Negar, desviar, distraer, confundir. Y vuelta a empezar.

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Puede resultar difícil seguir urdiendo versiones alternativas de la realidad, pero la maquinaria del Kremlin no ceja en su empeño, como demostró durante la semana pasada. Han elaborado historias para explicar por qué, en su ofensiva contra Ucrania, los militares rusos lanzan continuos ataques contra almacenes de cereales, puertos, instalaciones médicas cuidadosamente seleccionadas y zonas residenciales civiles para lograr el mayor número de víctimas.

Negar y desviar

El recurso más manido es negar y eludir la responsabilidad. Ya hemos oído el cuento de Putin sobre la retirada de Rusia de la Iniciativa sobre la Exportación de Cereales por el Mar Negro: «Es culpa de Occidente» y se debe a las «sanciones [de la UE] a las exportaciones de alimentos y fertilizantes rusos». Pero no, esas sanciones no existen. Ahora los medios estatales rusos nos cuentan que el «BSGI solo era una cortina de humo para introducir armas de contrabando en Ucrania» o que «los buques llenos de cereales se empleaban para acciones de sabotaje».

Se trata del consabido patrón que el Kremlin lleva empleando durante años y que consiste en verter múltiples declaraciones y mentiras o historias manipuladas para esquivar la pura verdad: las acciones de Rusia para destruir Ucrania. Simple y llanamente. Recordemos algunos ejemplos clásicos: la anexión ilegal de Crimea, en la que las muletillas eran «no hay tropas rusas» y «ataques a portavoces rusos»; una mentira tras otra. El caso del vuelo MH-17 de Malaysian Airlines y todas las mentiras empleadas para negar cualquier responsabilidad. Dando un salto en el tiempo, nos vamos a la destrucción de Mariúpol, la negación de la masacre de Bucha y los bombardeos de Kramatorsk. Y un largo etcétera.

Ahora Moscú niega o desvía la atención sobre la importancia de semanas de bombardeo ruso ininterrumpido sobre objetivos civiles en Ucrania, echando mano de la retórica del «solo atacamos objetivos militares». Un flujo diario de informes fidedignos aporta pruebas de lo contrario.

Foro de Yeda: ningunear y distraer

La reunión de Yeda (Arabia Saudita), celebrada el fin de semana pasado y que congregó a altos mandatarios de más de cuarenta países —incluidos India y China— para entablar un diálogo continuado sobre la Fórmula de paz del presidente Zelensky, ha recibido silencio como toda respuesta por parte de los principales medios rusos, cuyos comentaristas insistían en levantar la moral de la población hablando de la «fracasada ofensiva ucraniana».

Unos días más tarde llegó la respuesta oficinal rusa a Yeda, que dio el pistoletazo de salida a la siguiente treta: restar importancia a las conversaciones y distraer la atención. Algunos ejemplos: «Yeda refleja la actitud imperialista de Occidente hacia el Sur Global», «Ataque fallido de Estados Unidos a Rusia» y un editorial en el que se repite la cantinela de Moscú sobre no negociar hasta que Ucrania «acepte las nuevas realidades» (léase: conceda los territorios ocupados a Rusia).

El hecho es que el foro internacional es un proceso organizado por Ucrania. A Moscú le cuesta mucho aceptar esto, ya que Rusia está tratando de negar la iniciativa y la identidad de Ucrania como Estado. El Foro de Yeda aportó una mayor comprensión por parte de la comunidad internacional de la propuesta de Ucrania para alcanzar una paz justa y su Fórmula de Paz, y ayudó a rebajar la preocupación generalizada sobre las consecuencias globales de la guerra de Putin. Mientras Moscú trata de enturbiar las aguas y parlotea sobre cualquier otra cuestión, los participantes en Yeda se centraron en otros temas de gran importancia: la seguridad alimentaria internacional, la seguridad energética, la seguridad nuclear, las consecuencias medioambientales, las cuestiones humanitarias y el secuestro de niños ucranianos. Como han declarado los dirigentes de la UE, la Unión apoya los principios y objetivos fundamentales de la Fórmula de Paz de Ucrania, incluida la celebración de una cumbre mundial sobre la Fórmula de la Paz. Cualquier iniciativa encaminada a lograr una paz completa, justa y duradera en Ucrania debe basarse en el pleno respeto de su independencia, soberanía e integridad territorial conforme a sus fronteras internacionalmente reconocidas.

Distraer a la opinión pública es otra de las tácticas que sacó a relucir el ministro de Asuntos Exteriores ruso Sergey Lavrov para centrar las conversaciones de paz en «el estricto respeto de las minorías nacionales» en una entrevista que concedió esta semana a International Affairs, otro de los portavoces del Kremlin. Como si la deportación masiva de civiles, el secuestro sistemático de niños y menores, los bombardeos y la destrucción sin sentido de Ucrania no tuviesen la menor importancia.

Confundir con emociones fuertes

Las campañas pro-Kremlin para crear confusión con otros temas trabajan a todo gas. Estos son algunos de los brutales argumentos de la semana pasada: «Tráfico ilegal de órganos humanos», «Polonia y Rumanía están inundadas de armas destinadas a Ucrania», «Es momento de que Occidente se centre en la corrupción de Ucrania, ya que apoyar a Kiev va en contra de los intereses de los contribuyentes europeos», «Las investigaciones de Nord Stream ignoran a Rusia y ocultan los hechos» y el sempiterno «Polonia planea anexionarse Ucrania occidental».

Nada que no hayamos oído antes; y repetir todas estas mentiras no las va a convertir en verdades. Son siniestras y carecen de toda base creíble, como demuestran la información contrastada de nuestra base de datos, que recoge más de 15 700 casos.

El efecto del durmiente: distorsión persuasiva

El problema radica en que las mentiras vertidas a diario dejan huella, aunque solo se trate de pequeños engranajes de la máquina de manipulación. Nadie es inmune a la desinformación; un fenómeno que se ha dado en llamar el «efecto del durmiente». Incluso aunque una persona sepa que se trata de una mentira, y aunque esta se desmienta, la desinformación deja una huella, como lo hace el barro cuando se arroja contra una pared. A veces la huella desaparece, pero otras veces deja una cicatriz. Pero ¿podría ser cierto? Con estas palabras lo expresó Carl Hovland, pionero investigador en comunicación de la Universidad de Yale, que desde 1949 demostró que la propaganda se acentúa con la repetición y que algunos mensajes residuales se mantienen, incluso cuando la plataforma de propaganda no genera mucha confianza y cae en el olvido. Esta distorsión de los mensajes persuasivos se denominó «el efecto del durmiente».

Hemos estudiado este efecto en relación a anteriores mentiras con carga emocional sobre la quema de lugares de culto y horribles, pero falsas, historias de crucifixión. Aquí puede consultarse otro ejemplo.

Hay una razón detrás del hecho de que Maria Zakharova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, dedicase tiempo la semana pasada al periódico oficial del Gobierno ruso, la Rossiskaya Gazeta, y afirmase que «Ucrania es el país con más casos de tráfico de órganos de todo el mundo» y que se obtenían ilegalmente órganos humanos de niños o soldados heridos. Hemos visto esta misma absurda acusación en medios adeptos al Kremlin con relación a las guerras de Kosovo y de Siria o durante el conflicto político en Georgia. Nunca han existido pruebas creíbles de ello; no es más que una campaña de descrédito emocional diseñada para erosionar el apoyo a la autodefensa de Ucrania ante la agresión rusa.

Por desgracia, martillear las mentes de la opinión pública funciona, como demuestra el hecho de que la prensa sensacionalista serbia regurgite en varios artículos en portada las mentiras de Zakharova sobre el tráfico de órganos. Otros se creen las manipulaciones que afirman que el bloqueo del BSGI por parte de Rusia no afectaría a la seguridad alimentaria, cuando, de hecho, ya se anticipa un aumento de en torno al 9 % en los precios futuros del trigo.

Mientras, en Bielorrusia…

El 9 de agosto celebramos una fecha especial para Bielorrusia. Ese día se cumplían tres años desde que, en agosto de 2020, las autoridades bielorrusas falsificaran y manipularan los votos en las elecciones presidenciales, lo que dio lugar a las protestas más masivas que se recuerdan en todo el país. Lo que siguió fue una salvaje represión y brutalidad del régimen, que adoptaron nuevas formas incluso más crueles. Hemos querido rememorar este aniversario con este resumen de la triste realidad.

Bajo nuestra radar esta semana

– «La UE ha perdido su independencia en la política exterior, solo hay que ver el caso de Armenia». Falso. La misión de la PCSD de la UE en Armenia es de observación y se ha desplegado a petición del Gobierno armenio. El hecho de que se haya unido a la misión un miembro canadiense es una bienvenida demostración de esfuerzo conjunto que no pone en absoluto en peligro la independencia de la política exterior de la UE. De hecho, Canadá ya había contribuido en doce ocasiones anteriores a una misión de la política común de seguridad y defensa de la UE. Más información aquí.

– «Los militares controlan los medios occidentales». Como suele decirse, «mira quién habla». No, los países occidentales suelen ocupar los primeros puestos en las listas de los índices internacionales fiables de libertad de prensa, así que esta afirmación es el clásico «y tú más» con el que el Kremlin sugiere que el resto lo hacen tan mal como ellos. Sin embargo, puede leer aquí sobre la represión a los medios de comunicación en Rusia.

– «Los refugiados ucranianos pasan armas de contrabando y hacen que aumente la delincuencia en Europa». Esta es otra campaña de descrédito más que contiene los ingredientes que ya conocemos, pero que tampoco ofrece prueba creíble alguna, con el fin de minar el sentir de la opinión pública en Europa. El objetivo en un sentido más amplio está claro: erosionar el fuerte respaldo de la población a la respuesta de la UE a la invasión rusa de Ucrania. Según el Eurobarómetro de junio de 2023, el 88 % de los ciudadanos de la UE están a favor de prestar ayuda humanitaria a los afectados por la guerra y el 86 % están de acuerdo en que la UE acoja a las personas que huyen de la guerra. El 75 % aprueba la ayuda financiera a Ucrania y el 72 % apoya las sanciones económicas contra Rusia que pesan sobre el Gobierno ruso, las empresas y las personas.

Cláusula de exención de responsabilidad

Los casos de la base de datos de EUvsDisinfo se centran en mensajes del espacio informativo internacional que ofrecen una representación parcial, distorsionada o falsa de la realidad y que difunden mensajes pro-Kremlin claves. Sin embargo, esto no implica necesariamente que un determinado medio esté vinculado al Kremlin o que su línea editorial sea pro-Kremlin, ni que haya pretendido desinformar de forma intencionada. Las publicaciones de EUvsDisinfo no representan la postura oficial de la UE, puesto que la información y las opiniones expresadas se basan en los informes y análisis de los medios de comunicación del Grupo de Trabajo East StratCom.

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