La conveniente distracción del falso martirio
Mientras que la mayoría de la gente prefiere pasar las soleadas tardes de finales de agosto exprimiendo los últimos días de vacaciones, los agentes de desinformación del Kremlin trabajan duro para producir en masa narrativas que reflejen su retorcida visión del mundo. Mentir con tanto descaro y tan sistemáticamente no es un trabajo fácil. El Kremlin aprovecha cualquier oportunidad de crear una distracción haciendo declaraciones cada vez más desconcertantes, no vaya a ser que la opinión pública reflexione sobre un tema demasiado tiempo y se dé cuenta de que la realidad no es lo que parece.
Esta semana no ha sido la excepción. Los propagadores de la desinformación pro-Kremlin han comentado con profusión la repentina detención del fundador de Telegram, Pável Dúrov, en Francia, han seguido escondiendo bajo la alfombra todas las noticias incómodas sobre Kursk y, por si fuera poco, han añadido una buena dosis de alarmismo nuclear a la situación.
Una grata distracción: la «conspiración de Occidente»
El 24 de agosto, el fundador de Telegram, Pável Dúrov, fue detenido por las autoridades francesas por denuncias que aseguran que Telegram se utiliza para actividades ilícitas como el tráfico de drogas y la distribución de pornografía infantil. Este acontecimiento saltó a los titulares en varios países. Para los propagandistas del Kremlin, supuso una grata distracción de la «situación difícil» (el eufemismo favorito de Moscú para referirse a la incursión ucraniana en Kursk) en la que se encuentran. Así pues, como era de esperar, no desaprovecharon la oportunidad y usaron la visibilidad internacional para difundir teorías conspirativas y acusaciones manidas contra «Occidente».
He aquí una muestra rápida de algunos de los casos que hemos registrado en nuestra base de datos. El arresto de Dúrov sirve para encubrir lo que sucede en Palestina. Los países occidentales lo han hecho porque han perdido la batalla contra Rusia. La larga y codiciosa mano de EE. UU. está detrás de las autoridades francesas. Occidente ha arrestado a Dúrov para restringir la libertad de expresión. Ah, y como no podía faltar, Occidente ha arrestado a Dúrov porque Europa es un infierno totalitario y nazi.
Espejito, espejito
Podríamos seguir, pero seguro que ya ha entendido la idea. La narrativa subyacente está bastante clara. La vida en Rusia es mucho mejor que en Europa porque hay más libertad y más respeto por los derechos humanos. Ahora, el «malvado Occidente» pretende destruir esta utopía humanitaria e ir a por Telegram es una forma de lograrlo. Para el Kremlim, la plataforma de Dúrov no es simplemente otro medio más de comunicación sin restricciones. A pesar de que ofrece una plataforma para blogueros y voces críticas con el Kremlin, la aplicación de Telegram es, sobre todo, un importante «frente digital» en la guerra de Rusia contra Ucrania. Por lo que la supuesta defensa del Kremlin de la libertad de expresión debe tomarse con muchas, muchísimas reservas.
De hecho, nuestro equipo ha estado siguiendo cómo el Kremlin ha ido restringiendo y erosionando la libertad de expresión y la pluralidad de medios en Rusia. Las actuaciones de Moscú han ido desde bloquear el acceso a medios de noticias legítimos y promulgar leyes desproporcionadamente restrictivas, si no completamente totalitarias, hasta encarcelar a periodistas o a cualquiera que se atreva a decir la verdad sobre la guerra de Rusia contra Ucrania y silenciar a las ONG calificándolas de «indeseables». En este momento el Kremlin está utilizando el arresto de Dúrov para intentar presentarse como defensor de la libertad de expresión.
Un difícil equilibrio
Hay que reconocer que, para los propagadores de desinformación del Kremlin, toda esta situación es un poco como caminar sobre una cuerda floja en un día de viento. Por un lado, tienen que reforzar el principio promovido por el Kremlin de своих не бросаем («nosotros no abandonamos a nuestro pueblo»), del que Rusia recientemente ha dado buena muestra al intercambiar a figuras políticas de la oposición y a periodistas occidentales encarcelados de forma arbitraria por espías reales y por asesinos del Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB). Y por otro lado, han tenido que minimizar toda percepción de que Dúrov mantiene demasiada amistad con el Kremlin, para no acallar las bienintencionadas, aunque a veces mal informadas, expresiones de apoyo a Dúrov que lo consideran un mártir de la libertad de expresión.
Seguir escondiendo la cuestión de Kursk bajo la alfombra
Por otra parte, tanto en el frente digital como en el campo de batalla real, la espinosa cuestión del avance ucraniano en territorio ruso se sigue escondiendo convenientemente bajo la alfombra, mientras se adopta una actitud de «calma, todo va bien» promovida por los principales medios estatales y pro-Kremlin. Esto es un recordatorio demasiado obvio de que las líneas rojas establecidas por los proveedores de desinformación del Kremlin son una amenaza sin fundamento. Lo mejor es evitar hablar de «el problema en Kursk». Y cuando no quede más remedio, aparentar una cobertura de los hechos clara y objetiva. O mejor aún, centrarse en la «valentía» y «solidaridad» del pueblo ruso.
Una explosión nuclear «sucia» para terminar
En un giro nada sorprendente de los acontecimientos, el alarmismo nuclear vuelve a formar parte de la programación de desinformación del Kremlin. De hecho, jugar la carta de la «preocupación por la seguridad nuclear» fue una de las primeras reacciones del Kremlin a la incursión ucraniana en Kursk. Los medios acusaron falsamente a Ucrania de atacar la central nuclear de Kursk con un dron y de preparar ataques parecidos contra la central de Zaporiyia para poder culpar a Rusia del desastre nuclear resultante. Cuando fingir preocupación no es suficiente, el Kremlin juega la carta de la «bomba sucia» y acusa a Ucrania de planear la diseminación de material radioactivo.
Por regla general, los medios de desinformación pro-Kremlin presentan su alarmismo nuclear apenas disimulado como si acabaran de salir a la luz pruebas irrefutables de que Ucrania estaría planeando supuestos ataques nucleares. Es más, esta narrativa de la «bomba sucia» ha aparecido de forma regular en los discursos de desinformación del Kremlin desde que se hizo evidente que la «operación militar especial» no lograría «tomar Kiev» en tres días. No se deje engañar.

También bajo el radar de EUvsDisinfo esta semana
- Durante el mes pasado, los Juegos Olímpicos de París estuvieron exactamente en el punto de mira del Kremlin. Nuestro equipo informó de las opiniones absurdas y llenas de odio del Kremlin sobre los Juegos aquí, aquí y aquí. Y aun así, el Kremlin sigue difundiendo la idea de que los Juegos han demostrado que el deporte está muerto y que se ha convertido en una simple maniobra de relaciones públicas para satánicos y degenerados. El Kremlin, que probablemente sigue resentido por la exclusión de Rusia de los Juegos a causa de la guerra a gran escala que inició contra Ucrania, insiste machaconamente en que el liberalismo y los valores occidentales destruyen los valores espirituales y sociales tradicionales, así como la identidad nacional, cultural y de género. No se deje engañar por esta supuesta moralidad. Los medios pro-Kremlin llevan años usando la narrativa de los «valores amenazados» para desprestigiar la postura liberal de Occidente con respecto a los derechos de las mujeres y las minorías étnicas y religiosas, así como de la población LGBTIQ, entre otros grupos.
- Para el Kremlin, un día sin acusar a Ucrania de nazismo es un día perdido. Está claro que a los contrabandistas de desinformación pro-Kremlin no les gusta perder el tiempo, puesto que la acusación infundada de nazismo se coló rápidamente en las narrativas de desinformación sobre el avance ucraniano en la región de Kursk. TASS, una importante agencia estatal de noticias rusa convertida en medio de desinformación, aseveró falsamente que fascistas ucranianos habían matado a civiles a quemarropa y habían usado a huérfanos como escudos humanos. Algo tan retorcido solo puede concebirse en las mazmorras propagandísticas más oscuras del Kremlin. La realidad es que las tropas ucranianas están distribuyendo ayuda humanitaria entre la población local y que las autoridades ucranianas se están ofreciendo a evacuar a ciudadanos rusos de la región de Kursk. Los numerosos periodistas independientes que han estado informando desde la región de Kursk no han encontrado pruebas que respalden estas salvajes acusaciones. Esta narrativa recuerda a las declaraciones del Kremlin de comienzos de 2014 que aseguraban que la población de etnia rusa de la península ucraniana de Crimea estaba siendo maltratada. Tales declaraciones resultaron ser falsas y ni siquiera las ONG rusas enviadas a Crimea por instituciones estatales rusas con el objetivo de investigar la situación pudieron encontrar pruebas de ello. Sin embargo, sí que existen numerosas pruebas que indican que los ocupantes rusos han estado cometiendo abusos contra la población tártara y otros grupos poblacionales desde marzo de 2014.
- Esta semana, el Kremlin ha vuelto a mostrar su inherente incapacidad para entender la democracia. Cada vez que la gente de cualquier lugar acude a las urnas y el resultado podría no favorecer los intereses imperialistas de Rusia, el Kremlin denuncia una «revolución de colores» instigada por Occidente. A medida que se acerca octubre, mes en que se celebrarán unas elecciones que pueden ser claves en Georgia, el Kremlin intensifica la difusión de afirmaciones falsas sobre una supuesta revolución de colores que EE. UU. estaría planeando tras las elecciones de octubre. De hecho, nuestro equipo ha destapado los intentos de desinformación pro-Kremlin en Georgia con considerable detalle. Se han empleado narrativas de desinformación similares en la cobertura informativa sobre protestas en Armenia, Ucrania, República Checa, Bulgaria, Bielorrusia, Venezuela, Eslovaquia y Hong Kong. El objetivo es presentar a los movimientos de protesta como actores agresivos que constantemente preparan nuevos golpes revolucionarios.