Las elecciones, todavía un campo de batalla para un Kremlin desencantado
Han pasado algunas semanas desde las elecciones al Parlamento Europeo y aún faltan varios meses para las elecciones presidenciales de EE. UU del 5 de noviembre. Durante la próxima mitad del año se celebrarán muchos otros comicios, entre ellos, varias elecciones presidenciales y un referéndum sobre la UE en Moldavia, que tendrá lugar el 20 de octubre.
En el ecosistema de información pro-Kremlin se percibe un sentimiento de desilusión por el resultado de las elecciones al Parlamento Europeo, por la nueva Comisión Europea que se está gestando y por la nueva dinámica que han adquirido las elecciones presidenciales estadounidenses por la candidatura de Kamala Harris.
A continuación, analizaremos cómo se abordan las elecciones en el ecosistema de información del Kremlin.
Las elecciones parten de un principio fraudulento
Veamos una frase extraída de un artículo de opinión política publicado recientemente en el medio estatal ruso RT (Russia Today), de alcance mundial: «La propaganda occidental nos ha hecho creer que las elecciones son el resultado de una competencia justa y que casi cualquier persona puede llegar al poder siempre que sus ideas cuenten con el apoyo de un número suficiente de ciudadanos».
El extenso artículo desacredita las elecciones argumentando que causan inestabilidad y apoya fervientemente el engañoso concepto del Kremlin (acuñado por el célebre colaborador de Putin, Vladislav Surkov) de la «democracia soberana» o «gestionada», con Putin en una posición de poder casi perpetua. Como era de esperar, el artículo también promueve la habitual narrativa del Kremlin sobre el inminente colapso de la UE y de Occidente.
«El Parlamento Europeo defraudó a sus votantes»
En la distorsionada realidad del Kremlin, los partidos de extrema derecha lograron buenos resultados en las elecciones, pero perdieron la batalla a la hora de resultar relevantes en el Parlamento Europeo debido a una conspiración de los demás partidos en su contra. Como resultado, la coalición «Patriotas por Europa», que incluye al partido francés Agrupación Nacional y al húngaro Fidesz-Unión Cívica, no obtuvo ningún cargo importante en el Parlamento Europeo. La idea implícita es que el proceso político en el Parlamento fue, en cierto modo, injusto, ya que los partidos de centro aprovecharon su mayoría para decidir sobre el liderazgo de las comisiones parlamentarias y votaron en bloque para aprobar a Ursula von der Leyen para un segundo mandato como presidenta de la Comisión Europea.
Les guste o no, es así como funciona la democracia: cuando la voluntad de los electores se materializa en los órganos representativos.
La próxima Comisión Europea: «Ursula von der Leyen es el camino a la militarización»
Tras la investidura de Ursula von der Leyen por el Parlamento Europeo, el periódico sensacionalista del Kremlin Moskovski Komsomolets anticipó que debíamos esperar «discursos de odio y comentarios malintencionados» por parte de la nueva presidenta de la Comisión.
Cabe destacar esta declaración del portavoz de Putin, Dmitry Peskov: [El discurso de Ursula von der Leyen confirmó] «la tendencia de los países europeos hacia la militarización, el fomento de las tensiones y los métodos de confrontación en materia de política exterior». Todo ello enmarcado en otro clásico del Kremlin: la narrativa de la soberanía perdida. Según esta perspectiva, independientemente de si hablamos de elecciones o no, quien controla la UE es el malvado Washington, ya que Europa ni tiene, ni quiere, ni puede desarrollar una identidad política independiente de EE. UU.
La mayoría de los medios rusos califican de «agresiva y amenazadora para Rusia» la estrategia de reforzar la defensa y la seguridad europeas. No es de extrañar, ya que cada acción de Moscú en su guerra contra Ucrania, iniciada unilateralmente, se ha presentado como una «defensa sagrada en la lucha más amplia de la civilización».
Las elecciones presidenciales de EE. UU.: todo lo oculto, a la luz
Estados Unidos juega un papel crucial en la autopercepción de Rusia. Además del Reino Unido, ¿a qué otro país solían enviar los millonarios rusos a sus hijos en busca de educación y desarrollo profesional? A las prestigiosas universidades e instituciones de EE. UU. Incluso aunque las encuestas de opinión pública muestren una visión negativa hacia las políticas oficiales de EE. UU., muchos sectores de la población rusa, incluida la élite, siguen apreciando los últimos dispositivos y productos de consumo masivo estadounidenses.
En apariencia, los dirigentes rusos y los afines al Kremlin fingen que no les importa si gana Donald Trump o Kamala Harris. «Las relaciones seguirán en malos términos» fue el mensaje que difundieron tanto Patrushev, asesor de Putin, como Maria Zajárova, portavoz del Ministerio de Exteriores ruso; a su vez, Dmitry Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad y expresidente ruso, añadió que el presidente de EE. UU. no es más que un simple adorno, ya que es el «Estado profundo» quien realmente dirige todo lo que pasa en el país.
Retahíla de conspiraciones
La narrativa del «Estado profundo», junto con todas las diversas conspiraciones relacionadas, ha ganado nuevamente protagonismo en los medios estatales rusos y se ha intensificado desde que el presidente Biden anunció su retirada como candidato en la carrera presidencial. La red Sputnik, que publica en más de 25 idiomas a través de distintas cuentas en redes sociales, sostiene que el «Estado profundo» ha mantenido a Biden en el cargo únicamente con motivo de la guerra con Rusia para luego deshacerse de él.
En realidad, contrariamente a lo que afirma el Kremlin, el propio presidente Biden llegó a la conclusión de que su candidatura no era viable. En segundo lugar, ni EE. UU. ni «Occidente» están en guerra con Rusia. Rusia inició una guerra contra Ucrania en un acto de agresión imperialista.
Los propagandistas del Kremlin aseveran que la vicepresidenta Kamala Harris es una simple figura decorativa del «Estado profundo», sin ninguna autonomía real. O que Soros y los Clinton son, al parecer, los titiriteros de Kamala Harris. Podríamos seguir inmersos en una vorágine de narrativas de desinformación similares: que la retirada de Joe Biden demuestra que EE. UU. está dirigida por el Estado profundo, que grupos en la sombra han dictado los resultados de las elecciones presidenciales, que élites globales han derrocado a Donald Trump o que EE. UU. está dirigido por un régimen tiránico e ilegítimo que manipuló los resultados de las elecciones de 2020.
A pesar de todo el ruido generado por el Kremlin, la única realidad es que Moscú deposita todas sus esperanzas en un cambio de rumbo político en EE. UU. y en una disminución del apoyo estadounidense a Ucrania.
Consulte nuestra serie de artículos sobre elecciones y otros recursos valiosos para contrarrestar la desinformación y la manipulación extranjeras. No se deje engañar.