Palabras dulces y presión sobre África

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La semana pasada analizamos detalladamente el nuevo repunte de la desinformación y la manipulación del Kremlin en relación con la decisión de Moscú de poner fin efectivo a la Iniciativa sobre la Exportación de Cereales por el Mar Negro. Dos de los disparates proferidos fueron el infundado chantaje que los países occidentales habían hecho a Rusia con el fin de aprovechar el acuerdo para obtener beneficios comerciales, provocando que los cereales destinados a los países pobres no llegaran a su destino, y el uso que Ucrania y sus socios occidentales estaban dando a buques civiles para introducir armas de contrabando en Ucrania.

Desde la semana pasada, las cosas han ido de mal en peor, y no solamente con respecto a la situación de la guerra sobre el terreno (más ataques con misiles y artillería y de mayor alcance) y en el mar (amenazas a embarcaciones civiles), sino también con respecto a cómo el Kremlin sigue rebajándose más y más a la hora de mentir para tratar de eludir la responsabilidad de sus actos.

Ya quedó bien claro la primavera pasada que, a pesar de afirmar precisamente lo contrario, Moscú pretende aniquilar la agricultura ucraniana. Rusia no dudaría en destruir la economía de Ucrania y la totalidad del territorio ucraniano controlado por Kiev si contara con los recursos militares adecuados para ello. Los métodos del Kremlin dejan claro que su objetivo es matar y aterrorizar a la población civil mediante bombardeos indiscriminados y ataques con misiles. Los llamamientos al genocidio son, si no alentados, sí abiertamente tolerados en la infoesfera rusa, así como las imprudentes proclamas a favor del uso de armas nucleares.

Los sistemáticos bombardeos con misiles rusos de esta semana sobre la ciudad de Odesa, su principal puerto de exportación agrícola y el centro de la ciudad, incluida la Catedral de la Transfiguración, demuestran una vez más este deseo irrefrenable de destrucción. Y Rusia no se detuvo ahí, sino que siguió atacando el transporte fluvial y las rutas de exportación de cereales a lo largo del Danubio, cerca de la ciudad de Reni, en la frontera con Rumanía.

Las imágenes muestran una historia y las palabras, una mentira más

El obstinado uso de la negación como mentira por parte del Kremlin es notable por dos razones: en primer lugar, porque el ataque con misiles contra la Catedral de la Transfiguración de Odesa, una impresionante estructura y una de las principales atracciones de Odesa, puede ser difícil de digerir incluso para los creyentes ortodoxos rusos. El edificio ha sufrido graves daños y el Secretario General de la ONU ha condenado rotundamente el ataque. Peskov, el portavoz de Putin, hizo las siguientes declaraciones negando la autoría rusa de los hechos: «Nuestras fuerzas armadas nunca llevan a cabo ataques contra infraestructuras sociales, y mucho menos contra templos, iglesias y otros edificios de este tipo». Esta mentira no hace más que agravar la situación y tiene un tinte particularmente siniestro, sobre todo después de un año y medio de ataques sistemáticos con misiles por parte de Rusia en todo el territorio ucraniano.

En segundo lugar, tras el ataque contra las instalaciones portuarias de Reni en el Danubio, del que se difundieron rápidamente imágenes de silos de almacenamiento de cereales destruidos en los medios de comunicación internacionales, el conservador medio de comunicación Komsomólskaya Pravda y otras voces pro-Kremlin tuvieron dificultades para escoger la razón «correcta» del ataque. Las fotografías se encargaron de mostrar la verdad sin tapujos: el objetivo de dicho ataque fue la destrucción de las exportaciones de cereales, mientras que las palabras, en una narrativa forzada y engañosa, sugerían que «el ataque se perpetró para limitar la entrega de armas a Ucrania por parte de Occidente».

Manipulación de la infoesfera

En los próximos días, los líderes rusos se reunirán con un grupo de líderes africanos en el marco de una cumbre que se celebrará en San Petersburgo. El estado ruso está promocionando el evento de forma masiva. El 24 de julio se publicó un artículo firmado por Putin titulado: «Rusia y África: aunar esfuerzos por la paz, el progreso y un futuro próspero», en el que se detallaba el programa de la cumbre. Dicho artículo se difundió con inusitada rapidez a través de distintos medios en inglés, francés, español, alemán, portugués y árabe y también en medios locales de países de Oriente Medio y África. En los últimos meses, el ministro de Asuntos Exteriores, Sergey Lavrov, ha realizado varios viajes diplomáticos a África para garantizar la asistencia de los líderes africanos a la cumbre, que parece haber sido concebida para exhibir el protagonismo de Rusia en la escena mundial. La anterior y primera cumbre con los líderes africanos se celebró en 2019. Ahora parece que vuelve a ser necesaria otra, a pesar de que los compromisos adquiridos en 2019 no se han cumplido y los nuevos objetivos parecen más bien escasos. La óptica es lo que importa. Véase aquí la realidad.

Un artículo sobre África, cuando en realidad lo importante son los cereales

El artículo de Putin es también digno de mención. En términos de comunicación, es similar al documento «Concepto de la política exterior de la Federación de Rusia», firmado por Putin el 31 de marzo. Estos artículos son materiales propagandísticos centrados en un solo tema. Su contenido no refleja el título de los artículos, sino que se limita a repetir una y otra vez la misma falsa narrativa. El de política exterior consistía más bien en una justificación de la guerra contra Ucrania, sin importar que en los documentos nunca se mencionase a Ucrania. Putin prefiere no mencionar los verdaderos protagonistas de su discurso. Nunca pronuncia el nombre de Navalni y apenas algunas veces el de Zelenski.

Dedica prácticamente la mitad del artículo sobre África, por ejemplo, a quejarse de «Occidente» y de sus supuestos hábitos coloniales, mientras glorifica a la Unión Soviética y a sus grandes logros, dejando a Ucrania fuera de la ecuación. Y, a continuación, se destapa el verdadero tema central del artículo: el acuerdo sobre los cereales. Occidente se equivoca en todo, y no se puede culpar a Rusia por haberse retirado del acuerdo.

El artículo presenta un conjunto de cifras elegidas a conveniencia que:

  • son incorrectas. El artículo tergiversa las cifras del Centro de Coordinación de la ONU sobre los porcentajes de cereales exportados a la UE; véanse nuestros argumentos que lo desmienten aquí.
  • omiten lo más obvio. El artículo no menciona el hecho de que Ucrania ha sido el mayor proveedor de cereales del Programa Mundial de Alimentos de la UNO y de Programa Mundial de Alimentos. Antes de la guerra, en un año normal, Ucrania producía comida suficiente para alimentar a 400 millones de personas. Véase esto.
  • son convenientemente confusas. China es, con diferencia, el principal beneficiario de la Iniciativa sobre la Exportación de Cereales por el Mar Negro. Véanse aquí los datos de la ONU.
  • promueven mentiras manifiestas. El artículo afirma que las sanciones de la UE impiden que Rusia pueda exportar productos alimentarios. Tales sanciones no existen. Al contrario, se han establecido excepciones explícitas para los alimentos y los sistemas de pago. Véase nuestra página explicativa de las sanciones aquí.

En una publicación de Telegram, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, pasó de interpretar de forma dudosa y restrictiva el concepto de «países más pobres» (quienes supuestamente solo reciben el 3 % de los cereales) a mentir de forma descarada («el 97 % se destina a los más ricos»).

Palabras de gánster

En un fragmento del artículo, con cierto tono amenazador, Putin afirma: «comprendo la importancia de un suministro ininterrumpido de alimentos para el desarrollo socioeconómico y la estabilidad política de los Estados africanos». También afirma que Rusia está capacitada para reemplazar las exportaciones de Ucrania. El fragmento puede llegar a recordarnos a las actitudes de un gánster que pretende dominar el mercado deshaciéndose de sus rivales.

Véase nuestro análisis más detallado de lo que Putin realmente quiere decir aquí.

Puede que este artículo sea el punto de partida de una estrategia de Rusia con respecto al continente africano. El Club Valdai, un grupo de reflexión dirigido por el Kremlin, parece haber recibido ahora órdenes para pasar a la acción, ya que, el mismo día en que apareció el de Putin, publicaron otro artículo en el que esbozan algunas de las mismas cuestiones.

También bajo nuestro radar de desinformación esta semana:

Lukashenko alerta de un posible ataque de Polonia contra Bielorrusia

El dictador bielorruso ha vuelto a afirmar que Polonia y otros países se están preparando para enviar sus tropas a Ucrania y atacar a Bielorrusia. Véase nuestro análisis exhaustivo y argumentos que lo desmienten aquí. Se trata de una mentira diseñada para ofuscar la brutal guerra que sigue azotando a Ucrania. En su visita al líder ruso en San Petersburgo, Lukashenko expuso los supuestos detalles a Putin, quien, a juzgar por su actitud relajada, no parecía demasiado preocupado ni convencido por la cuestión.

Interferencia en las elecciones españolas: sembrar el miedo

Los troles pro-Kremlin tienen su mirada puesta en los procesos electorales, no solamente en EE. UU., sino también en toda Europa. El líder de Wagner, Yevgeni Prigozhin, ya alardeó hace un tiempo de su capacidad de injerir en ellos. Durante las recientes elecciones generales españolas, pudimos observar una vez más la estratagema de clonar un sitio web oficial, esta vez uno perteneciente a la Comunidad de Madrid. El 22 de julio, se publicó un artículo en el que se advertía del riesgo de que se perpetraran atentados terroristas el día de los comicios. El falso artículo afirmaba referirse a una información inexistente del Ministerio del Interior español según la cual el 23 de julio, el día de las elecciones, los colegios electorales podrían ser atacados por la antigua banda terrorista ETA.

Con un texto y fotografías cargados de dramatismo, el objetivo del artículo era conseguir que los votantes se abstuvieran de acudir a las urnas. Según información de terceros, las URL al dominio fueron promovidas por usuarios privados rusos de Telegram residentes en España. En la tarde del 23 de julio, ya no se podía acceder al dominio. Además, otros grupos «hacktivistas» rusos lanzaron ataques híbridos (incluidos ataques distribuidos de denegación de servicio y otras manipulaciones) contra la infraestructura tecnológica oficial en España con el fin de generar desconfianza con respecto a la integridad del proceso democrático.

Consulte nuestra base de datos para obtener más ejemplos de desinformación.

Cláusula de exención de responsabilidad

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