Manipular la infoesfera, reprimir al pueblo y rendir culto a Lukashenko
Han pasado ya tres años desde que las autoridades bielorrusas manipularon, amañaron y falsearon las elecciones presidenciales del país el 9 de agosto de 2020. Este escándalo electoral dio lugar a lo que algunos consideran las mayores protestas que se recuerdan en Bielorrusia, las cuales lograron reunir a personas de todos los sectores de la sociedad. En las redes sociales se difundieron vídeos e imágenes de cientos de miles de manifestantes bielorrusos. Un debilitado Lukashenko recibió el respaldo de Moscú para reprimir a la población bielorrusa de a pie con una brutalidad y fuerza insondables.
Hemos publicado de forma periódica resúmenes de la situación de los presos políticos, defensores de los derechos humanos, miembros de la sociedad civil, periodistas, figuras de la oposición y ciudadanos de a pie, a quienes el régimen ha intentado silenciar. En 2021, publicamos un resumen de la situación un año después del escándalo electoral y, más tarde, un estado actualizado de la cuestión. Desde entones, Lukashenko ha declarado públicamente, casi con un tono de jactancia, que es «un dictador».
La persecución de la actividad en Internet ha encontrado nuevas fórmulas condenatorias, que a menudo se traducen en draconianas penas de prisión, difamación o demandas de confesiones públicas dirigidas no solo contra la oposición, sino contra cualquiera que se atreva a alzar la voz contra el régimen y sus crímenes.
Verano de 2023: la represión no cesa
Por desgracia, la mayoría de las noticias son malas. A continuación resumimos la situación con algunas cifras y hechos claves.
El régimen ha reprimido a más de 100 000 personas mediante detenciones y encarcelamientos, obligándolas a dimitir de sus puestos de trabajo o a exiliarse, o bien abriendo contra ellas causas administrativas o penales. Las autoridades han añadido a miles de ciudadanos a una lista de presuntos «extremistas» y los han encarcelado por motivos políticos, entre ellos el Premio Nobel de la Paz Alés Bialiatski. El Estado no solo ha catalogado de «extremistas» a cientos de medios de comunicación y de cuentas en redes sociales, sino que también ha encarcelado a personas por el mero hecho de haber puesto un «me gusta» en ciertos contenidos en línea o haber hecho un comentario en una publicación de Telegram. Entretanto, la propaganda del régimen compara a Lukashenko con Jesús y hace un llamamiento para que los ciudadanos bielorrusos en el exilio regresen al país.
A fecha 8 de agosto de 2023, el Centro de Derechos Humanos Viasná lleva identificados a 1 485 presos políticos en Bielorrusia. La organización también tiene constancia de más de 3 400 personas condenadas en juicios penales por motivos políticos. Estas cifras confirman una continuada tendencia al alza de las persecuciones por motivos políticos. Para conocer más información sobre las actividades del Centro Viasná, puede consultar nuestro artículo de octubre de 2022.
Según un informe reciente del Law and Democracy Center (Centro de Derecho y Democracia), una organización internacional de defensa de los derechos humanos, el número total de víctimas de la represión continuada que se está ejerciendo en el país desde mayo de 2020 supera las 136 000 personas. Diez personas han sido asesinadas y unas 1 500 encarceladas por motivos políticos, algunas de ellas bajo condiciones inhumanas. Las autoridades han detenido arbitrariamente a más de 35 000 ciudadanos bielorrusos y han obligado a más de 100 000 a abandonar el país.
Relaciónate con «un extremista» e irás a la cárcel
El Ministerio Bielorruso del Interior y la KGB han encarcelado continua y arbitrariamente a personas por su presunta relación con quienes figuran en la lista negra de «extremistas». Esta lista de «extremistas» contiene actualmente más de 3 000 nombres, entre los que se encuentran numerosos blogueros y profesionales de los medios de comunicación.
Además, el Ministerio de Información ha añadido a miles de medios y cuentas de redes sociales a la lista. En un solo día, el 4 de julio de 2023, un tribunal bielorruso añadió 114 cuentas a dicha lista. La Asociación de Periodistas de Bielorrusia (BAJ) es considerada ahora una «formación extremista». Vea la cronología más detallada de la represión contra los medios de comunicación y los profesionales de los medios de comunicación bielorrusos aquí, aquí, y aquí.
Desapariciones
Un hecho preocupante, según Viasná y otros defensores de los derechos humanos, es la ausencia total o durante meses de información sobre las condiciones y el paradero de conocidos líderes de la oposición y ciudadanos encarcelados, como Víktor Babariko, María Kolésnikova, Serguéi Tijanovski, Mikalai Statkevich, Maxim Znak, Ihar Losik, Alena Lazarchyk y Andrzej Poczobut. Ellos, y muchos otros, permanecen en estricto aislamiento e incomunicados durante meses. También se encuentran en esta situación algunos miembros de Viasná, incluyendo a Alés Bialiatski, presidente de la organización y Premio Nobel de la Paz. Otra de las cuestiones concierne las causas de la muerte de los presos políticos Vitold Ashurak, Mikalai Klimovich y Ales Pushkin.
Los defensores de los derechos humanos también denuncian la continua represión de la libertad de expresión, que incluye castigos por poner «me gusta» en ciertas publicaciones en línea. Un ejemplo reciente es el caso de Dzmitry Papkou, de 29 años, quien fue sentenciado a dos años de prisión por haber puesto dos «me gusta» en publicaciones críticas contra Lukashenko en la red social de habla rusa Odnoklassniki (OK) en 2021.
Véanse nuestros anteriores análisis sobre la represión en Bielorrusia aquí y aquí.
Arrepentimiento público y extremistas
Como parte de su campaña de intimidación, los medios estatales han seguido publicando vídeos de «arrepentimiento». En abril de 2023, un ciudadano detenido hizo las siguientes declaraciones en una supuesta «entrevista» en el principal canal de televisión estatal Belarus 1 TV, haciendo referencia a los comentarios críticos que había realizado en el pasado en su página personal de Facebook: «Agradezco enormemente la oportunidad de presentar públicamente en el principal canal [de televisión] mis disculpas al jefe del Estado. Reconozco que actué mal, de forma despreciable e infantil». EUvsDisinfo no proporcionará enlaces ni ayudará a promover este tipo de contenidos.
La represión es necesaria, las colonias penales son sanatorios y, por favor, regresad
La propaganda estatal describe esta represión continuada como un proceso social menor, necesario y aceptable. Un destacado reportaje emitido en Belarus 1 TV en julio de 2023 elogiaba las condiciones en las colonias penales, presentándolas como sanatorios. En el reportaje también se «entrevistaba» a varios presos políticos quienes, actuando seguramente bajo presión, se describían a ellos mismos como criminales ordinarios.
En las últimas semanas, la propaganda estatal ha empezado a hacer mayor hincapié en la llamada iniciativa de «retorno seguro» que Lukashenko lanzó en febrero de 2023. Su decreto establecía una comisión estatal especial formada por funcionarios estatales y propagandistas encargada de revisar casos individuales de bielorrusos residentes en el extranjero que temen regresar a Bielorrusia a pesar de no haber cometido delitos graves (como denominan a aquellos que conllevan penas de varios años de prisión). La comisión ofrece garantías de que el «retorno seguro» es posible tras un arrepentimiento público. Al parecer, en los últimos meses, la comisión ha recibido solamente unas decenas de solicitudes, lo que indica que los ciudadanos bielorrusos en el extranjero han recibido la iniciativa con profunda desconfianza.
Llamada a una mayor labor ideológica
La iniciativa parece pretender demostrar que los opositores políticos están supuestamente reconociendo sus errores y que prefieren la vida en Bielorrusia que en el extranjero. Es probable que las autoridades recurran a ella como preparación para las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales de 2024-2025. En una reunión celebrada el 28 de julio con la presidenta del Consejo de la República, Natallia Kachanava, Lukashenko pidió una labor ideológica más activa y se refirió implícitamente a las protestas de 2020 argumentando: «Tenemos que asegurarnos de que nuestro país y nuestra sociedad no se desestabilicen como ya ha ocurrido en otras ocasiones».
En una extensa «entrevista» emitida en Belarus 1 TV, un joven aseguró que la «iniciativa de retorno» funciona, y que se siente mucho mejor viviendo en Bielorrusia que en Polonia. EUvsDisinfo no puede determinar si la entrevista se realizó bajo coacción, pero como se trata de un nuevo y significativo recurso informativo, hemos incluido un enlace al vídeo. «Quiero que los ciudadanos bielorrusos regresen a Bielorrusia, que vean esta entrevista y lleguen a la conclusión de que en ningún lugar del extranjero vivirán mejor [que en Bielorrusia]», afirma el retornado entre otras muchas declaraciones en las que elogia su vida en Bielorrusia.
¡Bienvenida a Bielorrusia, madre de Román Protasévich!
Una de las figuras centrales que promueve la «iniciativa de retorno» es la madre de Román Protasévich, ex bloguero bielorruso que fue detenido en mayo de 2021 después de que el Estado bielorruso obligara al avión de Ryanair en el que viajaba a aterrizar en Minsk. Más tarde, el 3 de mayo de 2023, fue sentenciado a ocho años de prisión por gestionar un popular canal de Telegram que el Estado bielorruso consideraba «terrorista». Se convirtió en el blanco de una masiva campaña de desprestigio dirigida por el Estado bielorruso (véase nuestra base de datos), pero Lukashenko le indultó unas tres semanas después, el 22 de mayo de este año.
A continuación, este julio, el canal de televisión estatal TV ONT emitió un videorreportaje en el que aparecían Román y su madre Natallia, quien había abandonado Bielorrusia en otoño de 2020 por temor a la persecución política y había regresado recientemente al país tras dirigirse a la «comisión de retorno». Sentada en un banco en Minsk al lado de su hijo, Natallia hizo unas declaraciones similares a las de otros retornados, diciendo que echaba de menos a sus hijos, a su madre, a Minsk y al país, y que Bielorrusia era un país libre. Román, a su vez, elogiaba la vida en Bielorrusia. Hacia el final de la entrevista, le aseguraba al entrevistador de la TV estatal que no se involucraría más en política.
Esta retransmisión de la ONT deja unas sensaciones un tanto extrañas. El régimen de Lukashenko a menudo fuerza las confesiones de los opositores políticos. De hecho, Román Protasevich apareció en la ONT el 31 de mayo de 2021, poco después de ser detenido en el vuelo de Ryanair. En esta nueva entrevista, Román se muestra inquieto y las palabras de su madre parecen declaraciones más que ensayadas.
Propaganda estatal: Lukashenko, alias Jesucristo, luchando contra los enemigos de clase
Los medios estatales bielorrusos dedican con frecuencia gran parte de su cobertura a denigrar a los opositores políticos. En la víspera del tercer aniversario de las elecciones presidenciales del 9 de agosto de 2020, los esfuerzos para desacreditar a los líderes democráticos y las protestas se han intensificado.
A principios de agosto, varios canales de Telegram dedicados a difundir desinformación, incluyendo entre ellos el de la Empresa Estatal de Radiodifusión y Televisión, difundieron un mensaje en el que se afirmaba que la líder prodemocrática bielorrusa Svetlana Tijanóvskaya había dicho abiertamente en una entrevista que había fumado marihuana y abogaba por legalizar las drogas blandas. En realidad, esta cita falsamente atribuida a Tijanóvskaya pertenecía al sitio web satírico Panorama. Este no es el primer incidente relacionado con Panorama. Ya hemos informado en otras ocasiones de una serie de casos en los que medios de desinformación presentaron «noticias» inventadas de Panorama como verdaderas.
La propaganda del Estado no escatima esfuerzos a la hora de reforzar la imagen de Lukashenko a nivel nacional. «Lukashenko no es solo un político y un líder conocido mundialmente, sino que es la personificación de un conjunto de narrativas políticas, económicas y morales. Se opone al degenerado Occidente, que es el núcleo de la confrontación con el ideario bielorruso. Por ello, la próxima campaña electoral no será solamente una lucha política», explicó recientemente un comentarista político en el canal de televisión STV. Se insta a los telespectadores bielorrusos a dejar de poner la mirada en Occidente para evitar un «panorama ucraniano» y una «lluvia como la que arrasó Sodoma». El reportaje también hacía referencia a las protestas de 2020, añadiendo: «Pretendíamos crear una clase media, pero en su lugar conseguimos una burguesía insurrecta. Nunca podremos saciar el hambre de los capitalistas».
En una columna del periódico estatal Minsk Pravda, otro propagandista clave del Estado exhortó a los lectores a «recordar qué es el odio de clase» y profirió ataques contra los representantes del sector servicios, especialmente contra los profesionales del sector de las tecnologías de la información. «Les tendría que dar vergüenza ser profesionales de las tecnologías de la información… No deberían ganar ni un duro… Deberían ser atacados por piojos y pulgas y colocados en ciertos lugares en los que las tropas de protección química llegaran para rociarlos con antídotos de vez en cuando», expone la columna. El artículo los sitúa en una posición desfavorable con respecto a los trabajadores manuales, en referencia al reciente encuentro, claramente orquestado, que Lukashenko tuvo con un grupo de trabajadores de explotaciones agrícolas colectivas, en el que comieron sopa en un campo. «Es como el cuadro de da Vinci en el que Jesucristo comparte el pan con sus apóstoles», indica el artículo.
Alardear del potencial fuera de casa y ejercer represión dentro de ella
En su política exterior, Bielorrusia se ha dejado arrastrar a la guerra de Rusia contra Ucrania ofreciendo territorio, espacio aéreo, logística y otros apoyos al Kremlin. Lukashenko emite virulentas declaraciones de forma periódica contra Ucrania y el presidente Zelenski y está dispuesto a acoger en Bielorrusia las armas nucleares tácticas rusas, al tiempo que difunde desinformación que sugiere que Polonia y las repúblicas del Báltico planean invadir el país.
Pero conviene recordar que, en el ámbito nacional, tres años después del fraude electoral de 2020, el concepto de enemigo de clase, que fue usado en la Unión Soviética como justificación para encarcelar a millones de ciudadanos, está cobrando más fuerza en los medios de comunicación estatales, mientras Lukashenko se ve encumbrado a nuevas cotas. Lo que antes era meramente malo, se está volviendo todavía peor.