narrativas de desinformación para desviar la atención del hecho de que las autoridades rusas son las responsables de estos asesinatos. Los Estados miembros de la UE se han pronunciado de forma inequívoca: ninguna operación rusa de desinformación puede distorsionar estos hechos básicos, puesto que han sido establecidos por un tribunal de justicia.
Entretanto, por si no fuera suficiente con la anexión de Crimea y el asesinato de 298 civiles, Rusia también ha estado librando una guerra no provocada y abiertamente imperialista contra Ucrania durante los últimos dos años y medio.
Ígor el Terrible
Durante la última década, las autoridades rusas han hecho todo lo posible por ocultar tras un velo de mentiras y negaciones su implicación en el asesinato de los 298 civiles inocentes a bordo del vuelo MH17. Sin embargo, su reacción inicial tras el derribo del avión fue de triunfo, celebración y soberbia, ya que los responsables aún no se habían dado cuenta de que acababan de derribar un avión civil en el que viajaban casi 300 personas.
Minutos después del ataque, Ígor Guirkin, autoproclamado «ministro de Defensa» de la llamada «República Popular de Donetsk», compartió fotos del humo proveniente del avión derribado y declaró con orgullo: «Ya se lo advertimos: no sobrevuelen nuestro territorio».
Poco después, Guirkin intentó borrar el mensaje y hacer como si nunca lo hubiera publicado. Pero a día de hoy, ya ha sufrido las consecuencias de sus actos. El 17 de noviembre de 2022, el Tribunal de Distrito de La Haya declaró culpables a Ígor Guirkin y a Sergey Dubinskiy, otro ciudadano ruso, así como a Leonid Kharchenko, de ciudadanía ucraniana, condenándolos a cadena perpetua por el derribo del vuelo MH17 y por el asesinato de las 298 personas que iban en él. El tribunal también les obligó a pagar más de 16 millones de euros en indemnizaciones a las víctimas. Evidentemente, estos criminales fueron juzgados en rebeldía, por lo que ignoraron por completo las sentencias. No obstante, sus condenas siguen siendo un hecho. Su culpabilidad quedó demostrada más allá de toda duda razonable.
Años después, durante la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, Guirkin se reinventó como comentarista militar ultranacionalista. Además, demostró su sed de sangre al criticar abiertamente las tácticas rusas empleadas durante la invasión por considerarlas demasiado suaves y compasivas. No se equivoquen: Guirkin no cuestionaba la invasión de un país soberano por parte de Rusia, sino la forma en la que se estaba llevando a cabo. En resumen, sus críticas estaban dirigidas a Putin, a quien consideraba un fracasado. Y en la Rusia de Putin, eso está terminantemente prohibido, por lo que Guirkin terminó en una prisión rusa condenado a cuatro años de prisión por «incitación al extremismo», en lugar de a cadena perpetua por el derribo del vuelo MH17, como había dictaminado el tribunal neerlandés.
Más atrocidades
Más de dos años después del inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, queda claro que Rusia utilizó el derribo del vuelo MH17 como un primer ensayo de las narrativas de desinformación y tácticas de manipulación que desplegaría posteriormente. Esta guerra no provocada ha causado miles de víctimas en Ucrania. El Kremlin intenta justificar sus acciones con numerosas narrativas de desinformación absurdas, pero algunas de las atrocidades cometidas por Rusia, como el derribo del vuelo MH17, han recibido un tratamiento especial en la desinformación pro-Kremlin.
Los crímenes de guerra cometidos por soldados rusos en Bucha; el bombardeo del teatro, el hospital materno-infantil y los otros objetivos civiles en Mariúpol; el bombardeo del embalse de Nueva Kajovka, y la destrucción de la ciudad de Bajmut son solo algunos de los ejemplos más duros, pero ha habido muchos otros.
Veamos cómo los medios pro-Kremlin han empleado durante la guerra contra Ucrania tácticas y narrativas de desinformación similares a las que utilizaron para ocultar la verdad sobre el vuelo MH17.
La primera mentira: nunca dijimos que habíamos sido nosotros
La primera mentira: «Nunca dijimos que habíamos sido nosotros» es una respuesta instintiva de lo más común ante un error fatal.
En el caso del MH17, el Kremlin optó por aferrarse a las mentiras y a la negación. La base de datos de EUvsDisinfo contiene más de 481 casos de desinformación sobre el vuelo MH17. Una característica clave de la rueda de mentiras en torno a este caso es el esfuerzo por fabricar «versiones alternativas» de la tragedia.
Tras la masacre de Bucha, los medios pro-Kremlin recurrieron a esta misma táctica del manual de manipulación del MH17 para abordar la situación. En primer lugar, el Kremlin negó que la masacre hubiera ocurrido, luego negó cualquier implicación de Rusia y, por último, echó la culpa a otros difundiendo teorías conspirativas sobre los posibles autores.
La segunda mentira: fue un montaje
El 18 de julio de 2014, menos de 24 horas después del derribo del vuelo MH17, el Sr. Guirkin, en un intento de ocultar su sonrisa triunfal de las primeras horas, dio su primera versión falsa sobre la tragedia. Afirmó que, «según las personas encargadas de retirar los cuerpos tras el accidente, muchos de los cadáveres no eran “recientes”, sino que habían fallecido varios días antes».
Esta declaración no solo es una vil mentira y una humillación a los cientos de personas que perdieron a sus seres queridos en la tragedia, sino que también podría tratarse de una violación de los derechos de autor del episodio de Sherlock Holmes de la BBC «Un escándalo en Belgravia», en el que se desarrolla exactamente la misma trama. El episodio se emitió en Rusia en enero de 2012.
En abril de 2022, después de la masacre de Bucha y recurriendo de nuevo a las mismas tácticas empleadas en el contexto del derribo del MH17, los medios pro-Kremlin se dedicaron a dar razones de por qué Ucrania habría organizado un espectáculo tan horrible usando actores y cadáveres.
La tercera mentira: lo hicieron ellos mismos
Horas más tarde, el mismo día de la tragedia, el 17 de julio de 2014, varios medios rusos informaron de que las fuerzas ucranianas habían tratado de derribar el avión del presidente de Rusia.
Una fuente de la Agencia Federal Rusa de Transporte Aéreo, que solicitó permanecer anónima, declaró a la agencia de noticias Interfax que el objetivo del misil ucraniano podría haber sido el avión del presidente ruso. Según dicha fuente, en un momento dado, el «Air Force One» ruso y el Boeing malasio estuvieron cerca el uno del otro y volaron por el mismo corredor aéreo.
El Air Force One ruso es un tipo de aeronave completamente diferente, con un diseño en rojo, blanco y azul apenas parecido al avión malasio y que sigue rutas completamente distintas. Esta afirmación fue una de las primeras que se difundió, así como una de las más persistentes.
Después de que Rusia hiciera saltar por los aires el embalse de Kajovka en junio de 2023, el Kremlin no tardó en acusar a Ucrania de haber destruido el embalse, a pesar de que la infraestructura estaba situada en territorio ucraniano ocupado por Rusia. Es decir, las acusaciones fueron las mismas que en el caso del vuelo MH17. Inevitablemente, los comentaristas rusos también llegaron a la conclusión de que «Occidente» estaba detrás de este ataque, a pesar de las numerosas pruebas que evidenciaban lo contrario. Algunos manipuladores de la información pro-Kremlin incluso trataron de trazar paralelismos con las atrocidades cometidas en Bucha y las explosiones del gasoducto Nord Stream, mientras que otros buscaron ridiculizar a Ucrania describiendo el ataque contra el embalse como un enorme error de cálculo de sus propias fuerzas armadas.
Culpar a Ucrania y Occidente
El 19 de julio de 2014, dos días después de la tragedia, una cuenta de Twitter perteneciente a un tal «Carlos, despachador de vuelo español» que trabajaba en el control aéreo del aeropuerto de Kiev, afirmó que dos aviones de combate ucranianos habían derribado el avión. Rápidamente quedó demostrado que no había ningún «Carlos» trabajando como controlador del tráfico aéreo ucraniano y la cuenta de Twitter fue eliminada. De todos modos, el conocido medio de desinformación estatal pro-Kremlin RT mantuvo la narrativa de los misiles aire-aire ucranianos hasta el 22 de junio de 2021, sugiriendo que la versión de los aviones de combate aún no había sido descartada.
Los principales medios pro-Kremlin también centraron su atención en la afirmación de que el sistema Buk en cuestión fue operado por fuerzas ucranianas. Esta afirmación aparecía con frecuencia; he aquí un ejemplo del medio estatal ruso RT de principios de junio de 2021. No obstante, si bien las fuerzas armadas ucranianas también operan sistemas Buk, todos sus misiles fueron localizados tras la tragedia.
El Kremlin también afirmó que había una bomba escondida en el avión. Trató de sugerir que la tragedia fue beneficiosa para Ucrania y que, por lo tanto, según el principio «Cui bono?» (¿a quién beneficia?), Ucrania es la responsable del ataque. Por supuesto, la maquinaria de desinformación del Kremlin también afirmó que el derribo del vuelo MH17 fue una operación de falsa bandera y una perversa estratagema para desacreditar a Rusia. La base de datos de desinformación de EUvsDisinfo contiene múltiples casos en los que los medios pro-Kremlin ofrecen teorías sobre los «autores reales» del ataque contra el MH17: los servicios de inteligencia británicos, los neerlandeses, los estadounidenses y las élites occidentales. Y, por supuesto, Ucrania.
Estas tácticas de manipulación se volvieron a emplear cuando los invasores rusos cometieron su siguiente crimen de guerra: el bombardeo de la sala de maternidad número 3 de Mariúpol, que se cobró múltiples vidas inocentes, incluidos niños. Tras negar su responsabilidad en un primer momento, pasaron a afirmar que la sala de maternidad había sido tomada por el batallón Azov, que ordenó a todas las mujeres embarazadas, personal de enfermería y demás trabajadores que abandonaran el edificio. La mención del batallón Azov fue un claro intento de desviar la atención del atentado recurriendo a la narrativa favorita del Kremlin sobre el régimen nazi.
Ninguna de estas afirmaciones está respaldada por fuentes legítimas. Las pruebas reales, presentadas por el tribunal de los Países Bajos, fueron completamente ignoradas.
Realidad
En noviembre de 2022, el tribunal de La Haya condenó a cadena perpetua a tres de los cuatro sospechosos en la causa penal del MH17 por su participación en el derribo del avión de Malaysia Airlines en el este de Ucrania el 17 de julio de 2014. El cuarto sospechoso fue absuelto por el tribunal.
Ígor Guirkin, Sergey Dubinskiy y Leonid Kharchenko fueron sentenciados a cadena perpetua. El tribunal consideró que los cargos contra Oleg Pulatov no habían sido probados jurídicamente ni de forma convincente. La fiscalía había pedido cadena perpetua para los cuatro sospechosos.
Los medios pro-Kremlin rechazaron rápidamente la sentencia alegando que el caso carecía de validez jurídica, culpando a Ucrania y cuestionando la integridad del sistema jurídico neerlandés. Las respuestas a la sentencia se ajustaron a la perfección a todas las otras narrativas que los medios rusos habían estado difundiendo para eludir toda responsabilidad por la masacre.
Ver al Kremlin utilizar las mismas tácticas y narrativas para eludir su responsabilidad en tantas otras atrocidades perpetradas después del derribo del vuelo MH17 no hace sino confirmar su brutal afán por alcanzar sus objetivos. Desgraciadamente, esto significa que aún no hemos visto sus últimas fechorías y artimañas. No se deje engañar.
